A las 22:30 hs tras una escala de hora y media en Mumbay, arribamos a Chennai, la antigua Madrás. Nos esperaba Prabhu, la persona con quien había arreglado vía mail para hacer parte del recorrido en coche.
Cómo contacté con él? Leyendo foros de viaje. Primero me comuniqué con quien había hecho el viaje en 2013, Nary de Jaipur, pero él sólo hace tours por el norte de India, allí hay muchas agencias. No encontraba chofer para el sur. Finalmente leí sobre Prabhu y le escribí. Como él también se maneja en la zona norte de India, con sede en Jaipur, no sabía si podría hacer con nosotras el recorrido, en caso contrario lo haríamos con gente de su confianza. Nos trasladó al hotel Just Guesthouse cercano al aeropuerto y reservado con antelación. Allí me dijo que nos dejaba en manos de gente local a quienes él había contactado y que nosotras seríamos la “prueba piloto” para que él operase con ellos en el sur de India. En síntesis y nunca mejor dicho, éramos “conejillos de India”
Actualmente pienso que es una persona muy correcta y respetuosa, inspira confianza, pero hizo oídos sordos a mi informe y no se disculpó por equivocarse en el chofer elegido para nuestro segundo tramo, Karthik
Esa noche en Chennai estaba el chofer del primer tramo, no recuerdo su nombre, simpático y respetuoso. Lo curioso era que les resultaba muy difícil entenderse ya que en el sur hablan tamil, no hindi y menos inglés. Luego de pagar lo acordado via mail, Prabhu se despidió luego de explicar al chofer que el día siguiente salíamos a las 9 de la mañana.
Por la información de la web había decidido no entrar a la ciudad de Chennai ya que es muy grande y no había nada que nos interesara en particular. Luego de desayunar en una terracita mínima del hotel, partimos hacia Mamallapurán. La distancia era más corta de la imaginada, es una ciudad costera, con playa ventosa. Visitamos lo aconsejado,” los cinco Rathas” de Mahabalipuram (630–638 d. C.) y Krishna´s butter ball (la bola de mantequilla de Krishna). Se paga entrada. También mencionan el faro pero no fuimos, hacía calor y no merecía la pena pagar más.
El conjunto “cinco rathas” es arquitectura monolítica rupestre india del siglo VII, compuesta por cinco monumentos tallados de grandes piezas únicas de granito y cada uno semeja un carruaje (ratha).
” los cinco Rathas” de MahabalipuramTambién mencionan el faro pero no fuimos, hacía calor y no merecía la pena pagar más
Buscamos hotel en base a los que llevaba apuntados en mi agenda y finalmente nos alojamos en el Mamalla Heritage (USD 49) con pileta y muy rico desayuno. Era más caro que el presupuesto que nos habíamos asignado, pero queríamos darnos un pequeño lujo luego de Ellora y Chennai y yo bañarme con agua caliente!
Disfrutamos la piscina y salimos a caminar y cenar. Compramos una tarjeta SIM ya que consideramos es la mejor inversión cuando se ingresa a un país, pues no hay que depender del WIFI de los lugares que muchas veces es malo o no hay. Considero básicos del viaje la SIM card y la app MapsMe
. Nos sorprendió muy bien ésta ciudad, había muchos turistas de habla francesa y lindo ambiente. Comimos muy bien y al día siguiente nos levantamos temprano para la clase de yoga A media mañana el simpático chofer nos llevó a Kanchipurán, la distancia entre ambas es corta (2 hs), con muchos baches en la carretera. Vimos los templos hinduistas Devarajaswami dedicado a Lord Vishnu, "Ekambareshuara" dedicado a Shiva ,y Kamakshi Amman dedicado a Kamakshi, una de las formas de deidad de Parvati . Hay 150 templos pero con éstos nos bastaba


Ya teníamos hambre y el driver nos llevó a un sitio bastante concurrido, amplio, donde comimos muy bien
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Almuerzo en KanchipuramHabía leído que ésta ciudad se destaca por los saris de seda Kachi, los choferes llevan a los turistas a las tiendas que les darán algo de comisión
. No habiendo nada más para ver le dijimos al chofer de dirigirnos a la estación de trenes Chengalpattu donde tomábamos el tren nocturno a Trichy. Faltaban cinco horas para eso
Quizás por tantas visitas a templos pensó que éramos muy devotas. Como el inglés que hablaba constaba de unas pocas palabras, era difícil entendernos a pesar de su sonrisa y empeño. Con calor, cansancio y nada interesante para ver sólo deseábamos subir al tren, pero aún faltaba mucho
Reconozco que calculé mal los tiempos y distancias

. Cruzamos los 3 andenes por el puente peatonal. Subimos al tren y nos acomodamos en las dos literas inferiores. Había sacado ubicación en las camas bajas porque el aire acondicionado suele dar muy directo en las de arriba. Mi hija tenía un poco de reparo, ya que en Tailandia tuvo mala experiencia en tren nocturno con las cucarachas