Día con cambio de destino: Bali nos esperaba. Desayunamos atortilla de tomate, tortitas de limón y miel y 2 zumos de sandía que compartimos. Con nuestra bici, cargamos las mochilas hasta la agencia, donde la devolvimos y recogimos las tarjetas de embarque del Meranthi Express, el barco que nos llevaría a la “Isla de los Dioses”. Tuvimos que esperar un buen rato en una cabaña contigua junto a otros turistas, y cuando se acercaba la hora, nos acercamos al embarcadero no sin antes comprar 2 imanes recuerdo (70.000 R).
Nuestro ferry era más pequeño de lo esperado pero aún así parecía un barco decente. Salimos a las 11:30 y a las 11:40 llegábamos a Lombok para recoger a más viajeros en una breve parada. Nosotros decidimos sentarnos junto a la ventana en la parte interior donde incluso echamos una cabezadita… El mar estaba bastante en calma ese día y era de agradecer, de hecho hasta me sorprendió porque había oído relatos horrorosos de ese trayecto.
A las 13:30 llagamos a Padangbai y entre una maraña de conductores, guías y demás, conseguimos salir del puerto y buscar a algún conductor con un cartel de nuestra agencia. Es muy importante que no soltéis el ticket del barco ya que muchos conductores se harán pasar por trabajadores de la agencia y luego os cobrarán al dejaros en destino. No entreguéis el ticket a nadie hasta que estéis sentados en la furgoneta correcta.
Compramos unos snacks para comer por 27.400 R y fuimos en furgoneta con otros turistas y tardamos 1h y media en llegar a Ubud. En teoría, nos iban a dejar en el centro y cada uno se las apañaría para llegar a su hotel, pero resultó que nos dejaron a cada uno en el nuestro sin coste extra. Nosotros fuimos los últimos.
De nuevo , apareció esa sensación de disgusto inicial. Aunque ya iba apercibida, el tráfico me pareció un caos, los templos estaban más mugrientos de lo esperado y había gente por todas partes. Sin embargo, la calle de nuestro hotel era de lo más tranquila…. Llena de templos solitarios que resultaron ser ¡casas! Y es que los balineses viven así, metidos de lleno en el culto. De nuevo, mi percepción empezaba a cambiar radicalmente poco después.

El hotel era pequeño pero espectacular, lleno de vegetación tropical, con una piscina desierta y envuelto en sonidos de la naturaleza. Nosotros teníamos una habitación deluxe con cama enorme y salida directamente a la piscina, así que estuvimos como reyes.
Preguntamos en un par de sitios de alquiler de motos por el precio y como era el mismo que se anunciaba en recepción del hotel, preferimos cogerla con ellos para mayor comodidad. También ofrecen una lista de precios bastante ajustadas para alquiler de vehículo con conductor por días o por destinos.
Por 50.000R al día nos dieron nuestra moto y 2 cascos (cosa rara) y bajamos hasta el centro de Ubud guiados por la aplicación Maps.me. Quienes dicen que a nadie que no tenga mucha experiencia llevando motos alquile una en Bali, tienen toda la razón. No tiene nada que ver con Lombok. El tráfico es terrible, las carreteras son de doble sentido y la iluminación es a veces deficiente… Una aventura demasiado temeraria. Mi novio sólo tiene experiencia conduciendo moto en los viajes que hemos hecho, pero es que tiene una habilidad innata para conducir lo que sea, eso sí, yo confieso que iba con mucho miedo sobre todo viendo que por el carril de al lado venían coches, camiones y otras motos de frente sin parar.
Llegamos a la calle central y aprovechamos para cambiar algo más de dinero. También compramos una tarjeta SIM de 6GB para el móvil para poder ir más seguros usando el GPS… la aplicación Maps.Me te saca del apuro pero tampoco es infalible. Nos costó 100.000R y no fue fácil encontrarla… muchas tiendas la ofrecen pero estaba agotada en casi todas, los turistas arrasamos.
Pasamos por el mercado central y compramos un par sarongs por 30.000 R. Podríamos haberlos rebajado mucho más pero estos eran muy bonitos en diseño y calidad. En la mayoría de templos son obligatorios y si no tienes te lo prestan o alquilan, pero nosotros además lo queríamos llevar de recuerdo.
Volvimos al hotel para ducharnos y de nuevo al centro para cenar en uno de los sitios con más fama de Ubud: Dewa Warung. Sale en el Libro “Come, Reza, Ama” y además ofrece el que se dice que es uno de los mejores currys de Bali. Es un local de mesas compartidas y comida casera que estaba lleno de turistas, pero no nos importó. Era un lugar encantador. Pedimos brochetas de pollo saté (increíble la salsa de cacahuete casera), noodles crujientes con verduras y curry de pollo con verduras. De beber, bebida de cúrcuma y otra de menta y lima y de postre tarta de coco que más bien sabía a chicle de fresa. Todo muy bueno y por sólo 150K. Pensaba que Bali iba a ser mucho más caro pero seguíamos en la línea.


El centro de Ubud me gustó mucho. Había muchas calles peatonales y restaurantes con encanto, nada de discotecas con música atronadora para turistas que buscan beber y emborracharse. Allí la gente parecía que se inclinaba más por el turismo cultural, de yoga, meditación y relax. El que nosotros buscábamos.
De momento, la cosa empezaba muy bien y estábamos deseando que la noche pasara rápido para seguir descubriendo Bali.
GASTOS DEL DIA PARA 2 PERSONAS
Fast Boat Gili Air-Bali con transfer a Ubud: 650.000 R
Imanes: 70.000 R
Snacks para comer: 27.500 R
Alquiler moto: 50.000 R
Tarjeta SIM: 100.000 R
Cena: 150.000 R
TOTAL: 1. 077.000 R (61€)