
Viernes por la tarde, finaliza el congreso en Lausanne y, rauda y veloz, tomo el tren para reunirme con mi cariñín en el hotel que teníamos reservado: Hotel Les Arcades, justo enfrente de la Gare de Cornavin (estación principal de tren de Ginebra). Él llegó media hora más tarde directamente desde el aeropuerto de Ginebra. Quedando allí por separado parecía que tuviéramos una cita clandestina engañando a nuestros respectivos, o algo (seguro que la recepcionista malpensó, desde luego como es la gente…). En fin, muy emocionante, todo
Para decepción de la recepcionista, en un minuto dejamos las cosas en la habitación y salimos pitando, ya con la intención de empezar a explorar Ginebra
. En el mismo hotel nos hicieron un pase a cada uno para utilizar el transporte público de la ciudad (tren, tranvía, bus y “mouettes” o barquitos amarillos que cruzan el lago) de forma ilimitada y gratuita. No os engañéis: esto es lo único que tendréis gratis en esta ciudad (bueno, los lavabos públicos también, por lo menos algunos). En su momento pensé en pasarnos todo el finde dando vueltas sin parar en tranvía y autobús, para amortizar bien el bono y que el viaje nos saliese más barato, ya que así no gastaríamos ni un leuro, pero finalmente lo descartamos. Qué caray, ¡solo se vive una vez! Un poco de geografía de la ciudad, para situarnos: el Ródano atraviesa Ginebra para crear su mayor atracción, el lago Leman. En la orilla izquierda (rive gauche) se encuentran los barrios comerciales de Rive y Eaux-Vives y el centro histórico (Vielle Ville o ciudad antigua). En la orilla derecha (rive droite), se encuentran los barrios de Paquis y Grottes, la zona de la estación y el llamado barrio internacional, ya que alberga a gran cantidad de sedes de organizaciones varias. Aquí os podéis hacer una idea de las distintas zonas:

El hotel estaba a unos diez minutos andando del lago, y hacia allí nos dirigimos. Desde la plaza Cornavin, bajamos por la Rue du Mont-Blanc y cruzamos el Pont du Mont-Blanc hasta llegar al Jardin Anglais. Desde luego no se lo curraron demasiado con los nombres, estarían demasiado ocupados almacenando dinero como para molestarse en eso. El Jardin Anglais es un jardín ribereño creado en 1854 sobre el emplazamiento de un antiguo puerto maderero y taller de comerciantes. Lo de “Anglais” no sé de donde sale, igual los susodichos comerciantes eran ingleses, por decir algo.
Y ya desde aquí empezamos ya a hacer fotos diversas del famoso Jet d’Eau tan característico de la ciudad, o como yo lo llamo, superchorro descomunal:

El Jet d’Eau tiene 140 m de alto y lanza 500 litros de agua por segundo a una velocidad de 200 km/h, con lo cual en todo momento hay unas 7 toneladas de agua suspendidas en el aire. No quisiera yo darme una ducha ahí después de una dura jornada subiendo y bajando montañas suizas, debe dar bastante impresión. Aunque parezca un simple surtidor, el chorro tiene su historia, ya que el que podemos ver (y notar, si te acercas) actualmente es el tercero de su estirpe:
- Entre 1886-1890 dominaba la ciudad Superchorro Descomunal I, el primero de todos, que lanzaba agua 15 minutos cada domingo para liberar presión en la central hidráulica de la ciudad.
- Desde 1891 hasta 1951 el linaje fue continuado por Superchorro Descomunal II, éste ya con una altura de 90 m y lanzando agua todos los domingos y festivos, parece ser que le gustaba un poco más mezclarse con la plebe (dicen que era muy campechano
- A partir de 1951 y hasta la actualidad: Superchorro Descomunal III o el Jet d’Eau actual, con un horario mucho más amplio para hacer las delicias de los ginebrinos y guiris visitantes (en el apartado de datos prácticos os dejo su horario según la temporada, pero se deja ver todos los días, excepto en las fechas en que le hacen su mantenimiento anual).

