19 Mayo
Pues después de descansar lo que pudimos, nos cruzamos al otro edificio a desayunar, y aprovechamos para hacer dos gestiones que teníamos pendientes y podíamos hacer en el mismo hotel; cambiar moneda y comprar billetes de transporte público.
El hotel actualiza el precio de la moneda cada día (lo tienes marcado en un letrero en recepción) y te cobran el 4% de comisión. Creo que estaba bastante bien.
En cuanto a los billetes de transporte tienes varias opciones (Nosotros usamos los dos primeros).
* 24 czk por 20-30' (tranvía/metro ) sin posibilidad de trasbordo.
* 32 czk por 90' con trasbordo.
* 110 czk por un abono diario.
* 310 czk por un abono de 3 días.
Teníamos pensado llegarnos a ver el Mercado de Agricultores que se instala en la orilla del río (en torno a la casa Danzante). Su horario son los sábados de 8 a 14h. Cogimos el tranvía que teníamos justo en frente del hotel y nos paramos en la parada de Karlovo Namesti. Allí aprovechamos para ver gente haciendo yoga en el parque y la iglesia de San Ignacio. Ya de camino hacia la Casa Danzante, entramos en la Catedral de San Cirilo y Metodio para ver la cripta que tiene una gran historia dentro de ésta ciudad. Además es gratuita la entrada.
Pues después de descansar lo que pudimos, nos cruzamos al otro edificio a desayunar, y aprovechamos para hacer dos gestiones que teníamos pendientes y podíamos hacer en el mismo hotel; cambiar moneda y comprar billetes de transporte público.
El hotel actualiza el precio de la moneda cada día (lo tienes marcado en un letrero en recepción) y te cobran el 4% de comisión. Creo que estaba bastante bien.
En cuanto a los billetes de transporte tienes varias opciones (Nosotros usamos los dos primeros).
* 24 czk por 20-30' (tranvía/metro ) sin posibilidad de trasbordo.
* 32 czk por 90' con trasbordo.
* 110 czk por un abono diario.
* 310 czk por un abono de 3 días.
Teníamos pensado llegarnos a ver el Mercado de Agricultores que se instala en la orilla del río (en torno a la casa Danzante). Su horario son los sábados de 8 a 14h. Cogimos el tranvía que teníamos justo en frente del hotel y nos paramos en la parada de Karlovo Namesti. Allí aprovechamos para ver gente haciendo yoga en el parque y la iglesia de San Ignacio. Ya de camino hacia la Casa Danzante, entramos en la Catedral de San Cirilo y Metodio para ver la cripta que tiene una gran historia dentro de ésta ciudad. Además es gratuita la entrada.
En cuanto a la Casa Danzante es una pasada la arquitectura que tiene. Es posible subir a la azotea donde hay un bar que tiene que tener unas buenas vistas al Castillo de Praga (he leído que te obligan a consumir, lógico), aunque nosotros seguimos nuestro camino al Mercado.
En el Mercado vivimos un ambiente muy guapo, todo lleno de puestos de comida, bebida, ropa, jabones, etc. Todo ello mezclado con los barcos de recreo que hay varados en los muelles. ¡Incluso había un concierto de música folclórica checa! Os lo recomiendo totalmente.
La siguiente parada es el a veces olvidado Castillo de Vysehrad. Se supone que suele estar vacío, porque los turistas no suelen llegarse por aquí, prefiriendo el otro Castillo. Pero nos encontramos que había una especie de festival mostrando todas las obras de restauración de diferentes edificios que han estado haciendo recientemente por toda Rep. Checha. Estaba a reventar aquello. También había varios puestos de comida y de venta de ropa y bisutería.
En el Mercado vivimos un ambiente muy guapo, todo lleno de puestos de comida, bebida, ropa, jabones, etc. Todo ello mezclado con los barcos de recreo que hay varados en los muelles. ¡Incluso había un concierto de música folclórica checa! Os lo recomiendo totalmente.
La siguiente parada es el a veces olvidado Castillo de Vysehrad. Se supone que suele estar vacío, porque los turistas no suelen llegarse por aquí, prefiriendo el otro Castillo. Pero nos encontramos que había una especie de festival mostrando todas las obras de restauración de diferentes edificios que han estado haciendo recientemente por toda Rep. Checha. Estaba a reventar aquello. También había varios puestos de comida y de venta de ropa y bisutería.
