20 Mayo
Antes de empezar a explicar el día que echamos, os voy a contar brevemente el porqué de nuestro planning por si os puede ayudar en algo. Teníamos abiertas varias opciones para el día de hoy, y otras dudas que hasta el mismo momento tendríamos la posibilidad de elegir un camino u otro.
Lo primero, la opción a entrar en las sinagogas y al cementerio judío se nos había esfumado antes de viajar. Mirando horarios vimos que los sábados cierran por el Sabath, entonces nos quedaba el domingo y el lunes pero nos coincidió un festivo judío (Shavout). ¡Vaya mala suerte! Esto nos daba la mañana libre porque daríamos una vuelta ya por la tarde noche por el barrio judío aunque fuera por echar un vistazo por allí.
Otra visita importante era el Castillo de Praga. Viendo unos vídeos en Youtube de un guía autóctono, además de aconsejar más el Castillo de Vysehrad, te daba el consejo de no pagar por el Castillo de Praga, si no quieres entrar a todos los edificios. Por ejemplo, para entrar a la Catedral, hay acceso gratuito hasta un cierto punto (último acceso a las 16:40h), y a partir de las 17h es gratuito el acceso al Callejón del Oro. Así que iríamos después de comer hacia aquella zona.
Otra de las dudas que teníamos era si ir, a Petrín junto con el Monasterio de Strahov ó hacia la zona de los jardines de Vrtbovská y los del Senado, en su momento. Pero eso sí lo decidiríamos sobre la marcha cuando estuvieramos en la bifurcación.
Empezó el día y nos fuimos directamente a la Torre de la Pólvora y a la Casa Municipal. En ésta última entramos para echar un vistazo por dentro, aunque no estuvimos mucho tiempo. Para quien quiera subir a la Torre de la Pólvora, su horario es hasta las 22h y cuesta 100 czk (exactamente igual que la Torre del Puente). Caminando seguimos hasta la Plaza de la ciudad vieja, porque nos habían quedado pendientes las dos iglesias que se encuentran aquí. La primera a la que entramos fue la Iglesia de Tyn ya que el horario era más reducido (10-12h.). Se accede por un callejón que está en el Caffe Italia, es gratuita aunque se pide un donativo de 25 czk.
Antes de empezar a explicar el día que echamos, os voy a contar brevemente el porqué de nuestro planning por si os puede ayudar en algo. Teníamos abiertas varias opciones para el día de hoy, y otras dudas que hasta el mismo momento tendríamos la posibilidad de elegir un camino u otro.
Lo primero, la opción a entrar en las sinagogas y al cementerio judío se nos había esfumado antes de viajar. Mirando horarios vimos que los sábados cierran por el Sabath, entonces nos quedaba el domingo y el lunes pero nos coincidió un festivo judío (Shavout). ¡Vaya mala suerte! Esto nos daba la mañana libre porque daríamos una vuelta ya por la tarde noche por el barrio judío aunque fuera por echar un vistazo por allí.
Otra visita importante era el Castillo de Praga. Viendo unos vídeos en Youtube de un guía autóctono, además de aconsejar más el Castillo de Vysehrad, te daba el consejo de no pagar por el Castillo de Praga, si no quieres entrar a todos los edificios. Por ejemplo, para entrar a la Catedral, hay acceso gratuito hasta un cierto punto (último acceso a las 16:40h), y a partir de las 17h es gratuito el acceso al Callejón del Oro. Así que iríamos después de comer hacia aquella zona.
Otra de las dudas que teníamos era si ir, a Petrín junto con el Monasterio de Strahov ó hacia la zona de los jardines de Vrtbovská y los del Senado, en su momento. Pero eso sí lo decidiríamos sobre la marcha cuando estuvieramos en la bifurcación.
