* St. Mary Lodge
Tras una noche reparadora, nos preparamos para dejar el St. Mary Lodge que, aunque nos había defraudado con su habitación, nos había aportado grandes momentos.
Y hablando de la habitación. Os dejo una foto de ella para que veáis como era.

Disculpad por la cama sin hacer.
Como nos había gustado bastante y, a pesar de que hoy no nos esperaba ninguna caminata larga, decidimos desayunar en el restaurante antes de marcharnos. Eso sí, yo me dejé de bacon, huevos y demás y disfruté de unos buenos y deliciosos pancakes, que son mi perdición en nuestros viajes por las américas.
Salimos del hotel y entramos de nuevo en el parque para recorrer la Going-to-the-Sun, eso sí, esta vez haciéndolo con calma y disfrutando de una buena parte de las maravillas de esta carretera.
* Going-to-the-Sun Road
Se trata de una carretera de unos 80 Kms que atraviesa el Glacier NP y desde la cual podréis descubrir buena parte de las maravillas que os puede ofrecer este parque. Es considerada una de las mejores carreteras panorámicas del mundo.
A lo largo de la carretera encontraréis montones de miradores, con lo que tampoco os voy a aburrir poniendo fotos de cada uno de ellos, sólo de los que más nos gustaron. El otro problema es que como ya no anotaba nada, me resulta difícil identificarlos por si nombre, si es que lo tenían, así que pondré las referencias que recuerde.
Tras unos pocos minutos de recorrido en el coche, hicimos la primera parada en un pequeño mirador que ofrecía unas vistas del St. Mary Lake y en concreto a una pequeña isla llamada Wild Goose Island (Isla de los Gansos Salvajes). No vimos ningún ganso, pero la imagen de postal que ofrecía era un buen inicio de recorrido.

St. Mary Lake desde el mirador de Wild Goose Island
De hecho, mientras me documento para escribir este diario, descubro que justo este trozo es el que aparece en películas como El Resplandor o Forrest Gump. Sabía que estas películas se habían rodado allá, pero no sabía cuál era el tramo exacto. Ahora vosotros también lo sabéis.
Como referencia por si no os lo queréis pasar, el mirador está al pie de la carretera, tras una curva pronunciada de la misma, tras pasar el Rising Sun Motor Inn.
Más adelante, en la zona del Siyeh Bend, encontramos nuevas y bonitas vistas en otro mirador.
Este mirador estaba situado en una pronunciada curva un poco antes de llegar al Logan Pass Visitor Center (es fácil de identificar con el Google Maps).


Detalle de una caída de agua que se veía desde el mirador
Justo al superar la curva, pasamos por un corto túnel excavado en la montaña que no pudimos evitar fotografiar.

Dejamos atrás el Logan Pass, que es el punto más alto de la carretera, y paramos un poco más adelante.
Se trataba de un pequeño recorido por una pasarela de madera que nos había llamado la atención el día anterior mientras iniciábamos el recorrido por el Highline Trail.
Se supone que es un buen lugar para observar las cabras de montaña, pero nosotros no vimos ninguna. Sí que, en cambio, nos permitió ver con otra perspectiva el camino que habíamos hecho el día anterior.
A continuación os dejo una foto, un poco mala porque teníamos el sol de cara, pero donde se ve el tramo inicial del Highline Trail.

Sería la línea que discurre por la montaña, paralela a la carretera.
Más adelante paramos en otro mirador donde había uno de los clásicos autobuses rojos que recorren la carretera. Son recorridos organizados con guía que luego descubrimos que costaban una pasta. Creo que se trata más de algo nostálgico, ya que al parecer estos autobuses recorren esta carretera, mostrando sus maravillas a los turistas, desde los principios de creación del parque.


Más bonitas vistas
Finalmente llegamos a The Loop, el punto final de nuestro recorrido del día anterior.
Tras pasarlo, la carretera empezó a descender más claramente de lo que lo había hecho hasta ahora, hasta llegar a una zona donde el recorrido iba paralelo a un río.
Varios miradores te dan la posibilidad de disfrutar de más bonitas vistas del río con las grandes montañas del parque de fondo.