Dentro del complejo puedes visitar aparte de los jardines que hay allí, la Basílica de San Pedro, la Rotunda y el cementerio. El horario es hasta las 18h., excepto el cementerio que cierra a las 19h. En el cementerio puedes encontrar personajes muy ilustres de la cultura checa, incluyendo unas tumbas de lo más artísticas. La Basílica, se supone que cuesta 50 czk entrar, aunque a nosotros no nos cobraron nada (no sabemos por qué).
Después de toda esta mañana, era hora de comer por la zona y el elegido fue: U Kroka (Vratislavova 12/28). Nuestra primera experiencia con la gastronomía checa fue excelente. Pedimos queso al horno, una ensalada y Svíčková, acompañado de 2 cervezas. Todo por unos 30€. Se puede pagar con tarjeta de crédito, e indicando antes la propina que les quieres dar.
Con el buche lleno, nos volvimos hacia la orilla del río y llegamos hasta admirar el National Theatre (una belleza). Cruzamos el río hacía la pequeña isla Střelecký ostrov y nos encontramos con que había más música en directo. Desconocemos si tanto festival era por algo organizado para éste fin de semana o es que habitualmente es así. Una gozada!
Después de toda esta mañana, era hora de comer por la zona y el elegido fue: U Kroka (Vratislavova 12/28). Nuestra primera experiencia con la gastronomía checa fue excelente. Pedimos queso al horno, una ensalada y Svíčková, acompañado de 2 cervezas. Todo por unos 30€. Se puede pagar con tarjeta de crédito, e indicando antes la propina que les quieres dar.
Con el buche lleno, nos volvimos hacia la orilla del río y llegamos hasta admirar el National Theatre (una belleza). Cruzamos el río hacía la pequeña isla Střelecký ostrov y nos encontramos con que había más música en directo. Desconocemos si tanto festival era por algo organizado para éste fin de semana o es que habitualmente es así. Una gozada!
Después de un rato tirados en el césped escuchando música y disfrutando del ambiente, seguimos cruzando hacia la otra orilla del río Moldava. Aprovechamos y nos tomamos un café en Café in 7th Heaven (Zborovská 124/68), un local bastante apañado. Llegamos a la isla artificial de Kampa y pudimos ver los Crawling Babies, antes de pasar por el famoso Muro de John Lennon y visitar, sin llegar a entrar, el Museo de Franz Kafka para ver las figuras "meonas". Tanto ver esta fuente, nos dió sed y nos paramos en Cafe Club Míšeňská (Míšeňská 71/3), un auténtico remanso de paz su patio para tomarnos unas cervezas.
Ahora sí, ya tocaba cruzar el Puente de Carlos, aunque antes, estuvimos viendo algunas tiendas de marionetas en la zona que hay justo abajo de él (SHOP Marionety Truhlář). Había algunas increíbles, dignas de admirar. Qué decir del puente que no se haya dicho ya. Es un museo al aire libre y la cantidad de gente que cruza de un lado para otro da miedo. Justo al llegar a la otra orilla, se encuentra la torre del Puente (100 czk, hasta las 22h.), justo la torre que teníamos pensado subir pero preferíamos subir cuando hubiera anochecido y para eso todavía quedaba un rato, así que mañana lo intentaríamos de nuevo (finalmente mañana tampoco iba a ser el día).
A lo que sí entramos (y no lo teníamos pensado) fue a la Iglesia de San Francisco de Asís. Es gratuita y como en casi todas las iglesias que hemos visto éste viaje, ofrecen conciertos por la tarde para darle más uso (en torno a 15-20€). Justo empezando la calle Karlova, se encuentra el Palacio Colloredo-Mansfeldský. Es un palacio para nada conocido por los turistas y la entrada sólo cuesta 1 czk. Yo tenía bastantes ganas de entrar a verlo, pero cierra a las 18:30h y nosotros llegamos sobre las 19h así que ya estaba cerrado. Una pena.
Seguimos por la calle Karlova, que tenía un ambientazo con muchos bares y sus terrazas, y como hacía muchísima calor nos compramos unos helados en Crème de la Crème (Husova 231/12). Os lo recomiendo totalmente, porque me recordaron mucho a los de Italia. Con los conos en la mano, encaminamos ya hacia la Plaza de la Ciudad Vieja. Impresionante, aunque una pena las obras de la Torre y del Reloj en sí. Aunque también es un punto a favor, que hayan instalado una pantalla donde está el reloj, para que cuando dé las horas en punto puedas ver cómo es su funcionamiento normalmente. Algo es algo. Los otros puntos "calientes" de la plaza son la Iglesia de Tyn y la Iglesia de San Nicolás. Estas dos iglesias tendríamos que dejarlo para mañana, ya que a ésta hora estaban cerradas ya.