Empezó el día y nos fuimos directamente a la Torre de la Pólvora y a la Casa Municipal. En ésta última entramos para echar un vistazo por dentro, aunque no estuvimos mucho tiempo. Para quien quiera subir a la Torre de la Pólvora, su horario es hasta las 22h y cuesta 100 czk (exactamente igual que la Torre del Puente). Caminando seguimos hasta la Plaza de la ciudad vieja, porque nos habían quedado pendientes las dos iglesias que se encuentran aquí. La primera a la que entramos fue la Iglesia de Tyn ya que el horario era más reducido (10-12h.). Se accede por un callejón que está en el Caffe Italia, es gratuita aunque se pide un donativo de 25 czk.
Justo al salir, vimos que se acercaban las 12 de la mañana, por lo que nos fuimos hacia la pantalla instalada en el reloj. Aún sin ver el reloj, estaba lleno de turistas, preparados para ver "la función". Hombre, como ya dije, no tendrá el mismo encanto, pero es un detalle poder ver el funcionamiento de artilugio tan famoso como éste.
La siguiente parada era la Iglesia de San Nicolás, también gratuita (No confundir con la de Malá Strana). Para hoy domingo, el horario era de 12 a 16h. Cuando íbamos a entrar, había misa por lo que no dejaban entrar a los turistas de momento, así para hacer algo de tiempo nos dirigimos hacia el Mercado de Havelské tržiště. Echamos un rato viendo las cosillas que venden y tenemos que admitir que compramos algún souvenir. También aprovechamos para ver unos de los monumentos que hay a Franz Kafka (calle Spálená 22). Espectacular la cabeza giratoria. De vuelta ya pudimos ver la Iglesia de San Nicolás tranquilamente.
La siguiente parada era la Iglesia de San Nicolás, también gratuita (No confundir con la de Malá Strana). Para hoy domingo, el horario era de 12 a 16h. Cuando íbamos a entrar, había misa por lo que no dejaban entrar a los turistas de momento, así para hacer algo de tiempo nos dirigimos hacia el Mercado de Havelské tržiště. Echamos un rato viendo las cosillas que venden y tenemos que admitir que compramos algún souvenir. También aprovechamos para ver unos de los monumentos que hay a Franz Kafka (calle Spálená 22). Espectacular la cabeza giratoria. De vuelta ya pudimos ver la Iglesia de San Nicolás tranquilamente.
[CONSEJO. CAMBIO DE MONEDA:] Si en vuestro hotel no os cambian moneda o directamente el cambio no es muy bueno. Yo tenía apuntado la oficina eXchange (Kaprova 14/13), que está justo al lado de la iglesia, aunque después no tuvieramos la necesidad. Con éste cupón se supone que tienes un mejor cambio.
Al salir, no era muy tarde pero aprovechamos para comer ya. Y el elegido fue Sylvius & Cocktail Bar (Linhartská 134/2), justo por detrás de la plaza de la ciudad vieja. Cuando llegamos estaba sólo una mesa ocupada, pero se fue llenando con el paso del tiempo. Se puede pagar con tarjeta de crédito. Pedimos codillo con diferentes mostazas y Gulášová (usando como recipiente un pan horneado). El codillo estaba bueno aunque no era muy grande pero la Gulášová estaba buenísima.
Al salir, no era muy tarde pero aprovechamos para comer ya. Y el elegido fue Sylvius & Cocktail Bar (Linhartská 134/2), justo por detrás de la plaza de la ciudad vieja. Cuando llegamos estaba sólo una mesa ocupada, pero se fue llenando con el paso del tiempo. Se puede pagar con tarjeta de crédito. Pedimos codillo con diferentes mostazas y Gulášová (usando como recipiente un pan horneado). El codillo estaba bueno aunque no era muy grande pero la Gulášová estaba buenísima.
Ahora era el momento de dirigirnos hacia Malá Strana. Terminamos decidiendo eliminar del planning la zona de Petrin y el Monasterio porque no nos iba a dar tiempo a todo lo que teníamos planeado y eso nos iba a llevar bastante tiempo. Y escogimos los jardines del Senado en vez de los Vrtba (69 czk, hasta las 19h).
