Para los que hayan venido directos a este capítulo del diario a informarse sobre el Huang Shan haré un pequeño resumen de la situación de la zona consciente de la confusión que hay cuando preparas el viaje. El Huang Shan son unas montañas con diversos picos que están en la provincia de Anhui. Para preparar la ascensión se puede hacer noche en el pueblo de
Tangkou que está situado en el límite donde los coches privados ya no pueden pasar y desde donde se cogen autobuses o taxis hasta las distintas entradas a la montaña. Por otro lado también se puede dormir perfectamente en Tunxi (conocida también por el original nombre de Huang Shan City) que está situada a unos 60 km de Tangkou (1 hora en bus). Como decía, hay diversas entradas a la montaña donde se efectúa el pago de unos 230Y (115Y con carné de estudiante). Es conveniente saber por qué entrada accedes a la montaña porque las ascensiones son muy distintas tanto en distancia como en dureza.
Nuestro día empezó a las 5.30h de la mañana. Nos habíamos ido a dormir pasada la 1.30h de la madrugada así que nos levantamos hechos polvo. Habíamos contratado la noche anterior en el mismo hostal el bus (18Y) que nos llevaría hasta el pueblo de Tangkou, desde donde se tiene que coger otro bus (15 Y) para alcanzar la entrada de la montaña. Al llegar a la estación de buses para subir el Huang Shan tuvimos el primer contratiempo, y es que no teníamos dinero en efectivo y el cajero más próximo estaba a 20 minutos caminando (30 para los chinos a los que preguntamos). Así que con la tontería perdimos como una hora y no cogimos el bus que nos llevaba hasta la entrada de la montaña hasta las 9 de la mañana aproximadamente, cuando las hordas de turistas ya se han apoderado del lugar. Luego el bus nos subió montaña arriba durante unos 20 minutos por una carretera de curvas hasta la entrada este.
Los
Escalones del Este son mucho más sencillos que los del oeste. Sin embargo los 7’5 km de ascensión son duros para alguien que no esté en forma y recomiendan reservarse un poco más de dos horas para subirlos. Nosotros somos jóvenes y sí estamos en forma así que hicimos la temeridad de subir en una hora y cuarto sin descansar más que 5 minutos a la mitad del recorrido. De hecho no nos pasó ni una persona entre los miles que por allí pululaban! Cabe decir que todos los alardes de valentía que haríamos a lo largo de ese día los pagaríamos más adelante con unas duraderas agujetas!
La subida por los escalones del este no tiene prácticamente vistas puesto que discurre por el bosque, y las pocas vistas que tiene no son nada espectaculares. Una vez arriba te encuentras con los que han cogido el teleférico hasta la Cresta del Ganso Blanco. A partir de ese momento es algo así como “apañate”: los
mapas no sirven para nada en el Huang Shan! Almenos los que venden en la entrada y los que están esculpidos en piedras en la misma montaña. Perdimos otro que compramos en el hostal que era algo mejor, pero tampoco nada del otro mundo. Total, que una vez arriba nuestro objetivo era conseguir un hotel para pasar la noche y después de subir y bajar alguna colina acabamos en una explanada en la que se encuentra el el Baiyun Hotel. Además de desviarnos de nuestra ruta (queríamos llegar hasta el lago Tianhai) los hoteles estaban llenos y lo mejor que nos ofrecían era una graciosa tienda de campaña pegada a la puerta del hotel de cuatro estrellas. A pesar de pensar en lo divertido que hubiera sido pasar la noche allí desistimos y tomamos la decisión de bajar ese mismo día dado que: 1) hasta el momento no habíamos encontrado nada decente para dormir (todo es muy caro arriba) 2) Estábamos cansados de dar vueltas entre millones y millones de chinos que te barran el paso en cualquier escalera 3) la niebla y la lluvia empezaba a hacer acto de presencia 4) lo visto hasta el momento no era bonito ni diferente a lo que se puede ver en nuestro país.
Así que después de comer en el restaurante de aquella plaza a camino entre los escalones del este y los del oeste, decidimos bajar los
Escalones del Oeste a pie. Al salir de la plaza empezó a diluviar al mismo tiempo que la niebla nos hacia ralentizar la marcha. Luego emprendimos la marcha y empezamos a entender porque merece la pena subir el Huang Shan. Esta parte es mucho más bonita que la otra y, dicho sea de paso, mucho más dura. Guarda un cierto parecido a Montserrat pero a lo grande y con más vegetación. A lo largo de la bajada vas pasando por colinas a las que se puede acceder por escalones con pronunciadas pendientes y que proporcionan magnificas vistas de la zona. Sinceramente no quiero imaginar el esfuerzo que supone hacer el camino a la inversa, subiendo por los escalones del oeste, pero estoy seguro que 4 horas subiendo por empinadas pendientes de escalones no te las quita nadie. En total tardamos 2 horas y media de bajada hasta llegar al templo de Ciguang donde tomamos el minibús de vuelta a Tangkou (15Y), acabando con las rodillas muy pero que muy maltrechas.
En definitiva acabamos haciendo un circuito que sale en la Lonely y que te recomiendan dedicarle 10 horas. Lamentablemente no visitamos gran parte de la montaña, de hecho ni llegamos a visitar la zona del mar del oeste que es el que nos aconsejaron en el hostal, pero las circunstancias tampoco acompañaron mucho y si tengo que decir la verdad mi sensación general sobre el Huang Shan tampoco fue muy positiva. Caro, mucha gente y paisajes bonitos pero que en Europa mismo se pueden superar fácilmente.
A todo esto tampoco se nos había hecho muy tarde. Aproximadamente a las 18h ya llegábamos con el bus (15Y) a Tunxi. Podríamos haber apurado un poco más nuestra visita al Huang Shan pero entre que estábamos cansados y que no sabíamos exactamente cuánto quedaba acabamos llegando temprano a Tunxi. Nos dejaron en la estación y allí cogimos el típico transporte urbano que consiste en una carroza tirada por una bici, y que nos sirvió para volver al hostal y hacer feliz a la chofer al darle tres veces más los yuanes que habíamos acordado.
Después de una ducha reconfortante y una cena en el restaurante del hostal donde pude comprobar lo mucho que saben de fútbol español algunos chinos dimos una vuelta por la calle principal de Tunxi, llena de tiendas de manualidades típicas. Al final de la calle me di un masaje (40Y) en un sitio mucho más profesional que la masajista que había venido a la habitación del hostal en Yangshuo.
Conclusiones del día:
- Subas por donde subas el Huang Shan es duro, a menos evidentemente que cojas el teleférico.
- Qué mapas que tienen en el Huang Shan… no sirven de nada!
- Aprovechad los precios de los masajes en China! Merece la pena.
Presupuesto del día: 520Y