Nuestro viaje llegaba a su fin y lo cierto es que, por primera vez en la vida, tenía ciertas ganas de regresar a casa. Me gusta mi casa, mi familia, los amigos… pero mi hábitat es el mundo, es estar constantemente conociendo, descubriendo y aprendiendo de otras culturas, aunque he de reconocer que en esta ocasión no hubiera alargado el viaje. Había sido una experiencia inolvidable, algo que todo viajero de corazón debería vivir una vez en la vida, pero el último tramo se me hizo un poco cuesta arriba. El calor abrasador, las constantes multitudes, el ruido permanente, la suciedad, el acoso, el que cualquier contratiempo, problema o negociación se volviera en un tira y afloja inagotable, la sensación de no poder confiar en nadie… todo ello iba haciendo mella y necesitaba una pequeña pausa, pero la semana de regresar a España, ya estaba de nuevo deseando volar. Esto es incurable.
Pero aquel último día aún tuvimos tiempo de ver bastantes cosas, ya que nuestro vuelo salía a las 21:00. Dejamos las maletas en Recepción hacia las 11 y compramos un par de muffins en India Grill por 120R. Estaban deliciosos.
Fuimos andando a metro de New Delhi y pagamos 15R cada uno por llegar al Fuerte Rojo. Por fuera nos impactó mucho más que por dentro. Pagamos 500R cada uno y como os decía, el interior nos decepcionó.

No habíamos visitado el de Agra en parte por la falta de tiempo, pero también porque habíamos leído que visitando después éste, no merecía la pena… No sabemos el de Agra, pero desde luego a este se le podría sacar mucho más partido si se afanaran en reformarlo y conservarlo mejor.

Los pabellones estaban sin restaurar, los jardines sin cuidar y los estanques vacíos y sucios.
Al terminar la visita, fuimos andando por Chandni Chowk y nos sumergimos en ese absoluto caos al que ya estábamos acostumbrados, pero en el que no dejábamos de asombrarnos: marañas de cables, infinidad de tiendas diminutas, coches, tuk tuks, autobuses, rickshaws, vacas, gente por todas partes…Hay que verlo para entenderlo.

Llegamos caminando a Jama Masjid, una de las mayores mezquitas de la India. Una cosa que me sorprendió es que monumentos de esta envergadura no sean apenas visibles desde el exterior. El caso es que no tenemos claro que se pagara entrada o no, pero nosotros entramos por una puerta grande situada en el lateral y nadie nos pidió entrada. Lo que sí nos dijo un guardia una vez dentro es que teníamos que pagar por la cámara, aunque le dijimos que estaba apagada y no la estábamos usando y nos dejó en paz.

Nos gustó mucho… quizá la zona de rezo nos pareció algo descafeinada, pero claro… lo que pasa es que estamos acostumbrados a recargados retablos de las iglesias cristianas y luego cambias de cultura y pasa lo que pasa.
Aún íbamos bien de tiempo, así que tomamos un tuk tuk por 100R y fuimos a la Tumba de Humayun, un monumento cuya visita dependía de la hora en la que acabáramos el resto… y fue lo mejor de Delhi. Pagamos de nuevo otras 500R cada uno, visitamos tumbas de los servidores del emperador Humayum hasta que llegamos a la suya propia, la joya de la corona.

Nosotros decíamos que era un Taj Mahal al revés, ya que fue Bega Begum, la viuda del emperador mogol, la que encargó la obra tras la muerte de su esposo. Es un edificio precioso, construido en arenisca rojiza, con detalles en mármol blanco, negro y azul y con mucha simetría. Además, está excelentemente conservado y cuidado. Como os digo, lo que más nos gustó de Delhi.
Volvimos por 100R a Paharganj y repetimos de nuevo en Indian Grill. Nos hubiese gustado cambiar, pero no había nada que pareciera estar a la altura. Esa vez pedimos brochetas de pollo tikka, pollo al grill con salsa de ajo, mantequilla y limón (un espectáculo), aloo parantha, cheese naan, 2 aguas, gulab jamun y por fin un mango lassi. Llevaba todo el viaje esperando poder tomarme un lassi, sobre todo uno de esos que llevan frutos secos, pero la posibilidad de que el estómago me jugara otra mala pasada me había echado para atrás. Lo cierto es que nunca había vuelto a estar 100% en todo el viaje…Pero el último día, dije que el lassi era obligatorio y aunque fue uno básico, lo disfruté.

