4 de Diciembre. Otro amanecer más en Japón, hoy es mi último día de mochileo ya que depués de visitar Matsumoto iré a Tokio donde ya me quedaré hasta el final del viaje. Salgo del hotel y voy en bus hasta la estación de Kanazawa, allí cojo el Shinkansen hasta Nagano y de allí tren hasta Matsumoto. Otro placentero viaje en tren desde donde admirar el paisaje, cada vez que viaje en tren pienso en la de sitios que me faltan por visitar de este maravilloso país y crece en mi las ganas de volver, y eso que aun no me he ido.

Llego a Matsumoto a media mañana, dejo la mochila en una taquilla de la estación y me dirijo al castillo el cual es otro de los objetivos del viaje. Nuevamente veré un castillo que no ha sufrido remodelación y se mantiene original, además es conocido como el castillo de los cuervos y con ese nombre no puedo dejar de visitarlo.
Antes de ir al castillo decido almorzar algo, al lado mismo de la estación hay una hamburgueseria y me decido a probarla. Para ser comida rápida no está nada mal. Ahora si, enfilo la calle principal que sale de la estación y na vez me cruzo con una avenida giro a la izquierda para seguirla hasta el castillo de Matsumoto. Por el camino me paro en un descampado donde un señor enseña a lanzar shurikens por 500 yens, turistada al canto pero ya puedo decir que he lanzado shurikens.
Cuando llego a las inmediaciones del castillo no me queda otra que asombrarme, asi como el de Hikone era único en su emplazamiento y el de Himeji era la elegancia hecha castillo el de Matsumoto es pura presencia. Se alza a orillas de un canal con sus tejados completamente de color negro que hacen que no pueda dejar de mirarlo. Si el personaje molon de una pelicula tiene un castilo es como este, impresiona a simple vista.

Accedo al recinto cruzando un puente y antes de entrar al castillo me doy una vuelta por el jardín exterior, otro que en primavera ha de ser espectacular con todos los cerezos florecidos. Hay un grupo de personas vestidas de época para mayor alegría de los visitantes y no paran de hacerse fotos, así que aprovecho que la inmensa mayoría están distraidos para entrar en el castillo y con suerte encontrarme menos gente.
Las visita por el interior del castillo me gusta más que la de himeji, es parecido al de Hikone pero más grande y las piezas expuestas son muy interesantes. Como en los anteriores el trayecto consiste en ir subiendo pisos mientras atraviesas las diferentes estancias del castillo y como plato fuerte las vistas del último piso. Como no en este tampoco defraudan y puedo ver las montañas nevadas y una preciosa vista de matsumoto y del canal que rodea el castillo.

Tras disfrutar de las vistas toca bajar y darse otra vuelta por los jardines, luego rodeo el canal y voy hasta un puente de madera de color rojo que he visto desde la torre principal. El castillo con el puente vistos juntos hacen que vuelva a quedarme sin habla, otra cosa no se pero planta tienen todos estos castillo japoneses. Remoloneo un rato por el lugar hasta que mi estómago me avisa que estaría bien ir a comer algo, tengo pensado ir a algun restaurante de barbacoa que se ve que son famosos por la zona así que con una última mirada al castillo me despido y vuelvo por el mismo camino que he venido. Para mi sorpresa todos los restaurantes de barbacoa estan cerrados, parece que n domingo abren por la noche y no solo eso casi no encuentro ninguno abierto y los que hay no terminan de convencerme. Por cosas del destino me paro ante un restaurante de cocina italiana que tiene buena pinta y el precio esta muy bien, por que no probar la cocina italiana hecha por un japones?
Jodo con la cocina italonipona, todo está excelente, cuidado al detalle y servido con mucho mimo. Me quedo tan sorprendido de la calidad del lugar que aprovechando que la cocina está abierta al restaurante les hago un gesto a las cocineras de que todo está buenisimo, me sale sin pensar, a lo que me dan las gracias y me invitan a una copa de sake. Toma ya!
Con la tripa llena y viendo que me queda un rato hasta la hora de cojer el tren hacia Tokio me doy una vuelta por Matsumoto. No me alejo mucho de la estación y deambulo por el barrio cercano, me da la sensación que de noche debe ser muy animado porque hay mucho locales para comer y bares que ahora están cerrados.

