- St. Mary Lodge
Segundo día en Glacier y segundo día de trail. Hoy nos propusimos hacer otro de los trails clásicos del parque, el Highline Trail. Por ese motivo, y como hicimos el día anterior, empezamos el día con un mega desayuno en el restaurante del St. Mary Lodge para tener energías para el resto del día.
El restaurante está bastante bien, con unas grandes cristaleras que te permiten disfrutar de unas bonitas vistas mientras disfrutas de la comida. El precio, sin recordar exactamente cuál fue, no nos pareció excesivamente caro.
- Highline Trail
Tras recorrer un tramo de la Going-to-the-Sun Road, carretera que recorre Glacier NP y que es una atracción en sí misma, llegamos al Logan Pass Visitor Center. El recorrer la Going-to-the-Sun tranquilamente, parando en los diferentes miradores y puntos de interés lo dejábamos para el día siguiente.
En el Logan Pass Visitor Center se encuentra el inicio del Highline Trail, así que fue allí donde aparcamos el coche. El aparcamiento es bastante grande, pero también es verdad que este trail es muy transitado, así que mejor no ir muy tarde a riesgo de no poder aparcar. Nosotros llegaríamos algo antes de las 9:00 de la mañana y ya estaba a tope de coches.
También como el día anterior, antes de iniciar el trail nos dirigimos a la oficina de información para conocer el pronóstico del tiempo y las condiciones del camino. Nos informaron de que estaba previsto algo de lluvia durante el día, pero a priori no iban a ser muy intensas. También nos informaron que estaban a punto de iniciar el recorrido del Highline Trail guíado por un ranger y que si nos interesaba nos podríamos unir a ellos.
De entrada nos pareció interesante, así que nos acercamos al punto de encuentro, pero al ver el numeroso grupo que se estaba formando, creímos que hacer el trail con ellos sería demasiado lento, así que finalmente optamos por hacerlo por nuestra cuenta para poder ir a nuestro ritmo.
Así que después de embadurnarnos de crema solar, ponernos nuestras botas de montaña, empuñar los bastones para caminar y asegurar el espray anti-osos al cinturón, nos pusimos en marcha.

Cartel indicador del Highline Trail
A la hora de hacer este trail tienes muchas posibilidades teniendo en cuenta los muchos sitios a los que puedes llegar desde él: llegar hasta la zona de Garden Wall y allí dar la vuelta, seguir hasta tomar el desvío hacia el Grinnell Glacier Overlook, seguir hasta Granite Park o hacer la vuelta completa, lo que se llama The Loop, recorrido que acaba en una parada de autobús en la Going-to-the-sun, autobús gratuito que te lleva de vuelta hasta el Logan Pass Visitor Center. El problema de este autobús, es que, según teníamos entendido, sólo aceptan a dos personas a que se suban en el autobús cada vez, con lo cual podría suponer un buen rato de espera. Si a esto le sumas que dejan de pasar a media tarde, te arriesgas a quedarte en la parada colgado y teniendo que recorrer el camino hasta el Logan Pass Visitor Center. Esto nos hacía dudar de optar por hacer el The Loop completo. Aún así decidiríamos sobre la marcha.

Cartel de advertencia
Nada más empezar el camino hicimos las primeras paradas para hacer fotos de la impresionante zona.

Vistas desde el inicio del Highline Trail. Se puede entrever la carretera Going-to-the-Sun.

Vistas desde el inicio del Highline Trail
Los primeros metros del recorrido son totalmente planos, pero pronto llegas a una zona donde el camino se estrecha bordeando una pared de roca. En esta zona hay una serie de cables sujetos a la pared para ayudarte a caminar. No nos pareció especialmente vertiginoso, pero os dejo una foto para que vosotros juzguéis.

Esta parte del recorrido, debido a su situación respecto al sol de la mañana, estaba totalmente en sombra, con lo cual se notaba bastante frío y humedad, menos mal que íbamos bien preparados para tales circunstancias.
Los primeros kilómetros prácticamente vas caminando en paralelo, pero desde más altura, a la Going-to-the-Sun. Esto es algo que mucha gente critica respecto al trail y que hace que le resulte poco atractivo, pero a nosotros no nos pareció así. Sólo tienes que alzar un poco la vista para olvidarte de la carretera y los coches que por ella pasan y disfrutar del maravilloso paisaje.

Monte Oberlin
Os pongo una foto para que os hagáis una idea de la distancia con la carretera.

Arriba a la izquierda se ve el camino que seguíamos. Abajo a la derecha la carretera.
Poco a poco el camino se empezó a ensanchar de nuevo y a salir de la zona de sombra, cosa que agradecimos por la temperatura. No fuimos los únicos en alegrarnos de estar al sol. Una marmota parecía disfrutar tanto como nosotros del calorcito de la mañana.


Llegamos al Haystack Pass tras superar un tramo del camino que iba ganando bastante altura. Hasta aquí llevábamos casi 6 Km recorridos y decidimos hacer una pequeña parada. Y como nosotros, bastante gente había decidido lo mismo, y es que las vistas que tienes desde este punto son magníficas.