Como veis, nos pusimos las botas, aunque las raciones no eran demasiado grandes. Pagamos 1210R y fuimos al hotel a recoger las maletas, tras haber negociado 50R con um tuk tuk para que nos dejara en el metro de New Delhi.

Es muy sencillo llegar desde allí al aeropuerto y viene perfectamente señalizado. Pagamos 60R cada uno por el trayecto, que dura 40 mins y dejamos atrás la intensa Delhi…. Pero india aún nos deparaba algún problema más.
En todos mis viajes, SIEMPRE llevo impresas todas las reservas de hotel, aviones, trenes, etc… Todas me son útiles en algún punto excepto la de los vuelos internacionales. Nunca me la piden, simpemente el Pasaporte y como mucho, el localizador, que siempre llevo apuntado en la libreta. Bien, pues en esta ocasión, no lo imprimí. ERROR. No podíamos acceder a la terminal sin mostrarle a los guardias de las puertas de seguridad la reserva. Se lo dije por activa y por pasiva, que tenía una reserva, que en ningún lugar del mundo me habían pedido nunca la reserva impresa, basta con ir al mostrador y dar tu pasaporte y localizador, que me acompañara él mismo al mostrador y que lo comprobara, que iba a perder el avión, que me quería ir a casa…Bueno, de todo. El tío, NO, NO, NO y NO. Al final me dijo que fuéramos a la última puerta y allí había unos mostradores en los que me imprimirían, previo pago, un mail de reserva en caso de que tuviera alguno, para poder acceder a la terminal. Le dije de todo. Os juro que me indignó de sobremanera aunque fueran unas míseras rupias…. Porque aunque te hubiesen pedido 10000R, las tendrías que pagar para poder salir el país y no perder un billete ya pagado. Me sentí atracada ya antes de venir por el tema del visado y también cuando intentaba marcharme. En ese momento la sensación era de que intentan chupar y exprimir al turista hasta que se quede seco, a ser posible. Puede que la culpa fuera mía, pero esto no me ha pasado en ningún país del mundo y ya llevo unos cuantos… sobre todo la falta de flexibilidad y de ayuda me pareció de traca.
Al final fui al mostrador que me indicó (fuera de la terminal) que se suponía que era de Etihad pero no había nadie. Había otro con 2 señoritas que te imprimían la reserva por 30R. Fue un esperpento. Pagué primero, claro, pero resulta que luego no tenían ni idea de hacerlo… pero el dinero lo cogen. Le dí mi número de reserva, se metió a la página web de Etihad y, como parecía no saber ni una palabra de inglés, se puso a dar click a todos los botones y casi nos cancela el billete. Había una clara opción de PRINT YOUR TICKET HERE y generaba un PDF, y por más que le pretendía explicar que ese era el botón correcto, pasaba de mi o no me entendía. Al final, pasó a seleccionar todo el itinerario y pegarlo en un word. En ese momento, se le estropeó la impresora. Era desesperante. Le dije al guardia que por favor mirara la pantalla y comprobara que tenía una reserva para dejarme pasa, que al final íbamos a perder el vuelo y llevábamos más de 20 minutos para imprimir una reserva. El tío me hizo un gesto despectivo en plan “no me cuentes tu vida”.