Estas zonas son ideales para ver cómo los peces remontan las aguas del río para desovar. Nosotros estuvimos un buen rato observando pero no vimos nada, aunque la belleza del lugar era suficiente para disfrutar.
- Trail of the Cedars y Avalanche Lake
Después de ir parando cada cinco minutos en las decenas de miradores de la carretera, llegó el momento de hacer una parada un poco más prolongada para hacer el Trail of the Cedars, otro de los recorridos más famosos del parque.
Se trata de un bonito recorrido circular de poco más de 1,5 Kms, accesible y fácil de recorrer. Debido a esto suele estar bastante lleno de gente, cosa importante de cara a encontrar sitio en el aparcamiento.
Otro de los motivos por los que es muy transitado es porque enlazada con el Avalanche Lake Trail, otro recorrido de unos 2,5 Kms (sólo ida) que te lleva al lago que da nombre al recorrido.
Este iba a ser nuestro objetivo.
A pesar de encontrar aparcamiento, tuvimos que dejar el coche en una de las zonas más alejadas de la carretera.
Tras el ritual habitual previo a cualquier recorrido (ponernos las botas de montaña, la crema solar, la gorra, coger los bastones de caminar...) nos pusimos en marcha.
Para inicar el recorrido del Trail of the Cedars tuvimos que cruzar la carretera. Hay dos posibles entradas al recorrido, pero al ser circular, entres por una o por otra, lo acabarás haciendo entero. Nosotros lo iniciamos por la que quedaba más hacia la derecha.
El recorrido transcurría por un denso bosque de cedros, paisaje que ya nos resultaba más que familiar, pero aún así no dejaba de ser bien bonito.

Trail of the Cedars
Enseguida encontramos el desvío hacia el Avalanche Lake y hacia allá que nos fuimos. Por aquí el sendero no era tan accesible como el tramo de Trail of the Cedars. El camino era más abrupto y pronto empezó a ganar en altura.
El camino iba paralelo a un bonito riachuelo, del que aprovechamos a tomar algunas fotografías bien chulas.
Resultó ser un camino mucho más transitado, con el que continuamente te ibas cruzando con gente, nada que ver con los trails que habíamos hecho los dos días anteriores.

Camino hacia el Avalanche Lake

Camino a Avalanche Lake
Una horita después, llegamos al Avalanche Lake. La primera imagen que tuvimos del lago era desde una orilla repleta de troncos de árbol, al más puro estilo de las playas del Olympic NP.

Avalanche Lake
Tras sortear la zona de troncos, nos acercamos hasta la orilla, que estaba llena de gente que descansaba bajo el sol.

Avalanche Lake
Nosotros decidimos seguir adelante bordeando el lago para tener nuevas perspectivas y, todo hay que decirlo, buscando lugares más solitarios.
A medida que avanzábamos, íbamos alejándonos de las anchas orillas llenas de troncos y acercándonos más a zonas donde el color turquesa de las aguas del lago tomaban todo el protagonismo.
En las paredes del fondo que formaban las montañas, varios saltos de agua daban más espectacularidad al paisaje.

Lake Avalanche

Detalle de los saltos de agua
El camino que bordeaba el lago se empezó a separar un poco de la orilla sumergiéndose en los densos bosques de alrededor.

Camino bordeando el Avalanche Lake
Finalmente, llegamos a la orilla opuesta a la que habíamos llegado inicialmente. Ésta mucho más solitaria. Sólo había un grupo de chicos jóvenes que se estaban bañando. Madre mía, con lo fría que estaba el agua.

Tras pasar un ratito allá, decidimos dar media vuelta. En el recorrido de regreso encontramos nuevas perspectivas del camino que no me resisto a dejaros.

Volviendo hacia el Trail of the Cedars

Volviendo al Trail of the Cedars
Tras incorporarnos de nuevo al Trail of the Cedars, seguimos recorriendo el tramo que no habíamos visto antes hasta el final.
Ya en el aparacamiento, tomamos la decisión de, teniendo en cuenta lo cerca que estábamos del Lake McDonald Lodge, llegar hasta allá, hacer el check-in y así poder disfrutar de lo que quedaba de tarde sin preocuparnos de la hora de volver.
* Lake McDonald Lodge
La zona del Lake McDonald Lodge es muy grande, equivalente a las que habíamos visto en Yellowstone.
Nos acercamos con el coche hasta el Lodge, aparcando lo más cerca posible. El aparcamiento estaba lleno de los autobuses rojos que, como explicaba anteriormente, recorren la Going-to-the-Sun.
Cuando llegamos a recepción, a pesar de que aún faltaba media hora para las 4 de la tarde (hora del check-in), al comprobar que la habitación nuestra ya estaba lista, no nos pusieron ningún problema y nos dieron la llave.
Teníamos reservada una Snyder Room 1 Double Full (baños compartido) por 112,35$ la noche.
La habitación estaba localizada en una bonita cabaña.

Para llegar a ella tuvimos que coger de nuevo el coche. Había varias cabañas, cada una de ellas con varios aparcamientos disponibles.
Nuestra cabaña contaba con dos pisos, que contenía varias habitaciones por piso. En el piso de abajo había una zona común muy cuidada y acogedora con una pequeña cocina. Había un par de habitaciones y un baño. En la planta de arriba, que es donde teníamos nuestra habitación, estaban las zonas de duchas y otro baño.
El interior de la cabaña estaba totalmente modernizado y, cuando entramos en nuestra habitación, a pesar de que era pequeña, nos encantó.

No le faltaba ningún detalle. Lo aconsejamos como alojamiento sin ninguna duda.
Aún nos quedaba buena parte de la tarde, así que volvimos al coche y decidimos volver a recorrer la Going-to-the-Sun.
* Going-to-the-Sun Road
Poco después de dejar atrás el Lake McDonald Lodge, nos encontramos señalizado un sendero. Se llamaba John's Lake Trail.
Llegados a este punto me he dado cuenta de que me he dejado un detalle importante que condicionaba nuestros recorridos. Y es que, poco antes del inicio del viaje, A empezó a tener molestias en la planta del pie y le diagnosticaron unas fascitis plantar. La manera de recuperarse era hacer reposo, antiinflamatorios y ponerse unas plantillas. Lo del reposo, con el viaje que teníamos planeado era complicado y es que no queríamos renunciar a hacer caminatas. Así que el médico le recetó unos potentes antiinflamatorios para el dolor y a la vuelta volveríamos a hablar.
Esto hacía que, los días que hacíamos caminatas largas, como los dos días anteriores a esta etapa, tras el trail no hiciéramos nada más y nos fuéramos a descansar. Eso no quitó que cada noche A se tuviera que tomar una ampolla para mitigar el dolor que lo dejaba un poco k.o. Así que teniendo en cuenta todo esto, hay que renocer que A se portó como un campeón.
¿Por qué me ha venido a la cabeza ahora? Porque tras dos días de intensas caminatas y el recorrido de hoy de Avalanche Lake, A estaba muy resentido con el pie. Así que decidimos olvidarnos del John's Lake Trail, por muy buena pinta que tuviera, y contentarnos con acercarnos a un puente desde donde pudimos ver la desembocadura del río que llevábamos siguiendo todo el día en el Lake McDonald.

Seguimos recorriendo la Going-to-the-Sun y volvimos a parar en el mirador del río, pasado el Trail of the Cedars (o antes de llegar al Trail of the Cedars, dependiendo de la dirección en la que vayas) a ver si teníamos suerte y veíamos salmones remontando el río.
Estuvimos un rato mirando, cuando de repente vimos a un saltar. Había sido tan rápido que no lo teníamos claro, pero al cabo de otro rato, saltó otro. No vimos saltar más, pero nos hizo una ilusión tremenda ver a aquellos dos salmones.
Fuimos parando en otros miradores a lo largo del río, cada uno ofreciendo bonitas vistas.

