La noche anterior anuncian tormenta de nieve en el paso del Fimmvorduhals. Esperamos a la mañana siguiente a primera hora para saber la previsión y nos dicen que no ha cambiado. Viento fuerte y lluvia, que en altura se convertirá en nieve. Además, aparece la niebla.
Sabemos que ya ha habido varios rescates en este tramo por haber subestimado el tiempo, y además, hay algún paso aéreo bastante expuesto. Para acabarlo de rematar, nos dicen que el refugio de arriba está cerrado y que solo hay uno de emergencia.
Con todo ello, mas la nieve, el viento, las mochilas y tal, nos hace desistir de iniciar el trekking.
Dejamos las mochilas en Thorsmork y hacemos un tramo de ida y vuelta, andando unas horas hasta una meseta, habiendo pasando el tramo más complicado:

Es un paso muy expuesto, con barranco a ambos lados, y en el que un resbalón se paga muy caro. Lo llaman "la espina del gato".
Bueno, regresamos a Reykjavic y por la noche podemos ver una aurora boreal:

Tengo que decir que era muy ténue y que apenas se veía como una nube blanca. El color verde es fruto de una larga exposición.
Como al final nos sobró un día y medio, alquilamos un coche y fuimos a ver de nuevo los puntos del Golden Circle. El último día nos dimos un homenaje en la Blue Lagoon, y una sopa de langosta en una tasca en Grindavic.
Me he quedado con ganas de volver, esta vez con un 4x4 con ruedas enormes y una tienda en el tejado.

