Este día, sábado, lo dedicamos a los pueblecitos típicos alsacianos. Llevábamos apuntados seis o siete, pero al final descartamos varios para no ir con prisas. Más vale poco bien visto que mucho mal, y además siempre nos entretenemos demasiado en todas partes sacando fotos.
También teníamos prevista la posibilidad de acercarnos al castillo de Haut-Koenigsbourg, pero lo desechamos por la misma razón.
Los pueblos que vimos fueron los que enumero a continuación, y creo que con cuatro es suficiente porque al final es más de lo mismo:
EGUISHEIM
Desde nuestro alojamiento en Mulhouse tardamos media hora en llegar a este primer pueblecito. El Parking que hay a la entrada del pueblo cuesta 3 € para todo el día.
Aquí estuvimos como hora y media, suficiente para ver reposadamente lo más interesante. Cuando llegamos, sobre las 9:30 de la mañana, no había apenas gente y podía verse y fotografiarse todo tranquilamente, pero cuando nos marchamos ya estaba lleno de turistas.
Eguisheim es muy bonito, sobre todo la plaza donde están la capilla y el castillo, pero por supuesto hay que dar toda la vuelta por la calle circundante, que también es preciosa, toda llena de casitas típicas de entramado de madera con flores al más puro estilo de Hansel y Gretel. A la entrada hay un plano del pueblo donde sugieren el circuito que se puede hacer.






En Eguisheim compramos unos Bretzels, para proseguir con la cata gastronómica de la zona. Esperaba algo más sorprendente, pero realmente el sabor es muy parecido al de los clásicos “palitos salados” que conocemos aquí, aunque, al ser más gruesos, por dentro tienen miga blanda.
COLMAR
A continuación nos dirigimos hacia Colmar, donde llegamos en menos de 20 minutos desde Eguisheim. Colmar no es un pueblo, realmente es una ciudad; pero la parte más interesante es, como siempre, el casco antiguo. Y sobre todo la zona conocida como La Petite Venise (La Pequeña Venecia), que es verdaderamente preciosa. Llegamos a mediodía y ya había muchísima gente por todas partes.
Dejamos el coche en un parking llamado “La Montagne Verte”, muy cercano a La Petite Venise. Estuvimos tres horas y media en Colmar, incluyendo el tiempo que invertimos en comer, pero el parking era gratis de 14:00 a 16:00, así que sólo pagamos dos horas (2,60 €). Los domingos este parking es gratis todo el día.
Paseamos por todo el centro, viendo:
La Casa Pfister, en la rue des Merchands 11. Se reconoce por su mirador de dos plantas con galerías haciendo esquina, todo de madera labrada y decorada con pinturas.

La Catedral, o Colegiata Saint-Martin. Llaman la atención sus preciosas cubiertas de tejas esmaltadas en colores, que tanto estamos viendo en esta zona.


La Iglesia de los Dominicos, de estilo gótico renano.
Maison des Tètes, edificio renacentista cuya fachada está decorada con ciento seis cabezas.
La antigua Aduana (Koïfhus), también con un típico tejado de tejas verdes. Pasando por debajo de sus arcos se llega a la Plaza de la Vieja Aduana, muy bonita también.


La Petite Venise, para nuestro gusto lo más atractivo de Colmar. Es un barrio muy lindo, donde el río Lauch forma unos canales flanqueados por casitas tradicionales alsacianas.



El Mercado Cubierto, que está en La Petite Venise. En él se puede comprar todo tipo de productos de alimentación para llevar y también hay algunos puestos para consumir allí mismo. Casi todos los puestos están decorados con cariño y el conjunto resulta muy atractivo.
El Mercado Cubierto, a la derecha:




Estatua de la Libertad (reproducción), situada en una rotonda saliendo del pueblo hacia el norte por la D83, justo al lado de un pequeño aeropuerto. Es un homenaje a Bartholdi, el autor de la estatua auténtica, que nació en Colmar. La vimos de pasada desde el coche pero no le hicimos fotos.
Comer en Colmar. Nosotros comimos en un puesto de quiches del Mercado Cubierto. Cada porción de quiche con ensalada y bebida, 9 €. Las quiches, muy buenas.

RIQUEWIHR
Desde Colmar llegamos a Riquewihr en quince minutos. Es un pueblecito rodeado de viñedos y volcado sobre sí mismo, con una calle principal que asciende en cuesta desde el arco de entrada hasta la torre Dolder, antigua puerta defensiva de la muralla en la parte alta del pueblo.
Es realmente bonito, pero es tan pequeño que pusimos dos horas en el parking (3 €) y nos sobró tiempo, aún parando constantemente para hacer fotos. Hay que dejar el coche en alguno de los parkings que hay justo antes de entrar al pueblo y entrar ya andando por la gran portada que le da acceso.
La portada de acceso a Riquewihr y los viñedos alrededor:

El pueblecito:




La Torre Dolder:

RIBEAUVILLÉ
En diez minutos se llega desde Riquewihr a Ribeauvillé. Aquí pasamos de largo el parking de pago y vimos una calle ancha frente a un parque donde se podía aparcar de forma gratuita.
Es bastante más grande que Riquewihr; se ve que ha crecido ampliándose con barrios más modernos, pero el casco antiguo es también muy bonito, similar a los otros que vimos. Después de los tres pueblos anteriores ya estábamos un poco cansados y además, como ya comenté, realmente es más de lo mismo, por lo que ya no te sorprende tanto.



Una de las cosas más bonitas de Ribeauvillé es la vista del castillo Haut-Koenigbourg como fondo de la perspectiva que forman las fachadas de la calle principal:

En Ribeauvillé vimos un Carrefour Expréss y aprovechamos a hacer algo de compra para los desayunos y cenas de los días siguientes, pues era nuestra última noche en el hotel de Mulhouse y a partir de entonces nos alojaríamos en apartamentos, lo que nos permitiría ahorrar en gastos de comida.