Dejamos atrás el río a la vez que la carretera ganaba en altura.
De nuevo llegamos al The Loop y esta vez decidimos parar para disfrutar del paisaje.

Paisaje desde el The Loop
Seguimos avanzando. Hacía una tarde espléndida y, aunque aquél tramo de la carretera ya era la tercera vez que lo recorríamos (una el día anterior en el shuttle entre The Loop y el Logan Pass y otra esta mañana en el camino de ida), los disfrutamos un montón.
Llegamos hasta el mirador cercano al Logan Pass, aquél desde el que se veía el Highline Trail y así os lo mostraba con una foto con el sol de contra. Pues ahora las condiciones lumínicas habían cambiado bastante y la foto quedó bastante mejor.

En esta foto se aprecia mucho mejor el recorrido que hace el Highline Trail paralelo a la carretera. En la siguiente se puede ver la continuación, con el Garden Wall en lo alto, a la izquierda de la foto.

Seguimos sin ver ninguna cabra en este mirador que tenía ese objetivo, pero vamos, con aquél paisaje teníamos más que suficiente.
Estábamos encantados con todo lo que la Going-to-the-Sun nos estaba ofreciendo y pensamos en la posibilidad de seguir adelante un poco más. El problema era que ya eran pasadas las seis de la tarde y debíamos tener en cuenta el recorrido de vuelta hasta el Lake McDonald (más de una hora sin hacer paradas). Así que, a pesar de las ganas de continuar, decimos poner fin a las visitas del día.
Evidentemente, en el recorrido de vuelta volvimos a disfrutar de las vistas de la Going-to-the-Sun. Estaba claro que estábamos disfrutando de aquella carretera al máximo.
* Lake McDonald Lodge
Nada más llegar a la zona del Lake McDonald Lodge, dejamos el coche junto a la cabaña y fuimos caminando hasta una pizzería, el Jammer Joes Grill and Pizzeria, que habíamos localizado antes. Apenas quedaba media hora para la hora de cierre, con lo cual menos mal que habíamos decidido dar media vuelta en el Logan Pass.
Compartimos una rica pizza de champiñones, piña y albóndigas. Sí, sí, no habéis leído mal. Una auténtica mezcla explosiva que disfrutamos un montón.
A la salida, ya anocheciendo, visitamos la tienda de souvenirs, donde compramos un par de cosas, y continuamos nuestro paseo hasta el Lodge. A ya acusaba el cansancio y el dolor en la planta del pie, así que él se fue para la cabaña mientras yo alargaba un poco el paseo descubriendo los alrededores.

Lake McDonald Lodge

Curiosa cabina telefónica de madera
Entré en el lodge. No lo había dicho antes, pero por dentro era precioso. Disponía de un gran y lujoso restaurante, pero la verdad no me atreví ni a mirar los precios.
Atravesé el edificio y salí por el otro lado, que daba al Lake McDonald.

Lake McDonald desde el embarcadero del Lodge
Paseé un rato por la orilla y finalmente decidí irme yo también a dormir.
Había sido otro día intenso. Lo más triste era que había sido nuestro último día en Glacier, un parque que nos había fascinado y que nos había dejado con ganas de más, mucho más. Sin duda el parque que más me gustó por sus espectaculares paisajes. Así que, por si no había quedado lo suficientemente claro, te animo a que no te quedes corto con los días a este parque y le dediques no menos de tres días. Hay que pensar que es un parque que para disfrutarlo requiere hacer trails largos. Un simple recorrido por la Going-to-the-Sun y hacer alguno de los cortos trails que por ella hay te aseguro que te sabrán a muy poco.
Y con este último consejo, finalizo la etapa de hoy. Al día siguiente nos esperaba un día básicamente en ruta, aunque alguna sorpresa también nos dejó. Pero eso ya será en la próxima etapa.
