- Swiftcurrent Motor Inn and Cabins
Nos despertamos con los ánimos bien arriba dispuestos a recorrer el Grinnnell Glacier Trail. Y qué mejor manera de iniciar un trekking que con un buen desayuno. Con este propósito nos fuimos al restaurante del edificio principal.
Antes aprovecho para mostraros algunas imágenes de la cabaña en la que dormimos.
En la primera aparece la sala de estar que había en la cabaña. Sobre la mesa nuestra neverita de plástico que nos acompaña desde el viaje a la costa Oeste (compramos la clásica nevera de corcho pero nos hacía aguas por todas partes, así que la sustituimos por esta de plástico que además puedes llevarte de vuelta en la maleta).

Interior de la cabaña

Exterior de la cabaña
Desayunamos un menú bien cargado de calorias en forma de bacon, huevos, patatas y demás. Mientras comíamos decidimos olvidarnos del barco e iniciar el camino desde el Grinnell Glacier Trailhead. Hacerlo así suponían 3,5 kilómetros de más (idea y vuelta) dando un total de 18 kilómetros ida y vuelta. Pero llevábamos tantos días esperando hacer un buen trekking que no lo pensamos mucho. Además esto suponía caminar durante un buen tramo bordeando el Swiftcurrent Lake primero y el Lake Josephine después, lo que entendíamos que nos daría imágenes bien bonitas.
Tras el desayuno volvimos a la cabaña para coger las mochilas, los bastones de caminar y el espray antiosos, que me coloqué en el cinturón cuál cowboy poniendo su arma, y fuimos al coche. Antes de marcharnos hicimos el check-out.
- Grinnell Glacier Trail
Antes de llegar al Grinnell Glacier Trailhead, nos pasamos por la oficina de los Ranger para informarnos de las condiciones del camino y asegurarnos que no había ningún problema. Allí nos dieron luz verde, así que volvimos al coche y seguimos un pequeño tramo más hasta el aparcamiento del Grinnell Glacier Trailhead.
Era bien pronto, ya que nos habían dicho que el aparcamiento no era muy grande y nos lo podíamos encontrar lleno. A esas horas encontramos sitio sin problemas.
Justo en el inicio del sendero nos encontramos con un cartel con el mapa del recorrido que íbamos a realizar. El inicio quedaría a la derecha, donde hay una casilla amarilla.

Mapa con el recorrido
Y un segundo cartel recordándote que entrabas en territorio de osos y las normas a seguir. De estos encontramos bastantes a lo largo de todo el camino. Desde la seguridad de tu casa esto te puede parecer una obviedad, pero estando allá, especialmente conociendo lo sucedido hacía poco tiempo en aquella misma zona, no podías evitar sentir cierto... digamos... desasosiego.

Cuidado con los osos
Iniciamos el recorrido y al poco ya empezamos a atravesar zonas con arbustos llenos de bayas. Nosotros procurábamos ir hablando continuamente y cuando no lo hacíamos, siempre que llegábamos a un recodo del camino dábamos palmadas. Al principio te sientes un poco ridículo, pero la mayoría de gente hacía lo mismo, y es que te juegas mucho.
El recorrido prontó nos acercó a la orilla del Swiftcurrent Lake, regalándonos una bonita imagen, con nuestro objetivo al fondo del todo iluminado por el sol.

Swiftcurrent Lake
Es un tramo del camino precioso, confirmando que habíamos hecho bien en hacer aquél tramo caminando. Encontrabas motivos para hacer fotos continuamente.
Dejamos el Swiftcurrent atrás y, tras cubrir el pequeño tramo de tierra que los separa, llegamos al Lake Josephine

Lake Josephine
Desde el embarcadero del largo, las imágenes seguían siendo bien bonitas. No llevábamos ni media hora y ya estábamos alucinando con el paisaje.
A partir de este punto el camino empezó a ascender, con lo que fuimos ganando en perspectiva también.

Lake Josephine desde un poco más arriba
El sendero iba transitando excavado en la roca durante un buen tramo.
Desde aquél punto pudimos ver el barco que iba atravesando el lago Josephine lleno hasta los topes y que descargó a un gran numero de gente. Aunque pensando en los osos es más seguro ir en grupos grandes, preferíamos ir subiendo con tranquilidad. Además, el tramo que nosotros habíamos hecho de más apenas había supuesto una hora que quedaba más que recompensada por el paisaje que habíamos recorrido.