Vistas desde el Highstack Pass
Este es también uno de los puntos en los que bastante gente se decidía a dar la vuelta. Es muy importante tener en cuenta que, si no haces The Loop, todo lo que avances, lo tendrás que deshacer para volver al Logan Pass. Con lo que si te pones como meta el Highstack Pass, toca hacer otros 6 Kms de vuelta, un total de 12 Km de recorrido.
Nosotros nos encontrábamos animados y continuamos deseosos de descubrir qué nuevas imágenes nos depararía el camino.
Pronto nos empezamos a acercar a lo que se llama el Garden Wall, una inmensa pared rocosa.
A medida que avanzábamos seguíamos ganando en altura y también, todo hay que decirlo, en cansancio. Acusábamos también la falta de señales indicativas de cuánto faltaba para el siguiente punto del recorrido. Siempre es algo que ayuda a orientarte para hacerte la idea de cuánto te falta para llegar a un punto o a otro y también hacerte a la idea del tiempo que necesitarás para regresar al Logan Pass. Eso sí, a pesar de la falta de estas señales, el recorrido no tiene pérdida.

No tardó en aparecer el Chalet de Granite Park. A estas alturas, estábamos disfrutando tanto del recorrido que habíamos decidido llegar hasta Granite Park y seguir hasta completar The Loop.
Cuando llevábamos unos 11 Kms, llegamos al inicio del Garden Wall Trail, un camino que en alrededor de un kilómetro salva un desnivel de 300 metros. Eso sí, teníamos entendido que las vistas eran espectaculares. De hecho, veríamos desde arriba el Grinnell Glacier, el lugar a donde habíamos llegado el día anterior.
Así que decidimos no pensarlo más y ponernos en marcha. Pero fue más fácil decidirlo que hacerlo. La subida fue bastante dura. De hecho, vimos un par de personas que a medio camino volvían atrás del esfuerzo que suponía aquél camino.
Llegamos muy cansados arriba del todo y enseguida nos desplomamos en una zona próxima. Desde allí, como decía antes, podíamos ver el Grinnell Glacier y aquél lago lleno de grandes fragmentos de hielo que tanto disfrutamos el día anterior.
Grinnell Glacier a nuestros pies
A aquellas alturas el día se había nublado por completo y hacía un viento terrible. Por eso que, aunque lo que te recomiendan es subir unos 60 metros más para poder tener la vista de Grinnell Glacier con los tres lagos detrás, nosotros decidimos quedarnos allá. Al fin y al cabo ya habíamos tenido esas vistas el día anterior.
En la distancia te planteas que habría merecido la pena hacer ese último esfuerzo, pero estando allá, agotado, con esos golpes de aire y el frío que se notaba, la cosa se ve muy diferente.

Una última foto de Grinnell Glacier
Iniciamos el descenso, más liviano y que nos ayudó a irnos recuperando poco a poco hasta alcanzar de nuevo el Highline Trail.
Seguimos avanzando en dirección hacia Granite Park por un camino sin rocas y plano, lo que contribuyó todavía más a recuperar las fuerzas. Además íbamos atravesando unos bonitos prados alpinos.

Paisaje cerca del Chalet de Granite Park

Paisaje cerca del Chalet de Granite Park
Llegamos por fin a las instalaciones de Granite Park, un lugar donde mucha gente pernocta. Tiene que ser una verdadera experiencia pasar la noche allá.
Unos 12 Km desde el inicio, más el kilómetro aproximado del Garden Wall Trail, hacían un total de unos 13 Kms a nuestras espaldas. Nos habíamos ganado un merecido descanso. Así que aprovechamos para comprar un par de barritas energéticas (no, no habíamos traído comida) y comerlas en unas mesas de picnic que allá había. Como os podéis imaginar las vistas eran una verdadera pasada.

Chalet de Granite Park
El problema era que el tiempo había empeorado notablemente. Una densa capa de nubes de color gris lo cubría todo y empezamos a notar las primeras gotas de lluvía. Entre esto y que no podíamos llegar muy tarde a la parada de autobús para evitar el riesgo de quedarnos sin transporte, nos volvimos a poner en marcha.
La ventaja de ese último tramo es que era todo de bajada por un fácil sendero. Íbamos bastante rápido y cada persona que adelantábamos lo asumíamos como uno menos en la cola de la parada del autobús.
Al atravesar una zona boscosa, empezamos a escuchar un ruido entre los arbustos. Madre mía... ¿sería un grizzly? Yo ya estaba echando mano al espray cuando un grupo de jóvenes ciervos moteados de blanco se nos cruzaron por el camino, más asustados que nosotros.
Salimos de la zona más boscosa, para atravesar una zona de arbustos llenos de bayas. De nuevo la necesidad de hablar en voz alta y hacer ruido se impuso.

Heavens Peak al fondo
Pronto nos encontramos atravesando una zona que había sido arrasada por un incendio en 2003, así que atravesamos infinidad de troncos de árboles desnudos, que si algo aportaban era que todo fuera un poco tétrico.