Intentamos acercarnos al máximo a él, pero hacia algo de viento y con las ráfagas de agua casi acabamos empapados. Enseguida renunciamos, está claro que no tenemos madera de paparazzis

A estos habitantes ginebrinos no les importaba demasiado mojarse:

Seguimos paseando por la orilla del lago hasta llegar al Parc La Grange, en el barrio de Eaux Vives. El Parc la Grange es una de las muchas zonas verdes de la ciudad (esto me sorprendió positivamente, pese a estar tan cerca de las montañas y la naturaleza cuenta con muchos parques dentro mismo de Ginebra). Algo más de información, aunque está en francés se entiende bastante bien (no he sabido encontrar la opción en inglés):
www.ville-geneve.ch/ ...rc-grange/

Este parque es un destacado conjunto paisajístico de 12.000 m² con un rosal por m². Creado en 1945-46, esta gigantesca rosaleda alberga más de 200 variedades distintas, en medio de una excepcional armonía arquitectónica: terrazas entre las escaleras de piedra natural, estanques y pérgolas. Nosotros, al visitarlo en otoño, no pudimos disfrutar de los rosales en todo su esplendor, pero tenedlo muy en cuenta si visitáis la ciudad en primavera.


A esas alturas ya empezaba a anochecer, así que dimos la vuelta y deshicimos camino, recorriendo de nuevo la orilla del lago hacia el Pont du Mont-Blanc. Caía el día y el atardecer en el lago se veía precioso (y era gratis verlo, cosa rara…):


Volvimos a cruzar el transitado puente, con sus imponentes edificios en la orilla. Con estas fotos ya os podéis imaginar de qué va la cosa en Ginebra, ¿no?

Aquí una incauta guiri, millonaria atrapada en un cuerpo de pobre, a punto de saltar al lago tras descubrir que le pedían por una birra de 250 mL la módica cantidad de 4’5 CHF (unos 4 leuros, para volverse uno abstemio de golpe

Volvimos dirección al hotel buscando ya un sitio donde cenar sin acabar vendiendo “Rilox” (la copia pirata del Rolex) en la calle para poder pagarnos el vuelo de regreso, y acabamos en una pizzería que no nos salió tan cara comparado con el resto (unos 32 euros una pizza, una ensalada y dos cervezas). No apunté el nombre ni recomiendo el sitio especialmente porque estaba bien, pero tampoco era nada del otro mundo (además, el propietario nos puso mala cara cuando le dijimos que íbamos a compartir una ensalada y una pizza entre los dos
Aprovecho para comentar que cerca de la estación hay bastantes sitios para comer (por ejemplo en el llamado Square Pradier ytodas las calles cercanas). Mirad por ahí, a ver si algo os cuadra, y si no, siempre se pueden atacar los supermercados de la estación y comer en el hotel. En la estación también hay panaderias y tiendas varias donde se puede comprar comida para llevar.
Y tras este primer contacto con la ciudad nos retiramos a nuestro hotelito a descansar. Al día siguiente teníamos previsto ir de excursión a la vecina localidad de Nyon y cruzar el lago hasta Yvoire, ya en territorio francés.
Información práctica de la etapa:
- Transporte aeropuerto-Ginebra: como quizá ya habréis leído en el foro o en otros diarios, el transporte desde el aeropuerto hasta la ciudad es gratuito. En la zona de recogida de equipajes hay unas máquinas donde pueden sacarse tickets de transporte que incluyen tren o bus a la ciudad (dependiendo de lo que vaya mejor según la situación del hotel) gratis. Yo no lo usé, pero el otro integrante de la cita clandestina sí, y en 10 minutos se plantó en la ciudad.
Información general sobre las opciones de transporte entre el aeropuerto y la ciudad: www.geneva.info/airport/transport/
Información sobre el free ticket aeropuerto-Ginebra: www.geneva.info/ ...ee-ticket/
- Pase de transporte gratis en Ginebra (free transport card): como os decía en los preparativos, si os alojáis en un hotel de la ciudad, en recepción os proporcionarán un pase para el transporte urbano gratuito (incluyendo desplazamiento hasta el aeropuerto). Comprende viajes ilimitados en autobús, tren, tranvía o barquito (mouettes, los barcos urbanos amarillos). A nosotros en ningún momento nos solicitaron el pase, pero pueden pedírtelo y contrastarlo con algún documento identificativo. Si os ven pinta de guiris probablemente den por hecho que tenéis el pase y ni os lo pidan.
Más información: www.geneva.info/transport/card/
- Mapa de la red de transporte público de Ginebra:

Las líneas M1, M2, M3 y M4 son los barquitos amarillos que van incluidos en el pase gratis de transporte. Aunque no recorran grandes distancias, vale la pena tomar alguno de ellos para disfrutar de las vistas y del trayecto. Os recomiendo el M2, que pasa muy cerquita del Jet d'Eau y permite sacar buenas fotos de los arcoiris que se forman (nosotros fuimos después de comer, supongo que debe variar en función de la hora del día).
- Horario de actividad del Jet d'Eau (surtidor de agua del lago) en función de la época del año:

