Para el último día teníamos dudas sobre visitar La Fortaleza o el Barranco de Guayadeque y finalmente nos decidimos por la primera opción.
Hoy es nuestro último día por lo que preparamos las maletas, cargamos todo en el coche y nos ponemos en marcha. Justo antes de llegar al desvío que baja hacia el interior del barranco paramos en el Mirador El Guriete.
Al aparcar nos encontramos a una familia a la que le acababan de romper el cristal de la ventanilla del coche y les habían robado toda la documentación, bolsos y maletas. Menuda faena para los pobres. Esto por desgracia te puede pasar en cualquier sitio.
El mirador tiene unas vistas geniales del barranco y de la Fortaleza de Santa Lucía, el lugar hacia el que nos dirigimos. Como no nos fiábamos de dejar el coche solo aparcado en un lugar sin vigilancia, después de lo que habíamos visto, aparcamos en el Centro de Interpretación y tras visitarlo fuimos caminando hasta la Fortaleza.
La entrada al museo cuesta 4€ por persona y en el interior se pueden ver algunos de los restos humanos que se han encontrado en las excavaciones, algunos cráneos datan del siglo VI d.C., se pueden observar varios objetos, "Venus" o ídolos y, un documental magníficamente rodado sobre cómo vivían sus habitantes.
Desde el centro de visitantes hasta la montaña hay un kilómetro escaso, en unos diez minutos se llega al lugar y por el camino te encuentras el mirador de la Presa de la Sorrueda, con vistas al pico de las Nieves.
La Fortaleza de Santa Lucía es un lugar enigmático, en el que la luz del sol durante los solsticios atraviesa el corazón de la montaña a través de un túnel que la cruza de este a oeste formando un rayo de luz que se proyecta sobre el valle. La montaña sagrada de Gran Canaria es un lugar de leyenda del que se escuchan multitud de historias. Una de ellas cuenta que en 1483 en este poblado tuvo lugar la última batalla entre los conquistadores castellanos y los últimos habitantes originales de la isla, en el que los líderes aborígenes prefirieron suicidarse despeñándose desde lo alto del precipicio antes que entregar su libertad al ejército español. En la actualidad existen dudas sobre el lugar exacto en el que se produjo la batalla. Pienso que merece la pena acercarse hasta este lugar, a mí por lo menos me dejó impresionado.
Se va acabando nuestro tiempo en la isla, tenemos el vuelo de vuelta sobre las 20h, después de comer decidimos acercarnos hasta el pueblo de Agüimes del que nos habían dicho que tenía un casco histórico interesante.
Paseamos por las calles cercanas a la Iglesias y tomamos café en un bar de la plaza principal. Las casas y calles del pueblo tienen su propia personalidad y son totalmente diferentes a las que hemos visto durante estos días.
No queremos volver a la península, los días de vacaciones se nos han pasado muy rápido, pero no nos queda otra opción. Tengo que confesar que la isla me ha sorprendido, sobre todo alguno de sus paisajes. Otra de las cosas que más me ha impresionado es la cantidad de yacimientos arqueológicos que hay esparcidos por Gran Canaria, en cualquier montaña se encuentran cuevas y señales de que el hombre las ha estado usando desde tiempos remotos. Sólo nos ha faltado un pelín más de calor para disfrutar de las playas practicando algo de snorkel. Aún así nos vamos muy contentos un poco más morenitos, estoy seguro que seguiremos descubriendo más islas afortunadas en el futuro.
Hasta la próxima.
Hoy es nuestro último día por lo que preparamos las maletas, cargamos todo en el coche y nos ponemos en marcha. Justo antes de llegar al desvío que baja hacia el interior del barranco paramos en el Mirador El Guriete.

Al aparcar nos encontramos a una familia a la que le acababan de romper el cristal de la ventanilla del coche y les habían robado toda la documentación, bolsos y maletas. Menuda faena para los pobres. Esto por desgracia te puede pasar en cualquier sitio.

El mirador tiene unas vistas geniales del barranco y de la Fortaleza de Santa Lucía, el lugar hacia el que nos dirigimos. Como no nos fiábamos de dejar el coche solo aparcado en un lugar sin vigilancia, después de lo que habíamos visto, aparcamos en el Centro de Interpretación y tras visitarlo fuimos caminando hasta la Fortaleza.

La entrada al museo cuesta 4€ por persona y en el interior se pueden ver algunos de los restos humanos que se han encontrado en las excavaciones, algunos cráneos datan del siglo VI d.C., se pueden observar varios objetos, "Venus" o ídolos y, un documental magníficamente rodado sobre cómo vivían sus habitantes.
Desde el centro de visitantes hasta la montaña hay un kilómetro escaso, en unos diez minutos se llega al lugar y por el camino te encuentras el mirador de la Presa de la Sorrueda, con vistas al pico de las Nieves.

La Fortaleza de Santa Lucía es un lugar enigmático, en el que la luz del sol durante los solsticios atraviesa el corazón de la montaña a través de un túnel que la cruza de este a oeste formando un rayo de luz que se proyecta sobre el valle. La montaña sagrada de Gran Canaria es un lugar de leyenda del que se escuchan multitud de historias. Una de ellas cuenta que en 1483 en este poblado tuvo lugar la última batalla entre los conquistadores castellanos y los últimos habitantes originales de la isla, en el que los líderes aborígenes prefirieron suicidarse despeñándose desde lo alto del precipicio antes que entregar su libertad al ejército español. En la actualidad existen dudas sobre el lugar exacto en el que se produjo la batalla. Pienso que merece la pena acercarse hasta este lugar, a mí por lo menos me dejó impresionado.
Se va acabando nuestro tiempo en la isla, tenemos el vuelo de vuelta sobre las 20h, después de comer decidimos acercarnos hasta el pueblo de Agüimes del que nos habían dicho que tenía un casco histórico interesante.

Paseamos por las calles cercanas a la Iglesias y tomamos café en un bar de la plaza principal. Las casas y calles del pueblo tienen su propia personalidad y son totalmente diferentes a las que hemos visto durante estos días.


No queremos volver a la península, los días de vacaciones se nos han pasado muy rápido, pero no nos queda otra opción. Tengo que confesar que la isla me ha sorprendido, sobre todo alguno de sus paisajes. Otra de las cosas que más me ha impresionado es la cantidad de yacimientos arqueológicos que hay esparcidos por Gran Canaria, en cualquier montaña se encuentran cuevas y señales de que el hombre las ha estado usando desde tiempos remotos. Sólo nos ha faltado un pelín más de calor para disfrutar de las playas practicando algo de snorkel. Aún así nos vamos muy contentos un poco más morenitos, estoy seguro que seguiremos descubriendo más islas afortunadas en el futuro.

Hasta la próxima.