Iba anocheciendo poco a poco (¡cuántas horas de luz hay para aprovechar en ésta epoca!) y el plan era acabar el día por la zona de la plaza de Wenceslao. De camino fuimos pasando por el Teatro Estatal para conoceer a la Estatua de la Conciencia, la iglesia de San Gallen (sólo por fuera) y el Palac Lucerna, para así poder comparar la estatua original de Wenceslao y la creada por David Černý.
A estas horas estabamos ya muertos, después de todo un día sin parar y habiendo descansado tan poco, aún así nos obligamos a tomarnos unas cervezas, que nos lo habíamos merecido, aunque sin acompañarla de comida. Ya picaríamos algo en el hotel. El bar elegido fue Restaurace U Pinkasů (Jungmannovo nám. 15/16) que tiene una terraza en un patio de una iglesia. Para llegar allí usamos un atajo y nos metimos por los jardines Franciscanos, tranquilidad total en mitad de lo más turístico de Praga.
Ahora sí, ya tocaba cruzar el Puente de Carlos, aunque antes, estuvimos viendo algunas tiendas de marionetas en la zona que hay justo abajo de él (SHOP Marionety Truhlář). Había algunas increíbles, dignas de admirar. Qué decir del puente que no se haya dicho ya. Es un museo al aire libre y la cantidad de gente que cruza de un lado para otro da miedo. Justo al llegar a la otra orilla, se encuentra la torre del Puente (100 czk, hasta las 22h.), justo la torre que teníamos pensado subir pero preferíamos subir cuando hubiera anochecido y para eso todavía quedaba un rato, así que mañana lo intentaríamos de nuevo (finalmente mañana tampoco iba a ser el día).
A lo que sí entramos (y no lo teníamos pensado) fue a la Iglesia de San Francisco de Asís. Es gratuita y como en casi todas las iglesias que hemos visto éste viaje, ofrecen conciertos por la tarde para darle más uso (en torno a 15-20€). Justo empezando la calle Karlova, se encuentra el Palacio Colloredo-Mansfeldský. Es un palacio para nada conocido por los turistas y la entrada sólo cuesta 1 czk. Yo tenía bastantes ganas de entrar a verlo, pero cierra a las 18:30h y nosotros llegamos sobre las 19h así que ya estaba cerrado. Una pena.
Seguimos por la calle Karlova, que tenía un ambientazo con muchos bares y sus terrazas, y como hacía muchísima calor nos compramos unos helados en Crème de la Crème (Husova 231/12). Os lo recomiendo totalmente, porque me recordaron mucho a los de Italia. Con los conos en la mano, encaminamos ya hacia la Plaza de la Ciudad Vieja. Impresionante, aunque una pena las obras de la Torre y del Reloj en sí. Aunque también es un punto a favor, que hayan instalado una pantalla donde está el reloj, para que cuando dé las horas en punto puedas ver cómo es su funcionamiento normalmente. Algo es algo. Los otros puntos "calientes" de la plaza son la Iglesia de Tyn y la Iglesia de San Nicolás. Estas dos iglesias tendríamos que dejarlo para mañana, ya que a ésta hora estaban cerradas ya.
Iba anocheciendo poco a poco (¡cuántas horas de luz hay para aprovechar en ésta epoca!) y el plan era acabar el día por la zona de la plaza de Wenceslao. De camino fuimos pasando por el Teatro Estatal para conoceer a la Estatua de la Conciencia, la iglesia de San Gallen (sólo por fuera) y el Palac Lucerna, para así poder comparar la estatua original de Wenceslao y la creada por David Černý.
A estas horas estabamos ya muertos, después de todo un día sin parar y habiendo descansado tan poco, aún así nos obligamos a tomarnos unas cervezas, que nos lo habíamos merecido, aunque sin acompañarla de comida. Ya picaríamos algo en el hotel. El bar elegido fue Restaurace U Pinkasů (Jungmannovo nám. 15/16) que tiene una terraza en un patio de una iglesia. Para llegar allí usamos un atajo y nos metimos por los jardines Franciscanos, tranquilidad total en mitad de lo más turístico de Praga.