Tramo del Grinnell Glacier Trail
El camino seguía ganando en altura y el paisaje en espectacularidad. Cuando llevábamos una hora de camino aproximadamente ya tuvimos la primera perspectiva del Grinnell Lake, donde desembocaban regueros de agua procedentes del glaciar que quedaba más arriba y que era nuestro objetivo.

Grinnell Lake con el Grinnell Glacier al fondo
Por esta zona nos llevamos un pequeño susto cuando una culebra se nos cruzó en el camino, aunque en realidad no sé quién se llevó más susto, si nosotros o ella.

El camino va "bordeando" desde las alturas el Grinnell Lake, que queda a tu izquierda, con sus aguas de color turquesa que te hacían girar continuamente para contemplarlas. A tu derecha a veces tenías la ladera de la montaña con sus prados alpinos y otras veces tenías directamente una pared de roca.

Grinnell Lake

El lago Grinnell una vez más
Evidentemente, durante todo el recorrido no dejábamos de mirar tanto a nuestro alrededor como a la lejanía a ver si veíamos algún grizzly. Evidentemente no queríamos encontrarnos uno de frente, pero estábamos deseando ver uno a cierta distancia.
Nos tuvimos que conformar con ver un enorme carnero que caminaba por las alturas como si fuera la cosa más fácil del mundo (que seguro para él lo era, claro)

Ya habían pasado poco más de dos horas y cada vez veíamos el glaciar más cerca.

Acercándonos a Grinnell Glacier
Antes de subir el último tramo, encuentras una pequeña "zona de descanso" donde encontrarás un baño de los que están escavados en el suelo. Vino muy bien para hacer una pequeña parada técnica.
El último tramo es el que tiene más desnivel y el que se hace un poco más duro, pero sólo un poco, nada imposible de realizar. Y lo más importante es llegar al final y tener la recompensa de unas vistas increíbles.

Por fin, el Grinnell Glacier
Habíamos tardado unas tres horas, pero se nos habían pasado sin darnos cuenta. Nos quedamos allá de pie un buen rato, sin poder apartar los ojos de aquél mágico lugar.
De repente una especie de balido nos sacó de nuestros pensamientos. Una cabra alpina con su cría estaba pasando muy cerca de nosotros. Recordamos cómo nos habíamos dejado los ojos aquél día en Yellowstone observando unas "manchas blancas" en la montaña y en aquél momento las teníamos allá al ladito.
Evidentemente, llamó la atención de la gente allí reunida, que se acercaron enseguida para fotografiarla sin darse cuenta de que estaban prácticamente rodeando a los pobres animales.
La cabra iba mirando a su alrededor buscando un punto seguro por el que continuar su camino, poniéndose cada vez más nerviosa. Nosotros nos apartamos enseguida y el espacio que dejamos libre lo aprovechó al instante el aliviado animal seguido de su cría.

De verdad que la cara de angustia que había visto en el animal no se me olvidará.
Cuando se hubieron alejado, nos acercamos a la orilla para descansar y disfrutar del paisaje.

Grinnell Glacier

Detalle

Como os podéis imaginar, hicimos decenas de fotos. Y cualquiera de ellas serviría para ponerla aquí, no por mi habilidad como fotógrafo, que no es muy buena, sinó porque el paisaje te lo ponía bastante fácil.
Estuvimos allá unos tres cuartos de hora cuando decidimos iniciar el camino de descenso.
En el primer tramo, cerca de la zona de descanso que había mencionado antes, encontramos numerosas marmotas jugueteando entre la hierba. Daban ganas de coger una y achucharla como si fuera un peluche, aunque si te atrevieras a hacerlo, cosa que desaconsejo totalmente, dudo mucho de que la experiencia fuera satisfactoria.

El recorrer el camino en sentido inverso nos dio la oportunidad de ver estas espectaculares vistas con el Grinnell Lake, el Josephine Lake y el Lake Sherburne, uno detrás del otro. El Swiftcurrent Lake queda escondido desde aquí.

La bajada al principio siempre resultaba más agradable. El problema es que cuando llevas un buen rato bajando las rodillas empiezan a sufrir un poco. O al menos eso me pasa a mí.

