Viernes 24 de febrero y hoy nos levantamos con muchas ganas!!
El hotel de Kanab es de lo mejorcito que nos hemos encontrado, incluido el desayuno donde te hacen tortitas al momento. Todo abundante y variado. Pero hoy tenemos la cabeza en otro sitio muy cerca de aquí.
Vamos al sorteo presencial de The Wave!!
Ya que no hemos tenido suerte con los sorteos online, lo intentaremos una última vez con el presencial. Además hoy hay el triple de oportunidades, pues al ser viernes e invierno, la oficina cierra los fines de semana por lo que habrá sorteo de plazas para tres días: sábado, domingo y lunes. Vamos allá! Llegamos a la oficina y la primera en la frente: un montón de gente ha pensado lo mismo que nosotros y llena el vestíbulo de entrada del Visitor Center. La cosa no pinta bien, pero hemos venido hasta aquí a intentarlo al menos.
En el mostrador de entrada vemos al Ranger más famosos de todos, el que maneja el cotarro aquí y se encarga de efectuar los sorteos (seguro que habréis visto vídeos de él explicando pausada y claramente las reglas del sorteo) con su particular sentido del humor.
La mecánica del sorteo es clara: Cada mañana se sortean las plazas del día siguiente. Cada grupo rellena una solicitud (y solo una, ojo con hacer trampas) indicando el número de personas que lo componen, que puede ser entre una y seis personas. Después irán sacando de un bingo los números y preguntando si aceptan (todos aceptan) y descontando de las plazas libres (10 por día) el número de miembros del grupo. Si cuando quedan pocas plazas libres (por ejemplo dos) sale el boleto de un grupo mayor (por ejemplo de cuatro personas), este grupo debe decidir en el momento si renuncia a entrar o si acepta que solo accedan a The Wave dos de esas cuatro personas del grupo. No hay excepciones: si quedan cinco plazas y sale el boleto de un grupo de seis o entran cinco o renuncian todos. Bueno, el ranger suele hacer una única excepción: que solo quede una plaza libre y salga el boleto de un grupo de dos (no más) personas.
Cuando el sorteo es conjunto para tres días (como hoy), todo el mundo rellena la misma solicitud independientemente del día que quiera ir; y participa el en sorteo para los tres días. El ranger comienza a cubrir las plazas disponibles para el sábado, a continuación para el domingo y finalmente para el lunes (10 cada día).
Generalmente todo el mundo acepta el día que le toque, pero pongamos por caso un grupo de cuatro personas que solo le interese ir a The Wave el lunes:
Puede ocurrir que le tocan cuatro plazas el sábado. Pueden aceptarlas, o pueden rechazarlas y su bolita entrará de nuevo en el bombo para el domingo o lunes.
Puede ser que les toquen dos plazas el sábado. Igualmente decidirán si solo dos miembros entran el sábado, o si lo rechazan y su bolita vuelve al bombo.
Llega la hora H y la sala del sorteo se llena. Mal asunto. Aunque sean tres sorteos en uno, las probabilidades bajan y cunde la preocupación entre nosotros. Rellenados todos los formularios y cada uno con su número, comienza el sorteo...
El primer número sale y es un grupo de cuatro, que aceptan claro. La tensión en el ambiente va aumentando a medida que los números van cayendo y las plazas son ocupadas...
Sábado completo, domingo completo, solo nos queda el lunes... ¡ay, que ha salido el número anterior al nuestro!!!
El sorteo acaba. No ha podido ser. Nos quedamos sin The Wave.
Lo hemos intentado por activa y por pasiva, pero no ha habido suerte. Volvemos al hotel tristes por la derrota, pero tenemos que seguir adelante. aunque nos hubiese tocado, hoy no podríamos ir así que ya tenemos el plan preparado para esta jornada de viernes, aunque todavía estemos un poco chafados.
De nuevo en ruta hacia el este por la 89 nos desviamos a la izquierda por un camino de tierra. Las últimas lluvias y el invierno lo han puesto complicado, pero afortunadamente tenemos un buen coche 4WD que responde muy bien.


Superado el obstáculo de la carretera, descendemos por un valle en technicolor hacia lo que en su día fue un poblado auténtico americano: Pariah.
Desde aquí un sentido homenaje a Jeep y su Grand Cherokee (si algún directivo de Jeep me está leyendo, se aceptan donativos)

Del pueblo de Pariah no es que podamos decir mucho porque prácticamente no existe, y nos creemos que existió algún día por los carteles informativos de "Historic Landmark" que hay diseminados por la zona...

