TERCER DÍA EN LAS VEGAS
La primera visita del día era la presa Hoover, a 45 km. De las vegas, construida en 1936, y en ese tiempo la mayor del mundo, produce energía eléctrica para varios estados incluyendo la ciudad de los Ángeles.


La presa aparece en varias películas y video juegos, como Transformers, siendo la base de Megatron, y en la reciente y catastrofista San Andrés, donde no queda muy entera que digamos.




Para acceder a la presa hay que pasar un control militar, donde miran el interior de los vehículos, para estacionar están los aparcamientos del Visitor Center, pero son de pago 10 $, siguiendo la carretera una vez cruzada la presa hay aparcamientos gratuitos, si bien hay que andar un poco.

La presa hoy en día tiene más aliciente como histórica, al pensar que se terminó en 1936, que regula las aguas del río colorado para evitar las inundaciones que creaba en el deshielo , después de visitarla nos volvimos a las Vegas que el día tenía mucho que dar de sí.


Teníamos previsto la visita de otros casinos del Strip que nos faltaban, de estilo modernista el Aria, que fue donde empezamos la visita, en concreto por su centro comercial el Cristal Shop, desde donde pasamos a lo que es el casino, y a su inmenso Lobby de tamaño similar al del MGM, decorado con bicicletas de colores en el techo nos gustó mucho.




Una vez visitado el Aria nuestra idea era desplazarnos a visitar el Cosmopolitan, pero para ello lo mejor es subirá hasta un tren que conecta el Aria con el Montecarlo en una dirección, y con el Bellagio en la otra, alucinante, parece un Monorrail elevado que conecta los tres hoteles, cómodo y rápido, y de lujo claro, cabinas acristaladas con asientos, muy parecido al metro de Dubai.


Lo cogimos en dirección al Bellagio, al dejarte en la parte trasera del hotel te lo recorres entero, por lo que pudimos ver sus hermosos jardines interiores, la pastelería de Jean Philippe, conocida como una de las mejores chocolaterías del mundo, las figuras expuestas son impresionantes, como su fuente de chocolate, certificada como la más larga del mundo con más de 8 metros de dulce chocolate cayendo.





Pasamos por su Lobby, con el impresionante techo con flores de cristal que dá una idea del lujo con el que está decorado el hotel, vimos buena parte, y aprovechamos para ubicar el teatro “O”, donde teníamos entradas para ver a la noche la función del espectáculo del mismo nombre del Circo del Sol.

Salimos del Bellagio para entrar en el cercano Cosmopolitan, con 3000 habitaciones entre apartamentos y habitaciones del hotel, con una decoración muy moderna y cosmopolita nos gustó bastante, subimos a hasta la tercera planta donde está el Restaurante Jaleo, del conocido Chef español José Andrés, no pasamos de la puerta claro, no vaya ser que el Jaleo se forme cuando veas la factura.





Bueno dimos por terminadas nuestras visitas a los casinos, esa tarde ya no había más visitas, después de descansar en el hotel fuimos a la Graceland Wedding Chapel, famosa por ser donde se empezaron a celebrar bodas con Elvis de oficiante, y celebramos nuestra ceremonia de renovación de votos.


Después de la ceremonia nos fuimos a ver el espectáculo “O” del Circo del sol en un Bellagio abarrotado de gente, tanto en el teatro como en las mesas de juego, impresionante el tema del juego, abierto 24 horas al día, nosotros no hubo momento en que no viésemos a gente jugando a las tragaperras o en las mesas de todos los casinos por los que pasamos, y no fueron pocos.

El espectáculo fue impactante, autentica magia en un escenario donde el agua aparecía y desaparecía y donde mas de tres mil personas disfrutamos de acrobacias imposibles en un ambiente de luz y sonido increíbles. No estaban permitidos ni las filmaciones ni las fotos pero alguna se coló.


Ya solo quedó despedirnos de las nuestros 3 días en las Vegas desde lo alto del Stratosphere, y como dice el dicho lo que pasa en las Vegas se queda en las Vegas, hasta la próxima etapa.
