Aprovechando que en el hotel nos habían dado unos vales para el desayuno buffet, y como aún llovía cuando nos levantamos, nos quedamos en el hotel, desayunando tranquilamente (y abundantemente). Además, tenían platos japoneses como takoyaki, algas,...
Para este día tenía varias dudas sobre el planning: Nara era el destino fijo, pero la duda es si visitarlo directamente o si hacer primero Uji... o Fushimi Inara. Finalmente, consultando previsiones del tiempo, optamos por ir hasta Uji y después a Nara.
Uji queda a unos 40 minutos desde Kyoto, y la estrella indiscutible es el Byodo-in. Para llegar desde la estación se camina unos 10-15 minutos, y el templo merece muuucho la pena. Primero dimos una vuelta por los jardines, haciendo mil fotos, y finalmente lo visitamos por dentro (para el phoenix hall se paga una entrada adicional de 300Y a sumar a los 600Y de la entrada general, y se entra con una visita guiada que lo explica en perfecto japonés, pero también te dan un papelito con la info en español, y el interior merece la pena).

Como dato curioso, el templo de Uji aparece en la moneda de 10Y. También visitamos el museo, que es pequeñito pero está muy bien montado.
Vuelta a la estación y camino al próximo destino, Nara. Otros 40 minutos más tarde ya estábamos recorriendo las calles de Nara camino al parque donde se encuentran todos los templos. Empezamos por el Kofokuji, que destaca por la pagoda de 5 pisos que tiene. No llegamos a entrar, y seguimos camino hasta llegar al parque propiamente dicho, y allí ya empezamos a ver gran cantidad de ciervos, con los que nos entretuvimos durante un buen rato.

Están tan acostumbrados a los humanos que si intuyen que tienes algo de comida te persiguen y dan pequeños cabezazos para llamar tu atención. Hay varios puestos donde comprar unas galletas (shika-sembei, por 150Y) que les encantan. Yo, que soy un poco ratilla, les iba dando cachos pequeñitos, pero me hacía gracia ver cómo los escolares les daban las galletas enteras y después los ciervos los perseguían corriendo pensando que tenían más...
Pasamos después por un museo de escultura muy interesante y llegó la joya de Nara, el Todai-ji, absolutamente espectacular tanto el exterior (edificio de madera enorme) como el interior, con el Daibutsu o Buda gigante (15 metros y construido en bronce y oro), el resto de estatuas y el espectáculo que se monta con el hueco en una columna, del mismo tamaño que las fosas nasales del Daibutsu,50 cm, que la gente intenta pasar porque da suerte...


Terminamos el recorrido por Nara visitando otros templos menores, entre los que me gustó mucho el Nigatsu-do, que queda algo elevado y tiene un balcón con buenas vistas sobre el parque.
Seguimos un buen rato por el parque, hasta que llegó el momento de regresar a Kyoto, ya cerca de las 19h
El día fue tan interesante que comimos sobre la marcha algo del 7Eleven... y para cenar terminamos comprando algo en un supermercado enorme que había cerca del hotel y llevándonoslo a la habitación, pero no lo hicimos mal...



