A las 8:40, dispuestos para nuestro traslado al último destino vacacional en Costa Rica vinieron a recogernos de la empresa Interbus para llevarnos al Hotel Plaza Yara en Manuel Antonio. El recorrido esta vez es largo y más contando con las malas carreteras, más bien caminos, de Monteverde.
En el trayecto se pasaba por el puente del río Tárcoles, famoso por la gran cantidad de cocodrilos que se pueden ver, así que todos los viajeros pedimos al conductor que si por favor podía parar un momento, pero por lo visto la empresa se lo tiene prohibido, por lo que nos conformamos con que pasara a muy baja velocidad para poder sacar alguna foto.

A la 1 del medio día ya nos encontrábamos en nuestro agradable hotel, situado en la carretera que va de Quepos a Manuel Antonio, y aunque en teoría la hora de entrada era las 2, nos atendieron muy amablemente nos dieron todo tipo de explicaciones de actividades, transportes, hasta de los sitios más baratos para realizar compras y nos dieron la habitación. Una minicasa, ya que contábamos hasta con microondas y vajilla.
Por un poco más de 50 céntimos de euro cogimos el transporte público y nos dirigimos Manuel Antonio para comer en uno de sus restaurantes, donde degustamos el pargo rojo, típico de la zona.
Después de la comida pasamos la tarde en la playa y paseando por los alrededores y como todo en Costa Rica, naturaleza salvaje. Hasta vimos un cocodrilo al final de la playa. Cierto que hay un letrero que avisa cuidado cocodrilos, pero menos mal que ya la gente te avisa antes porque el cocodrilo se encontraba antes del letrero.

Cuando empezó a anochecer cogimos nuevamente el transporte público para dirigirnos a Quepos, donde a esas horas ya empezaban a cerrar todos los comercios y se notaba poco ambiente de gente, así que después de comprar algo para la cena y hacernos unos bocadillos para el día siguiente, nos volvimos al hotel.