Tramo final del Logan Pass
Finalmente, tras más de 20 Km en total, llegamos a la parada de autobús que suponía el final de recorrido. Ya sólo nos quedaba volver en autobús al Logan Pass, donde teníamos el coche.
Cuando llegamos a la parada, ya había gente esperando (algunos de ellos "conocidos" del trail), pero pronto pasaron dos autobuses seguidos, uno de ellos vacío, que recogieron no a 2 pasajeros como nos habían informado en el Logan Pass Visitor Center, sinó a bastante más. De hecho el autobús se llenó allá. Eso sí, eran autobuses pequeños, de unas 12-15 plazas. Así que sin esperar mucho, recorrimos en el autobús la Going-to-the-Sun hasta el Logan Pass. A. se sentó en el asiento junto al conductor, con lo que tuvo un punto de vista privilegiado
Así que unas 6h y media después de haber iniciado el trail, estábamos de vuelta en el Logan Pass Visitor Center. Bajamos del shuttle bastante cansados, así que fuimos directos a montarnos en el coche y arrancamos en dirección al alojamiento.
De camino al St. Mary Lodge, vimos que en uno de los miradores paseaba tranquilamente una cabra de montaña, así que paramos para verla de cerca.

La cuestión es que ella también nos vio a nosotros y empezó a caminar hacia nosotros. Enseguida nos metimos en el coche, por donde el animal pasó sin muchas contemplaciones. Eso sí, conseguí un par de primeros planos estupendos.

Volvimos a la carretera, y unos kilómetros más adelante pasamos junto a una parada de autobús llena de gente. Unos metros más adelante, un matrimonio hacía autoestop. Al pensar en la faena que sería quedarse sin transporte allá, tal y como habíamos temido que nos pasara a nosotros al hacer The Loop, nos animamos a recogerlos. Nunca habíamos recogido a nadie que hacía autoestop, pero donde estábamos no nos pareció que podría suponer un problema.
Agradecidísimos se montaron en el coche y nos explicaron que hacía más de una hora que se esperaban en la parada del autobús. Los llevamos al cámping donde estaban alojados y, tras despedirnos, seguimos camino hasta el St. Mary Lodge.
Pero si algo superaba a nuestro cansancio, era el hambre que teníamos, así que nos acordamos de un café con muy buena pinta que había, fuera del parque, en la carretera que habíamos recorrido desde el alojamiento en Swiftcurrent hasta el St. Mary Lodge y para allá que nos fuimos para hacer una cena temprana.
* Two Sisters Café
Os dejo el link por si os interesa.
Two Sisters Café

El Two Sisters Café
Allí llegamos pensando que estaría vacío y nada más lejos de la realidad. Al entrar, había un montón de gente. Aún así pudimos encontrar una mesa disponible.
Y es que como no iba a estar lleno, si hasta aceptaban extraterrestres (mirar sobre el techo del local)

El Two Sisters Café. En el techo el mensaje "Aliens Welcome (Extraterrestres bievenidos)"
Una vez sentados, para beber nos tomamos unos deliciosos batidos. A. se lo tomó de bayas tipo Huckelberry y yo de Marshmallows (esa especie de nubes que chamuscan en las fogatas nocturnas cuando salen de acampada). Estaban de vicio. Fueron el perfecto acompañamiento para la hamburguesa de Black Angus y el sandwich mediterráneo (de pollo, con queso feta y olivas de kalamata) que comimos. El sándwich nos trajo recuerdos de las ricas comidas del verano anterior en Creta. Quedamos muy contentos.

La hamburguesa de Black Angus
Además el local era de lo más curioso, con recuerdos de todas partes del mundo (incluendo un anuncio antiguo de Bimbo). Totalmente recomendable.
* St. Mary Lodge
Tras haber respuesto fuerzas, ahora sí volvimos al hotel, donde nos dimos una merecida ducha. Decidimos estirarnos un rato en la cama pero antes de que pudiéramos hacerlo, nos llamaron de recepción para firmar unos papeles.
¡Qué oportunos! En fin, subimos a recepción y allí nos esperaba un chico español que resultó ser la pareja de la chica con la que nos habíamos estado intercambiando notas.
Nos pasamos más de una hora hablando con él. Nos explicó que estaba allá con un programa que ofrecen desde Estados Unidos a estudiantes universitarios de todo el mundo en el que pasas unos meses trabajando para aprender el idioma y conocer el país. Nos explicó que, aunque era una gran experiencia, les hacían trabajar un montón de horas por poco sueldo. Eso sí, se conocían Glacier como la palma de su mano. Nos estuvo explicando también que el hotel se encontraba en territorio indio, con lo que estaban sometidos a las leyes de la reserva con la cantidad de problemas que eso comportaba. También nos explicó que las habitaciones donde estábamos alojados antiguamente eran las habitaciones del servicio del hotel, de ahí que estuvieran bajo el edificio sin apenas iluminación.
Luego se nos unió un chico madrileño que también trabajaba allí y los cuatro nos echamos unas cuantas risas.
Fue un momento muy entrañable que recordamos con mucho cariño.
Finalmente ellos tuvieron que volver al trabajo y nosotros, pasado el cansancio, decidimos acabar el día en el bar del hotel donde tan ricamente habíamos estado el día anterior.
