Nos levantamos temprano porque habíamos quedado con Byron a las 8. Desayunamos en el patio del hotel, como había llovido, habían colocado las mesas en los soportales laterales. El desayuno no estaba mal, pero lo mejor era el entorno, el patio lleno de plantas y flores.
A las 8 en punto vino Byron a recogernos e iniciamos nuestra excursión. Venía con otro traje típico, por lo que nos contó él es indígena y se ha dedicado a recuperar trajes que vestían antes los hombres del país. Como cada traje correspondía a un pueblo, dejaron de hacerlo cuando empezaron las luchas entre ellos, porque de esa forma era fácilmente reconocible quién era de qué pueblo y prefirieron vestir con ropa común para no ser reconocidos.
El primer pueblo en el que paramos fue San Juan del Obispo y allí visitamos primero una fábrica de cacao o mejor dicho de chocolate muy artesana. No pudimos ver cómo lo hacían porque al ser domingo no trabajaban, pero el señor que nos recibió en la tienda nos explicó el proceso. Compramos cacao puro, sin leche ni azúcar, en tableta para hacer a la taza, (por cierto, allí lo suelen hacer con agua, no con leche como nosotros), lascas de chocolate y té de cacao, todo a muy buen precio. Luego visitamos una fábrica de vino de níspero, que es lo típico del pueblo y lo probamos.
Después visitamos San Pedro de las Huertas: un pueblo con mucho encanto y típico por ser donde se trabaja el jade. Estuvimos dando una vuelta por la Plaza que tiene una iglesia muy bonita, la Iglesia San Pedro, construida en 1672 de estilo barroco. En frente está el Árbol y la estatua del Hermano Pedro, que llegó desde las islas Canarias y trajo consigo las semillas de este árbol al que se le atribuyen propiedades curativas. El Hermano Pedro fue canonizado por realizar una labor similar a la que años más tarde realizaría la Madre Teresa de Calcuta, atendiendo a los más necesitados y fundó una orden religiosa para atender a los pobres. También es considerado el evangelizador de Guatemala. Fue enterrado en la Iglesia de San Francisco en Antigua, donde aún permanecen sus restos y donde acuden muchos fieles, por este motivo la iglesia fue considerada Santuario desde el 2003. En Vilaflor, al sur de Tenerife, su pueblo natal, se encuentra otro santuario dedicado al santo justo donde estaba su casa natal.

Después, callejeando, llegamos a una fábrica de jade. Pudimos ver las rocas de las que se extrae que según nos contaron se encuentran en las montañas de Guatemala, y todo el proceso hasta llegar a formar las joyas y figuras que allí se venden. En la foto se ve también a Byron con su traje típico.
Luego continuamos a Ciudad Vieja que fue la primera capital del país anterior a Antigua y donde visitamos la primera Catedral de Guatemala construida en 1534.



Al terminar de comer nos lanzamos a conocer por fin la ciudad.
Antigua fue la capital de Guatemala hasta que la destruyeron los terremotos de Santa Marta en 1773.
Paseamos por Antigua viendo: plaza el Parque o Plaza Central con la fuente de las Sirenas, Catedral y el Palacio de los Capitanes. Como era domingo había mercadillo de artesanía en que artesanos venidos de varios puntos de Guatemala exponían sus productos hechos a mano y a buen precio. Después sacamos dinero otra vez en la plaza y seguimos al Arco de Santa Catalina y la Iglesia de la Merced, que merece mucho la pena. Luego fuimos al Mercado de artesanías, lo cierran a las 18.30.
Ejemplos de compras: Belén hecho a mano con figuras de barro vestidas con trajes típicos, 40 Gtq (casi 5€), Pashmina bonita y de buena calidad comprada a vendedora en la plaza, 45 Gtq (algo más de 5€), Máscara maya de colgar en la pared 30 Gtq (3.5€), Imán 10 Gtq (1€).

Como era domingo a las 22.00 ya casi no quedaban bares abiertos, así que compramos una tónica en una tiendecita frente al hotel, la añadimos nuestra Beefeater y nos tomamos nuestros gin tonics en la azotea del hotel disfrutando de la vista de dos de los volcanes que rodean Antigua y de uno de ellos vimos salir lava varias veces. Antigua tiene vistas a tres volcanes Agua, Fuego y Acastenango.