Grinnell Lake de nuevo
Durante la bajada ibas coincidiendo con personas con las que habías hecho parte del recorrido de subida y con las que entablabas un poco de conversación con ellas. Así compartimos el descenso con una trabajadora social americana, que envidiaba nuestro sistema de seguridad social, o una familia valenciana que habían venido a visitar a la hija, casada con un americano. Es curioso como en estas circuntancias eres capaz de entablar conversaciones con gente que, de otra manera, quizás ni te saludarias. Es otra de las cosas que nos gustan de los trekkings.
Y así, nos encontramos bordeando de nuevo el Swifcurrent Lake, con el Swifcurrent Hotel al fondo a la derecha de la imagen.

Swiftcurrent Lake
Acabamos el recorrido unas seis horas después de haberlo iniciado, un recorrido que habíamos disfrutado en cada paso y que, a día de hoy, lo puedo considerar el mejor trekking que hemos hecho nunca (aunque espero que lleguen muchos más como este en el futuro). Así que no os lo podéis perder.
- Swiftcurrent Motor Inn and Cabins
Estábamos muy cansados y apenas habíamos comido nada, con lo que volvimos al Swiftcurrent Motor Inn, donde disfrutamos de un rico batido sentados en el porche del edificio principal.
Tras recuperar levemente fuerzas, nos pusimos de nuevo en marcha para ir hasta el que sería nuestro alojamiento durante las siguientes dos noches.
- St. Mary Lodge
Inicialmente sólo íbamos a pasar 3 noches en Glacier NP, y así hicimos las reservas, pero tras leer en los foros las insistentes recomendaciones de dedicarle a este parque el mayor tiempo posible, le pusimos un día más (a costa de Seattle). La noche extra nos pareció ideal hacerla en el St Mary Lodge, donde ya teníamos reservada una noche.
Hicimos la reserva de la segunda noche por separado, pero enviamos un mail al hotel para explicar lo sucedido y que, a pesar de ser dos noches reservadas por separado, nos guardaran la misma habitación.
A pesar de haber envíado varios mails al hotel, no habíamos recibido respuesta alguna, con lo cual no teníamos muy claro qué nos íbamos a encontrar.

Entrada al St. Mary Lodge (no era la entrada principal)
Llegamos al hotel entrada la tarde e hicimos el check-in. Expusimos el tema y nos dijeron que ya nos lo habían solucionado. De hecho, en la tarjeta del check-in vimos que nos habían adjuntado una nota manuscrita.
Se trataba de una chica sevillana que hacía el turno de noche en recepción y se había encargado personalmente de solucionarnos el tema. Además de esto, nos mandaba un saludo. Nos hizo tanta ilusión que decidimos dejarle una nota de agradecimiento, lo que al día siguiente nos depararía una sorpresa. Pero eso lo dejo para más adelante.

Vestíbulo del hotel
Con los ánimos bien altos nos dirijimos a la habitación. Pero enseguida cambiaron al ver que para llegar a ella había que bajar unas escaleras que, desde el vestíbulo del hotel, descendían a los baños. Empezamos a recorrer un pasillo que parecía salido del Titanic. Al final del todo estaba nuestra habitación o más bien el zulo. A ver, no es que fuera terrible, pero el problema es que la única ventana que daba al exterior estaba en lo alto de la pared, directamente a nivel del suelo del aparcamiento del hotel.
Eso sí, teníamos baño en la habitación. No era un auténtico desastre, pero teniendo en cuenta que habíamos pagado 135$ por noche, nos pareció que no estaba al nivel.

El pasillo del Titanic
Bueno, era lo que había. Decidimos tomárnoslo con filosofía.
Nos dimos una duchita relajante y tras ella subimos al bonito y elegante bar del hotel, donde, junto a una chimenea, degustamos un par de ricas cervezas.
Tras un ratito charlando, estábamos tan a gusto, que acabamos cenando allí mismo un par de hamburguesas muy ricas. En el bar tenían un menú de comidas sencillas, tipo hamburguesas, sandwiches y ensaladas. Si querías algo más sofisticado tenías que ir al restaurante, que estaba justo al lado. Pero como digo, nosotros nos quedamos allá y la mar de bien.
De aquí ya nos fuimos a descansar a la habitación. Y es que al día siguiente teníamos que estar de nuevo al cien por cien porque nos esperaba otro importante trekking.