Cruzamos de nuevo por el Puente de Carlos y seguimos por la calle Mostecká, hasta llegar a la otra Iglesia de San Nicolás (hasta las 17h, 70 czk). No llegamos a entrar, en vez de eso, nos paramos un rato en la plaza Malostranské náměstí, que había otro pequeño festival con varios food trucks y varios grupos cantando. ¡Esto era una maravilla! Después de ese ratejo, visitamos los jardines del Senado (Valdštejnská zahrada) que cerraban a las 18h y son gratuitos. Son preciosos, con varias esculturas y adivinad! Otro escenario montado con canciones folclóricas.
Cruzamos de nuevo por el Puente de Carlos y seguimos por la calle Mostecká, hasta llegar a la otra Iglesia de San Nicolás (hasta las 17h, 70 czk). No llegamos a entrar, en vez de eso, nos paramos un rato en la plaza Malostranské náměstí, que había otro pequeño festival con varios food trucks y varios grupos cantando. ¡Esto era una maravilla! Después de ese ratejo, visitamos los jardines del Senado (Valdštejnská zahrada) que cerraban a las 18h y son gratuitos. Son preciosos, con varias esculturas y adivinad! Otro escenario montado con canciones folclóricas.
Ahora sí era momento de ir al Castillo, subiendo por la calle Nerudova, nos encontramos con Creperie U Kajetána (Nerudova 248/17) y ya no podíamos dilatar más en el tiempo el probar los Trdelník. Había mucha gente comprándolos en la misma puerta para llevar pero nosotros nos metimos dentro hasta un pequeño patio que tienen al fondo. Pedimos uno relleno de helado con banana junto con una limonada de jengibre para intentar refrescarnos algo de la calor sofocante que hacía. Muy buenas ambas cosas.
[Trdelník] Cerca de la plaza de la ciudad vieja, cuando íbamos con nuestro helado, vimos el sitio que hacían los Trdelnik más grandes que vimos en todo el viaje. Porque íbamos con el helado, si no hubiéramos caído seguro. En cuanto a la calidad, ya nos lo contaréis si los probáis ahí. Era en la calle Karlova 454/46.
Ahora sí habíamos llegado al Castillo, primero pasas por un control en la parte izquierda de la puerta principal. Nosotros cuando llegamos no había mucha cola. Después de pasar el control, lo primero que quisimos hacer fue entrar a la Catedral ya que como indiqué antes, sólo se permite el acceso hasta las 16:40h, pero ay la suerte nos volvía a ser esquiva. Había personal en la puerta para indicar que no se podría acceder por hoy. Así que estaba la opción de verla mañana antes de irnos o dejarla pasar.
Ya con más tranquilidad porque no teníamos horarios, nos dedicamos a pasar por los recovecos del recinto incluyendo el Callejón de Oro con sus casitas de colores. Finalmente nos dimos un paseo por los jardines que hay en la parte Sur hasta volver a llegar por donde habíamos entrado. Es una pasada también toda esa zona, con mucha tranquilidad a éstas horas de la tarde. Nuestra idea era ir a Garden Café Taussig (Vlašská 25) a tomarnos unas cervezas, ya que teníamos buenas referencias en cuanto a barato y a las vistas que tienen del Castillo desde el jardín que hay. Pero cierran a las 19h y eran algo más de las 18h, así que mientras llegabamos era casi hora de cerrar. Cambio de planes y nos íbamos de nuevo hacia la zona del puente de Carlos, a tomarnos esas cervezas pendientes al CAFÉ CLUB MÍŠEŇSKÁ (Míšeňská 71/3). No estuvimos mal en el patio que tiene, aunque las vistas no eran las mismas seguramente. Después del descanso, en vez de volver a cruzar por el puente de Carlos, nos fuimos al que está más al norte, el puente Mánes. Desde aquí tuvimos unas vistas impresionantes del atardecer de Praga.
