25 de Noviembre Me levanto pronto como viene siendo habitual en el viaje, preparo la mochila para el día y bajo a la calle. Visita de rigor al 7/11 para el desayuno aleatorio y me pongo en camino. Como he comentado, uno de los atractivos del apartamento es que me permite ir caminando a varios sitios, ya se que con el bus es muy fácil y te deja en el sitio prácticamente pero a mi me gusta sentir la ciudad y eso lo consigo caminando. Con ayuda del Google Maps me oriento, la verdad no es muy difícil y llego al pabellón dorado cuando están abriendo.
El ser de los primeros en entrar me permite poder visitarlo sin agobios de gente y un poco a mi ritmo, que decir del Pabellón Dorado que no se haya dicho ya. Es sencillamente espectacular, todo el lugar es precioso y como viene siendo habitual los colores del otoño no hacen más que acrecentar su belleza. Tras las fotos de rigor doy una vuelta por los jardines del lugar y me maravillo con la perfección que se respira, parece una postal viviente.

Podría pasarme horas en los jardines pero ya empiezan a llegar turistas y pierde un poco la magia así que ha llegado el momento de poner rumbo al próximo destino, el complejo de templos Daitoku-Ji. Es fácil llegar, simplemente tengo que seguir la calle principal al Pabellón Dorado y me lleva hasta mi destino.
El complejo de templos es muy curioso es un recinto rodeado de muros y edificios donde hay varios pequeños templos, tiene varios accesos que llevan aun parque principal y de allí te encaminas al templo que quieres. Tras dar una vuelta y observar un poco por fuera los templos decido comprar un ticket que me permite entrar en un par de templos, uno de ellos solo lo abren en Noviembre (creo que es el Gyokurin-in) así que debe ser cosa del destino que quiere que entre. Pues resulta que el destino acertó, pequeño pero un emplazamiento precioso. Todo tiene un aire tranquilo, una energía muy relajante y pasear por su jardín y sus terrazas me lleva a perderme simplemente paseando por el lugar. Satisfecho con la visita a este templo paseo un poco más por el lugar, el resto de templos no están a la altura de este pero no por ello desmerecen.

Abandono el Daitoku-Ji y vuelvo a las inmediaciones del Pabellón Dorado, allí me compro unas croquetas de boniato (droga pura) y un bol de sopa de miso con dos takoyaki flotando, como tranquilamente en la terraza del establecimiento y con la panza plena me dirijo hacia Ryoan-Ji, el siguiente templo en mi lista. El paseo es agradable y hago la digestión pensando en como diablos he vivido hasta ahora sin las croquetas de boniato.
El Ryoan-Ji es otro de los templos famosos de la zona y una vez allí entiendo su fama, el lago que hay en su recinto, el bosquecillo, el jardín de piedra, el propio templo todo es precioso (creo que hoy desgasto este adjetivo, xd). Nuevamente tengo la sensación de estar en otra época, no me cuesta nada cerrar los ojos e imaginarme el lugar sin gente. Creo que pagaría por poder estar en cualquier templo de los que he visitado yo solo durante unos minutos. Paseo por el lugar y empiezo a ver algo que en Kioto será muy común durante mi estancia, hay mucha gente (sobretodo chicas) de todas las edades vistiendo trajes tradicionales y paseando por los templos, me resulta curioso pero a su vez muy apropiado para el lugar.

Visto el Ryoan-Ji toca visitar el último templo del día, el Ninna-ji. Como me he entretenido en los templos anteriores veo que llego un poco justo a este, pero no dejo que me agobie. La verdad es que aun siendo los templos muy bonitos de visitar le estoy pillando el gusto a los jardines y emplazamientos de los mismos, me está dejando alucinado y el Ninna-ji no defrauda. Nuevamente un jardín amplio y bonito, esta vez con una enorme pagoda, unido a que llego al atardecer le da a todo el complejo un aire etéreo que le sienta genial. Esta vez no entro al templo, sencillamente me paseo por el lugar, hago unas fotos y pienso que es lo siguiente que haré.

