Nuevo madrugón. Madrugón justificado, porque tenemos un laaargo camino hacia nuestro nuevo alojamiento: en Enkerende Tented Camp, que se encuentra a las afueras (a las afuerísimas, ya veréis) de la entrada a la Reserva Nacional de Masai Mara. La idea es hacer un par de paradas durante la mañana. Una de ellas será en el Parque Nacional del Lago Naivasha, para hacer un safari en barca por el propio lago. La otra la haremos en Narok, ciudad que se encuentra de paso hacia Masai Mara, capital del condado del mismo nombre. En éste condado se encuentra parte del territorio de la Reserva de Masai Mara, y es el propio condado el que administra la Reserva. NOTA: la diferencia entre Reservas Naturales y Parques Nacionales es que las Reservas las administran los gobiernos regionales, mientras que los Parques Nacionales los gestiona el gobierno central. En este caso, Masai Mara está administrada por el gobierno de Narok.
Partimos al amanecer dirección lago Naivasha. Este lago, a diferencia del lago Nakuru, es de agua dulce por lo que el ecosistema, la flora y la fauna van a ser diferentes a los del lago del día anterior.
Llegamos al embarcadero al cabo de una hora y media. Previo pago, nos colocan nuestros chalecos salvavidas y nos montamos en nuestra barca. Un poco inseguros al principio, hasta que nos relajamos y empezamos a disfrutar del paseo mañanero. Nada más salir empezamos a ver multitud de aves:
Cormoranes:


Garzas reales:

Gansos del Nilo:

Martín pescador pío:

al cual vimos levantar el vuelo al instante, y realizar paradas en el aire deteniéndose varias veces suspendido agitando rápidamente las alas, hasta lanzarse en picado hacia el agua y salir con un pececillo coleteando en el pico. No llevábamos ni 10 minutos en la barca y ya habíamos visto varias especies de aves y un martín pescador haciendo gala de su apellido. En ese momento pensamos que contratar el paseo en barca ha sido un acierto, y sólo acabamos de empezar. Es una actividad que por lo que vale, la recomiendo totalmente. Sigamos con el paseo, y a partir de aquí pido disculpas si alguna foto sale “manchada” (malditas gotitas de agua).
A continuación podemos ver dos aves de la familia de las cigüeñas, un pequeño tántalo africano en primer plano, precioso:

Aquí vemos un marabú, uno de los pajarracos más feos que he visto nunca:

Como curiosidad, estas aves tan poco agraciadas carecen de plumaje en su cabeza y cuello porque son aves que se pueden alimentar de carroña, y al meter la cabeza en las entrañas de los cadáveres de los que se alimentan, no se les ensucia el plumaje. ¿A que después de saber esto aún os gustan menos los marabús?
Seguimos nuestra ruta acuática, sorteando árboles secos colmados de aves en sus copas, en busca de más animales que contemplar.
A lo lejos divisamos “algo” que sobresale del agua. ¿Es una roca? ¿Es un tocón de un árbol? No puede ser, se mueve… es la cabeza de un hipopótamo que asoma de manera tímida, de espaldas a nosotros:

Notamos cierta tensión en el barquero, no deja de mirar hacia delante y hacia el hipo con cierto nerviosismo. De pronto, el hipo se da la vuelta, nos mira y se sumerge rápidamente. El barquero arranca el motor y sale tan rápido como puede de allí. Luego nos explica que los hipos cuando más peligrosos son es cuando se sumergen, porque no sabes dónde van a salir y nadan muy muy rápido.
Aún no nos habíamos repuesto del pequeño susto, cuando vemos otro hipo enorme. Este parece que está tranquilo, tomando el primer sol del día. No nos fiamos un pelo, pero el barquero se acerca a una distancia que nos parece demasiado corta. El animal parece relajado, poco interesado en nosotros. Quiero pensar que el barquero lo sabía, por eso se acercó tanto:

Dejamos el hipo en su sitio, y continuamos el paseo. Avistamos garcillas bueyeras:

Ibis sagrado, el pájaro de los jeroglíficos del antiguo Egipto:

Otra clase de Martín pescador (no identifico cuál), oteando la superficie del lago con la esperanza de detectar su posible desayuno:

Un pigargo vocinglero, al que vemos levantar el vuelo y lanzarse a por una presa. Fijaros la flecha roja que señala el pescado (en la foto comprimida no se ve muy definido):



Y también vemos multitud de aves que no logramos identificar.
rvo) pero desconozco cuál:
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Acto seguido nos dirigimos hacia Crescent Island, una pequeña isla situada al este del lago. La nota curiosa de esta isla es que es el lugar donde se rodó parte de la película Memorias de África. La diversidad de mamíferos de la isla es consecuencia directa del rodaje de la peli, ya que para grabar algunas secuencias se introdujeron varias especies de herbívoros para ambientar determinadas escenas de la peli sin que el equipo de filmación y los actores (Robert Redford y Meryl Streep incluidos) tuvieran que desplazarse a la sabana abierta, con el peligro que ello puede suponer. Yo hasta ese momento, desconozco que ésa isla existe y me resulta toda una sorpresa. Los animales se quedaron allí al finalizar el rodaje, no tienen depredadores y su población va en aumento. Veremos qué pasa en un futuro con esta isla, ya que esta alteración del medio no ha sido natural, cosa que no me gusta. Por otra parte, esta introducción de herbívoros “artificial” por parte del hombre permitie a los visitantes como nosotros ver de cerca gran variedad de animales, como podréis comprobar en las siguientes fotos. La isla pinta así:


En ella podemos ver a éste kobo o antílope acuático, pillado en el momento de darse su baño de la mañana:

Cebras hay un montón, pero no en manada como nos las podemos encontrar en la sabana abierta. Mirad esta cebra joven, lo tranquila que está ella sola pastando. Está claro que no se sienten amenazadas por ningún depredador:

Ñus y gacelas también habitan esta isla:

Y vemos a un grupo de pelícanos aleteando y moviendo sus enormes picos al sol:

Se acaba el tiempo del paseo y, satisfechos, volvemos al embarcadero mientras el sol empieza a subir. Va a hacer buen tiempo, y hemos empezado el día con buen pie.
Bajamos de la barca, y subimos al “barco”. Nuestro guía nos está esperando en el 4x4, nos ponemos en marcha de inmediato; retomamos el trayecto hacia Masai Mara. Hoy ya se empieza a hacer pesado el desplazamiento y las horas de coche comienzan a hacer mella en nuestros traseros, nuestras riñonadas y nuestros cuellos. Empiezo a pensar que el primer día en Mauricio nos vamos a hacer un masaje de tres horas (jejeje)
Tras un buen rato de marcha, llegamos a Narok. Hacemos parada en un centro comercial, entramos en el banco a cambiar dinero y en un supermercado a comprar chuches para los niños que nos encontraremos en las carreteras. NOTA: No tengo fotos, porque no me gusta sacar fotos de personas sin permiso.
A las 14:00 más o menos, y con algún que otro pasajero mareado llegamos al campamento. El alojamiento es el Enkerende Tented Camp. Gestionado por españoles (no estaban los días que nos hospedamos allí), los empleados son todos Masai, los cuales nos reciben con una danza de bienvenida. Nos llevan hacia nuestras tiendas, y descubrimos que el emplazamiento es espectacular. Al lado del río Mara, rodeados de árboles y sin ningún tipo de valla, estas en medio de la naturaleza de Kenya, y eso es mucho decir.
Nuestra tienda:


Nada más salir de la tienda, tenemos una mesita con vistas al río:

Estas son las vistas desde nuestra “terraza”:


Junto almismisimo rio Mara que tantas veces hemos visto en los documentales. Y unos metros río abajo mirad lo que nos encontramos:

Yo alucino con el dichoso camp, desde la habitación se puede oír a los hipopótamos gruñir y chapotear. Las tres chicas no están muy convencidas con las tiendas (de momento), y los tres chicos estamos como niños con zapatos nuevos. A parte de nuestras tres tiendas, vemos que sólo tienen una tienda más. Le preguntamos a nuestro botones Masai cuántos huéspedes somos en total y me dice six. O sea, que tenemos el campamento para nosotros solos, con diez o doce Masais para atendernos. También nos dicen que tenemos luz y agua caliente 24h. Falta por probar la comida y ver la calidad del servicio, pero de momento el camp me parece una auténtica maravilla.
Vamos hacia el comedor, una preciosa estancia abierta tipo cabaña de estilo africano. También hay una tienda, y una zona de relax con una hoguera en medio, que nos está pidiendo a gritos que nos sentemos allí con una buena copa. Pero lo de la copa lo dejaremos para la noche, que hay que comer porque por la tarde tenemos programado un safari a pie por los alrededores del camp. Aquí vemos a la tropa de camino al comedor, con la tienda en primer término y el comedor al fondo:

Y en estas fotos vemos el merendero que tienen preparado con vistas al rio:


Como podéis observar en las fotos anteriores, el tiempo empieza a cambiar, y al momento empieza a llover a mares otra vez. De nuevo nos llueve en Kenya en estación seca y no sabemos si la actividad programada por la tarde podremos realizarla. El guía nos dice que si llueve saldremos con el coche, algo es algo. Veremos qué pasa.
Cuando acabamos de comer, la lluvia nos da una tregua y decidimos ir a por bártulos, coger unos paraguas y salir a hacer el safari a pie programado, y si llueve pues nos volvemos. Nuestros guías Masai nos dicen que no va a llover más y además no vamos a ir muy lejos.
El cielo lo tenemos así:

Empezamos el paseo, y los Masai nos van explicando algunas curiosidades: vemos árboles de los cuales utilizan las hojas infusionadas para el dolor de barriga, nos enseñan unas hojas que se las friegan por el cuerpo a modo de desodorante (os aseguro que esas hojas no funcionan, si algún día conocéis a un Masai lo entenderéis), y también nos enseñaron a identificar las cacas de diferentes animales que se pasean por la zona, bastante cerca de las tiendas, por cierto. Había incluso de hiena, que se identifica porque es blanca y seca, y está compuesta de calcio en su mayoría, porque se comen hasta los huesos de sus presas (curioso).
Al momento empezamos a ver jirafas. Son jirafas masai (las manchas son diferentes):

Es increíble tener a éstos a éstos animales tan cerca, y poder pasear con ellos en cierto modo. Y todo esto sin salir del campamento como quien dice.
Bordeando el río Mara llegamos a una zona de salida de hipopótamos:

Bajamos y llegamos hasta el borde mismo del río, desde donde podemos observar un gran grupo de hipos:


Impresiona (y acojona un poco) verlos gruñir y chapotear desde tan cerca. Divisamos a lo lejos unas cebras sedientas que se acercan al río a beber, con mucha cautela. ¿Por qué será?

Estamos en tensión pensando que en cualquier momento va a salir un cocodrilo y se va a zampar a la cebra, pero no es así. Al final bajan todas a borde a beber, al ver que a la primera no le ha pasado nada (qué listas las tías)

Continuamos caminando, y empezamos a ver montones de cebras y ñus pastando. Va a empezar a anochecer y empieza a haber más movimiento de animales:

Nos dirigimos hacia el campamento, no sin antes probar el arco de nuestros amigos:

Y regresamos después de dos horas, directos al bar a tomarnos una buena cerveza. Lo hemos pasado genial en éste paseo. Ha sido una experiencia para recordar.
Por la noche, cenamos, nos tomamos la copa prometida junto a la hoguera y nos acostamos pensando en la visita del día siguiente a la Reserva de Masai Mara, mientras los hipos nos dan las buenas noches desde el río en forma de gruñidos.