Aparte del paisaje, espectacular como siempre en Utah, apenas quedan restos del pueblo en la zona a donde se puede llegar "fácilmente". Parece que más adelante está el cementerio y alguna mina, pero el camino está impracticable por las lluvias, con lo que tendremos que conformarnos con esto.
Seguimos adelante, siempre hacia el este, camino de Page. Lo primero que vamos a ver (a volver a ver todos salvo D. realmente) es Horseshoe Bend. Y la verdad es que nunca defrauda. El día está soleado, pero a diferencia del verano no hace un sol de justicia con 40º. Es más, incluso hace un poco de fresco con el viento que sopla estos días.

Lo has visto ya, pero sigue siendo impresionante.
Tras una breve parada (como no en el Walmart) para comprar comida para el almuerzo, nos dirigimos a Antelope. Nuevamente, salvo D. los demás hemos visitado ya el Upper Antelope Canyon; así que esta vez nos hemos decantado por el Lower Antelope Canyon. Ambos están a las afueras de Page, muy cerca de la central térmica navajo, y de hecho forman parte del mismo "rio". aunque pudieran parecer iguales, realmente no pueden ser más diferentes entre sí.
Upper Antelope Canyon es un tajo en una roca sobre la superficie. El agua ha perforado y partido en dos una inmensa roca sobre el lecho del torrente. La forma característica de su sección es una A, con la parte superior del Slot Canyon más estrecha que la base. El suelo apenas tiene desniveles.
Lower Antelope Canyon es todo lo contrario. El agua ha excavado la roca bajo la superficie, con lo que desde fuera no ves nada hasta que bajas y descubres el Slot. La forma característica de éste es una V, con la base más estrecha que la parte superior. Al contrario que el Upper, aquí el suelo va siempre en caída, con varios puntos en los que es necesario subir unas escaleras metálicas.
Otra diferencia es que mientras que en el Upper los tour guiados parten de las oficinas ubicadas en el centro de Page, y te llevan en camioneta hasta el cañón; en el Lower las oficinas están directamente en el acceso al cañón, donde llegas con tu coche y tras abonar la entrada de 25$ (más 8$ de tasa navajo) esperas tranquilamente en el Visitor Center a que tu guía te lleve por el cañón.
Al ser "temporada baja" había poca gente, con lo que tuvimos la suerte de contar con un guía (navajo, claro) para nosotros cuatro. Una breve presentación en un descampado y un paseo de 5-10 minutos con charla insustancial por medio (de dónde son?, oh me encanta España pero nunca he estado allá) nos lleva a una gran escalera metálica por la que bajamos a una cañón abierto sin mayor interés aparente.
La sorpresa viene cuando echas la vista atrás y descubres que lo que parecía un camino por un descampado en realidad ocultaba bajo tus pies el Lower Antelope Canyon. Desde la superficie pasa totalmente desapercibido.
Además de ser en pendiente, el Lower Canyon es tres veces más largo que el Upper Canyon, así que hay que estar preparado para caminar una rato subiendo varias escaleras.
Realmente nos hemos quedado sin palabras acerca de lo que hemos visto allí. El guía nos iba indicando los mejores puntos de vista para hacer fotos. Pero mejor que las fotos hablen por mí...















Como se puede ver en las ultimas fotos, el slot va subiendo cada vez más empinado hasta que directamente emerges de la roca a la superficie al lado del Visitor Center. Antes al comenzar ni siquiera nos habríamos imaginado que el Slot canyon estaba ahí delante de nuestras narices.
Tanto A. y R. como yo hemos coincidido en que el Lower Antelope Canyon no tiene nada que envidiar al Upper, e incluso esta visita nos ha gustado más porque había muy poca gente, con lo que podías hacer las fotos con más tranquilidad y sin esperar a que no hubiese un turista donde quieres hacer esa foto tan bonita. Cierto que cuando visitamos el Upper anteriormente era temporada alta y quizás hoy no estaría tan masificado como entonces, pero Lower nos ha encantado igualmente.

Cuatro y media de la tarde y hacemos una parada en el mirador de la presa Glen Canyon, aunque el sol de frente y bajo no deja observar con claridad la belleza del "mini-cañón del Colorado"
Una segunda parada en el Walmart y de vuelta a Kanab paramos un momento en el mirador Wahweap sobre el lago Powell. Yo la verdad sigo sin verle atractivo alguno al "lago", toda vez que ni siquiera es natural, más allá que desde el mismo se pueda ver el Rainbow Bridge NM (que por otra parte no estaría tan aislado si no fuese por el embalse). Así que nos vamos a nuestro magnífico hotel.