Lástima haber venido en domingo, pero que le vamos hacer, cuando es la hora me dirijo a la estación y me subo al tren que me llevará directo hasta las estación de Shinjuku.
Como el trayecto dura un rato aprovecho para echar una cabezadita, leer un poco e ir organizándome un poco los días que vienen en Tokio. Estoy emocionado por ver la gran metrópolis nipona, inocente de mi no estaba preparado para la que venía,xd.
Llego a la área metropolitana de Tokio y no puedo dejar de mirar por la venta, aunque es de noche los millones de luces que hay en el horizonte ya empiezan a darme una idea de lo que me espera, el tiempo pasa lento pero al final llego a Shinjuku.
Me bajo del tren y salgo del andén al vestibulo principal.
Alucino.
Me quedo quieto viendo la cantidad de gente que hay en el lugar, son como bancos de peces moviéndose y atravesándose. Estoy un rato dubitativo de si entrar o no hasta que me decido y allí voy. Una vez dentro del flujo de gente todo va fluido, es como si existiesen caminos invisbles que la gente sigue, alucino con que no haya choques y sobretodo que con la de gente que hay el volumen de voz es normal. Después de esta esperiencia cuasi mistica paseando entre multitudes salgo a la calle, por fin estoy en Tokio!
De primeras es luz y mas luz, y gente, y luz. En un segundo esta ciudad me conquista. Me oriento con el Google Maps y pongo rumbo al hotel, durante un momento sopeso ir en metro pero tengo tantas ganas de sentir la ciudad que rapidamente decido ir caminando. Voy paseando que parezco de pueblo mirando a todos lo lados con cara de embobado, no es mi primera gran ciudad pero tiene algo que me cautiva desde el minuto uno.
Tras un paseo llego hasta el hotel, el Hotel Sunroute Higashi-Shinjuku, el edificio es elegante y rapidamente localizo un 7/11 y las paradas de metro. Al llegar al hotel pregunto en recepción por Clotilda y allí la tienen esperándome de su viaje desde Kioto. Con mi maleta nuevamente en posesión subo a la habitación y me sorprendo, és más grande de lo que pensaba. La verdad es que he tenido suerte con el hotel y he acertado de lleno. Dejo mis cosas y me pongo en contacto con emarti que ya lleva un par de días en Tokio, quedamos en la puerta de mi hotel en un rato.
Aprovecho para pegarme un duchazo y descubro el cristal de lavabo que no se empaña (parezco de pueblo again). Tras reunirme con emarti nos damos una vuelta por el barrio y como empieza a llover un poco decidimos ir a cenar y vamos a un restaurante de curry cercano.


Como se hace un poco tarde ya y mañana quier levantarme pronto nos separamos y decidimos que por la tarde nos decimos algo para quizas ir a Odaiba. Así que me encamino hacia el hotel, subo a mi habitación y me dejo caer en mi mullida y confortable cama. A dormir.
Visitas del día
Castillo de Matsumoto- El castillo es precioso y pasa lo mismo que el de Hikone, si os gustan los castillos japoneses debéis ir a visitarlo. La lástima es que creo que no aproveché bien el día y solo me concentré en el castillo cuando programe la visita, luego viendo más cosas he visto que en matsumoto se pueden visitar otros lugares o hacer alguna excursión y viendo la hora que llegue a Tokio quuizas podría haberlo organizado de otra manera. De todas maneras el castillo es muy bonito, en primavera los jardines han de ser espectaculares y las visita por dentro del edificio está muy bien.
No pongo nada de shinjuku ya que solo caminé un poco por la zona de la estación y alrededor del hotel. La primera impresión es muy buena.
Trayecto del día
1- Kanazawa
2-Nagano
3- Matsumoto
4- Estación de Matsumoto
5- Castillo de Matsumoto
6- Restaurante Italiano
7- Tokio
8- Estación de Shinjuku
9- Hotel