Tengo un par de visitas pensadas, hay una zona justo debajo del Ninna-Ji donde hay varios templos mezclados con casas y muchas callejuelas de esas que me gustan y luego visitar el Kitano Tenmagu y sus jardines iluminados por la noche, miro el reloj y veo que me da tiempo a pasear por la zona de templos antes de que oscurezca así que me pongo en camino.
El barrio es muy pero que muy bonito, mientras me pierdo por los callejones entre los templos pienso que me gustaría haber venido con un poco más de tiempo para explorarlo mejor pero aun así lo disfruto. Gente caminando, se respira un aire tranquilo, el lugar invita al paseo, en resumen otro lugar más para perderse. Abandono el lugar cuando la última luz del sol desaparece en el horizonte, llevo bastante rato caminando y empiezo a notar el cansancio y por un momento me planteo volver directamente al apartamento. Gracias a dios que no lo hago y cuando estoy cerca del Kitano Tenmagu me envalentono y pongo rumbo a él.

Lo que me hubiese perdido por flaquear un poco, lo primero es una mercadillo de puestos de comida que hay a la entrada del recinto. Revoloteo por el lugar y pico un par de cosas para reponer fuerzas. Accedo al recinto del templo y me lo encuentro iluminado con varias luces y antorchas y para rematar un concierto de música tradicional Japonesa. La cosa mejora por momentos, tras escuchar un rato la música hago cola para entrar a los jardines y madre del amor hermoso, menudo lugar. Los colores, la iluminación, el sendero que recorre paralelo al rio, todo es perfecto (hay un poco demasiada gente para mi pero se puede tolerar). Me paseo por el lugar y el cansancio que tenia es un simple y lejano recuerdo, me felicito por haber cedido ante él.


Una vez cenado subo al apartamento, me ducho y planeo un poco el itinerario de mañana que visto que si te despistas un poco los lugares se llenan de turistas muy rápidamente. Mañana toca el Pabellón de Plata, Shinnoyo-do y el Eikando.
Visitas del día
Hoy ha sido un día completo, quería ver muchas cosas y al final he decidido ir a por lo que tenía en el top de mi lista y he aprendido una cosa. En Kioto si vas con la intención de ver muchos templos al final no ves nada, mejor es ver unos pocos y disfrutarlos.
-Pabellón dorado. Poco que decir, visita obligada si se está en Kioto. Yo he ido a primera hora y la verdad es que no he encontrado mucha gente así que recomiendo esa hora y a partir de ahí organizarse el resto del día
-Complejo Daitoku-Ji. Este ha sido curioso, iba para ver el templo que da nombre al lugar porque vi en varios lugares que era un lugar muy interesante y no lo visité. En su lugar entré en un par de templos que me parecieron espectaculares. Como visita viendo lo del resto de día podría no hacerse pero si se va en noviembre yo iría, el templo que solo abre en esas fechas es brutal.
-Ryoan-ji y Ninna-ji. Los pongo juntos porque están prácticamente uno al lado del otro. El Ryoan-ji es muy pero que muy bonito todo, merece la pena pasear por los jardines y entrar en el templo y como complemento acercarse al Ninna-ji, la pagoda es brutal y los jardines son algo más sencillos pero todo el conjunto es bonito. Si se va corto de tiempo yo obviaría el Ninna-ji.
-La zona de templos (no recuerdo el nombre) al sur del Ninna-ji. La exploré poco pero me pareció un lugar donde si te gusta pasear para relajarse es perfecto. Está de camino hacia el Kitano así que si vuestra ruta incluye el Ninna-ji y el Kitano se puede combinar.
-Kitano Tenmagu. No se como es de día pero de noches es visita obligatoria, al menos para mí uno de los jardines mas bonitos que visité durante el viaje y la iluminación nocturna es la guinda del pastel. Tiene pinta de que como es un lugar muy turístico suele estar muy concurrido pero aun así es uno de los imprescindibles para mi.
Trayecto del día
1- Apartamento
2- Pabellón Dorado
3- Daitoku-Ji
4- Ryoan-Ji
5- Ninna-Ji
6- Barrio de Templos
7- Kitano Tenmagu
8- Restaurante Zeku