Cuando consigue arreglar la impresora, resulta que no tiene papel y se pone a imprimir en hojas en sucio pero POR LA CARA ESCRITA. Menos mal que fuimos con más de 3 horas de antelación, porque si no os digo que perdemos el vuelo. A todo esto va la muy lista y cuando consigue imprimirlo de forma visible me dice que son 13 páginas (porque había copiado y pegdo la web entera) y que pagara más y ya me puse burra y dije que si me iba a imprimir en hojas en sucio, me devolviera el dinero… que no había pagado para eso ni para perder el tiempo. Al final me dio la reserva y logramos acceder a la terminal. Este tipo de cosas han sido las que han empañado el viaje. Son contratiempos absurdos que nos hubiéramos tomado de otra manera en cualquier parte, pero en India nos provocaban una impotencia y un desgaste tremendos.
La cosa no acaba aquí. Facturamos y nos quedaban por cambiar unas 1800R, nos daba igual dólares que euros. Fuimos a una casa de cambio y nos dijeron que para cantidades menores a 2000R, teníamos que hacerlo en la oficina que había una vez pasado el control. Vale.
Pues fuimos a pasar el control y sin problemas, pero en el mostrador de emigración nos tiramos bastante rato aunque no había mucha cola. Lo gracioso era cuando nos tocó el turno a nosotros. El señor se tiró más rato que con ningún otro conmigo y me estuvo preguntando que de donde venía, revisando el pasaporte….. resulta que no nos habían registrado bien la entrada en el país, después de estar media hora en Sunauli esperando a ver si les daba por trabajar o no. En fin, por suerte… no nos pusieron muchos problemas más, aunque nos retrasamos un poco. Una más.
A lo tonto, yendo con 3 horas de antelación, nos quedaba como 15 minutos para comenzar el embarque. Fuimos al mostrador de cambio de divisas y no había nadie. Uno que parecía trabajador del aeropuerto (al menos llevaba tarjeta identificativa) me dijo que la persona no volvería hasta dentro de media hora. A mi ya hasta me entraba la risa… irónica, claro. Le dije que teníamos 15 minutos hasta el embarque y que habíamos intentado cambiar fuera, pero que nos habían mandado dentro. Y me dice “¿Cuánto tenéis?” y digo: 1800R. Contesta diciendo que cantidades tan pequeñas se cambian fuera, allí dentro no lo iban a hacer. Decidime si es o no desesperante. Independientemente de quien de todos nos hubiera engañado…. Es la sensación de ir lucha tras lucha, de tener problemas para absolutamente todo cada vez que necesitas ayuda…. Y encima teníamos que dar gracias de que sólo nos quedara eso en Rupias, que es una cantidad mayor y te la tragas… Para confirmar, le pregunté a uno de los chicos del duty free si había otro lugar de cambio y me dijo que no… y cuando le espeté: “Es increíble lo de vuestro país, llevo intentando cambiar esto 1 hora ¿Y ahora que hago?” Y me dice: gastlas aquí en el duty free comprando un fantástico souvenir de la India. Pues supongo que toda esta estrategia iba dirigida a eso.
En fin, por no tirarlas, compramos una taza, un par de muffins, agua y nso guardamos otra de recuerdo. Estábamos tan cabreados que no veíamos la hora de dejar India… y lo pudimos hacer finalmente a la hora prevista.
Por suerte, ese mal sabor de boca se fue disipando y ahora prevalencen los buenos momentos, aunque reconocemos que nos encendemos recordando los momentos de indignación. Lo importante es que regresábamos a casa con una vivencia de un valor incalculable…. Y estábamos deseando compartirla con los nuestros.
GASTOS DEL DÍA PARA 2 PERSONAS
- Desayuno: 120R
- Entradas Fuerte Rojo: 1000R
- Entradas Tumba de Humayun: 1000R
- Comida: 1210
- Total Metro: 150R
- Total Tuk tuks: 250R
- Impresión de reserva: 30R
Total: 3610R