Despertamos esa mañana bajo la misma lluvia con la que habiamos llegado a Queenstown, habia llovido toda la noche y la prevision era que duraria hasta media mañana. Habiamos reservado una salida en el Shotower Jet, una embarcacion ultra-rapida que se desliza a casi 90 km/h entre los cañones del rio Kawarau, un subidón de adrenalina vaya. Ya dimos por supuesto que con la lluvia que caia la actividad estaba suspendida (quien haya circulado en moto bajo la lluvia sabe que son las gotas de agua sobre la cara a 90 km/ hora). Por lo tanto nos lo tomamos con calma y decidimos salir con la furgo hasta el centro y hacer algun recorrido por las rutas cercanas ya que el paisaje prometia . Al salir pasamos por la recepcion del camping para ver que pasaba con el dinero que habiamos pagado por el Shotower Jet, ya que lo habiamos reservado alli al llegar. La sorpresa fue nuestra cuando nos dijeron que la actividad se realizaba igualmente aunque lloviera! Nos quedaban 10 minutos para el check-in! Dimos la vuelta rapidamente a la camper, volvimos a entrar, la dejamos a toda prisa en nuestra plaza (la prisa, como se vera mas adelante, es mala consejera) y salimos disparados hasta Station Building que es de donde saliamos, por suerte, el camping esta proximo al centro y llegamos a justo a tiempo. Mas sorpresa fue que al ir a hacer el check-in nos dijeron que, efectivamente como habiamos supuesto, la salida y todas las actividades de aventura se suspendian; osea que definitivamente nos quedabamos sin actividad esa mañana.

Ya que estabamos alli preguntamos si tenian algun otro tipo de actividad, y nos propusieron una salida en el TSS Ernslawn, un barco a vapor botado en 1912 en Dunedin, que reconvertido al servicio turistico, realiza rutas alrededor del lago y te deja en el otro extremo, en Walter Peak Country Farm, una granja ovejera donde hay exibiciones de perros pastores, esquila de ovejas, y donde puedes visitar tambien las instalaciones; la visita a la granja se completa con una comida-barbacoa que, nos aseguraron, era fantastica. Bueno, la llovizna continuaba y no teniamos tampoco muchas mas alternativas, por lo tanto la acabamos contratando. No fuimos los unicos, ya que llegaba mucha gente que al ver su actividad suspendida hacia tambien el cambio.

Nos acercamos al puerto, el vapor nos recogió, y mezclados con una mayoria de turistas asiaticos salimos hacia el lago. La ruta decididamente vale la pena, el paisaje es espectacular y la vision de la cordilera de los Remarkables sobre el lago impresiona. Capitulo aparte merece el barco, un vapor en su estado original, en perfecto estado de funcionamiento y donde ademas puedes bajar a la sala de maquinas para ver la maquinaria y como palean el carbon dentro de las calderas.

Atravesamos el lago y desembarcamos en la granja donde asistimos a la exhibicion y visitamos las instalaciones, paseamos tambien por la zona, hicimos multitud de fotos, y a la hora acordada fuimos a comer, una barbacoa que, efectivamente, fue fantastica.

Embarcamos de nuevo y resiguiendo el paisaje de la otra orilla del lago el barco nos devolvió a Queenstown. Eran las 3 de la tarde.
Era domingo y el ambiente en la ciudad era muy animado, nos dedicamos pues a husmear entre las tiendas de artesania de la calle principal y a tomar algo en alguna de las terracitas frente al puerto. La lluvia habia parado y salia el sol.

La proxima parada seria la Skyline Gondola, un mirador en el Bob's Peak que ofrece unas impresionantes vistas sobre Queenstown, se llega subiendo a un teleferico que sale de la base de la montaña y te remonta 450 metros casi en vertical hasta dejarte en un complejo turistico en la cima, puedes hacer alli puenting, senderismo, hay salidas de helicopteros, y los mas pequeños (y no tanto) descienden hasta la ciudad en el luge, una especie de triciclo con frenos que circula por una sepenteante minicarretera. La vista de Queenstown, el lago Wakatipu y los Remarkables es preciosa; disfrutamos un rato de las vistas, nos tomamos un cafe y descendimos.

Un dia que debia haber sido de alta actividad nos habia quedado bastante relajado, asi que decidimos seguir con la tónica y pasarnos por el camping para mas tarde bajar a cenar al centro.
Al llegar al camping otra de las sorpresas del dia nos estaba esperando, por la mañana habia dejado la camper en la plaza a toda prisa y precisamente con las prisas me habia dejado las luces encendidas, resultado: la bateria a cero, la furgoneta no se ponia en marcha, entiendo de mecanica y sabia que la cosa era mas complicada de lo que parecia, una furgoneta con cambio manual podia ponerse en marcha empujando, pero eso no pasaria con la nuestra con cambio automatico. En el camping tenian una bateria portatil con unos cables de conexion pero el encargado de mantenimiento no llegaria hasta mañana a las 10. Despues de muchas llamadas conseguimos que contestaran desde la asistencia en carretera, pero desde la central en Australia! Nos dijeron que contactarian ellos con la oficina de NZ y llamarian al camping, y asi esperamos hasta las 10 de la noche en que la recepcion debia cerrar. Mañana queriamos dormir en Mildford Sound y por lo tanto salir pronto de Queenstown. Esperar al encargado, explicar que habia pasado y ponerla en marcha suponia salir del camping con suerte a las 11 de la mañana.
Recordé que las camper llevan dos baterias, una para el vehiculo y otra para el habitaculo, encontre la segunda bateria bajo una cama, solo tenia que conectarla con la de la furgo con unos cables que, evidentemente, no tenia. El unico lugar donde quiza podria encontrar unos cables a esas horas era en una gasolinera. Segun CamperMate habia una a unos 3 km del camping, osea que tiré para la gasolinera, 3 km de ida, 3 de vuelta y con 25 dolares NZ menos en la tarjeta volvimos yo y los cables. Conectamos las dos baterias y a la 00.30 de la noche la furgoneta se ponia en marcha. Sacamos la camper de la plaza, la llevamos a un extremo del camping para no molestar a nadie y la tuvimos en marcha un par de horas para recargar la bateria.
Nos fuimos a dormir, mañana nos esperaba la impresionante ruta por la SH6/SH94 hasta Mildford Sound, la joya de la corona de NZ