[Trdelník] Cerca de la plaza de la ciudad vieja, cuando íbamos con nuestro helado, vimos el sitio que hacían los Trdelnik más grandes que vimos en todo el viaje. Porque íbamos con el helado, si no hubiéramos caído seguro. En cuanto a la calidad, ya nos lo contaréis si los probáis ahí. Era en la calle Karlova 454/46.
Ahora sí habíamos llegado al Castillo, primero pasas por un control en la parte izquierda de la puerta principal. Nosotros cuando llegamos no había mucha cola. Después de pasar el control, lo primero que quisimos hacer fue entrar a la Catedral ya que como indiqué antes, sólo se permite el acceso hasta las 16:40h, pero ay la suerte nos volvía a ser esquiva. Había personal en la puerta para indicar que no se podría acceder por hoy. Así que estaba la opción de verla mañana antes de irnos o dejarla pasar.
Ya con más tranquilidad porque no teníamos horarios, nos dedicamos a pasar por los recovecos del recinto incluyendo el Callejón de Oro con sus casitas de colores. Finalmente nos dimos un paseo por los jardines que hay en la parte Sur hasta volver a llegar por donde habíamos entrado. Es una pasada también toda esa zona, con mucha tranquilidad a éstas horas de la tarde. Nuestra idea era ir a Garden Café Taussig (Vlašská 25) a tomarnos unas cervezas, ya que teníamos buenas referencias en cuanto a barato y a las vistas que tienen del Castillo desde el jardín que hay. Pero cierran a las 19h y eran algo más de las 18h, así que mientras llegabamos era casi hora de cerrar. Cambio de planes y nos íbamos de nuevo hacia la zona del puente de Carlos, a tomarnos esas cervezas pendientes al CAFÉ CLUB MÍŠEŇSKÁ (Míšeňská 71/3). No estuvimos mal en el patio que tiene, aunque las vistas no eran las mismas seguramente. Después del descanso, en vez de volver a cruzar por el puente de Carlos, nos fuimos al que está más al norte, el puente Mánes. Desde aquí tuvimos unas vistas impresionantes del atardecer de Praga.
Nada más cruzarlo, nos encontramos con el Rudolfinum, imponente edificio donde tiene que ser memorable ver algún concierto. No era nuestro caso. A nosotros nos tocaba dar un paseo por el barrio judío, ya que no nos dejaban entrar a las sinagogas iríamos a verlas por fuera. Incluso pudimos ver de nuevo a nuestro colega Franz.
Se nos fue un buen rato con el paseo por el barrio judío, y ya era hora de cenar algo. Lo intentamos en Krčma (Kostečná 4) pero estaba todo reservado, por lo que nos fuimos un poco más lejos hasta Restaurace Haštalský Dědek (Haštalská 731/20). Pudimos pagar con tarjeta de crédito. Es muy recomendable porque es bastante barato. No teníamos mucha hambre por lo que pedimos unas cervezas, una ensalada y queso frito, todo por 14€.
Ya era de noche así que ya podíamos hacer lo que nos faltaba por hacer hoy. Ver la zona del río iluminada. Cruzamos por Rudolfinum de nuevo, y coincidió que salía el público del concierto que hubiera. Había bastante contraste, gente mayor muy arreglada como gente joven no tan elegantemente vestida. Unas cuantas fotos al entorno iluminado del río junto con el Castillo de fondo y a coger el tranvía de vuelta. ¡Casi se nos había acabado Praga y ni nos habíamos enterado!
Ya era de noche así que ya podíamos hacer lo que nos faltaba por hacer hoy. Ver la zona del río iluminada. Cruzamos por Rudolfinum de nuevo, y coincidió que salía el público del concierto que hubiera. Había bastante contraste, gente mayor muy arreglada como gente joven no tan elegantemente vestida. Unas cuantas fotos al entorno iluminado del río junto con el Castillo de fondo y a coger el tranvía de vuelta. ¡Casi se nos había acabado Praga y ni nos habíamos enterado!