Salimos del aeropuerto de Son San Joan de Palma de Mallorca (basicamente porque vivimos aquí, ja, ja, ja) con la compañía jet2. Particularmente no me gustó nada el trato de la compañía, la mala organización para facturarnos, básicamente dos horas y pico para hacerlo.
Cuando llegamos a Belfast International airport lo primero que hicimos fue ir al están de Hertz donde habíamos contratado el alquiler de un coche. Nuestro problema llegó nada más pisar el están. El bueno del señor de allí me dijo que no se había realizado tal pago desde España, y para más recochineo que reclamase en mi agencia de viajes (lo hice por agencia porque pasaba pena de que hubieran problemas, y me hubiera dado menos problemas contratándolo por internet). Cuestión que tuvimos que volver a pagar allí para llevarnos el coche, encima 300 Libras más de lo que yo había pagado en España porque no tenían una categoría de coche más baja (cosa que no se nos dijo pero bueno al llegar a España lo solucionamos todo. Recomiendo no contratar por agencia porque se ve que sucede mucho esto por lo que me dijo la chica de la agencia ¡ya podía habernos avisado antes!).
Recogimos el coche, y oh... ¡sorpresa! era automático no teniamos ni pajolera de enchufarlo (no estamos acostumbrados a los coches tan modernos) pero tras media hora allí y de buscar a un chaval para que me explicara como hacerlo caminar lo conseguimos.
Nos pusimos dirección a Belfast, la verdad es que llegar a Belfast no era ningún problema, lo que fue el verdadero problema era encontrar la calle del hotel. Llevábamos un gps en el móvil que si no fuera por él y la buena gente de allí estaríamos dando vueltas por allí todavía. El problema es que casi todas las calles se llamaban igual, y eran interminables (es un Londres en miniatura). Cuando conseguimos encontrar nuestra calle Springfield Road vimos el cielo abierto, pero no se acababa nunca y derepente encontramos el hostal Farset International Hostel.
Nada más aparcar el coche alucinamos de donde estaba situado el hostal, porque estaba enfrente de un parque que tenía una especie de reserva natural de aves. Las chicas de recepción fueron encantadoras, nos enseñaron todo el establecimiento (nada que ver con la imagen del típico hostal).
Dejamos las maletas y decidimos ir a hacer turismo, no había que perder ni un minuto del viaje, y además eran las 17:00, con un sol resplandeciente.
Comenzamos a bajar por Springfield Road hasta llegar a los famosos murales de Falls Road que habiamos visto al pasar con el coche a la llegada. El primer mural que vimos fue el de Bobby Sands el diputado que murió en la cárcel con diez personas más. La verdad es que impresionan bastante los murales, y lo diversos que son. Vimos los típicos taxis negros que puedes alquilar para una visita por los principales murales de ambas partes (republicanos y protestantes), personalmente preferiamos teniéndolos tan cerca hacerlos a pie ver a sus gentes, y el ambiente. Nada que ver con la percepción de barrios peligrosos como dicen. Gente súper amable con los turistas, sobre todo porque son zonas que los turistas no acceden. Aquí podeis ver unos ejemplos:

Tras ver esa zona nos paramos en St. Peter's Cathedral donde estaba el coro terminando de ensayar para el concierto del fin de semana. La verdad es que era una catedral muy alegre. El cura encantador (nada más vernos vino a presentarse y saludarnos) nos contó la historia de que estaban medio hermanados con Madrid porque la cruz del altar y el rosario estaban fabricados en Madrid, y que les encantaba España.

De ahí seguimos nuestra excursión por las calles hasta acabar en Shankill Road otro tipo de murales, pero también bastante simbólicos, cada cual con su tipo de pensamientos. Era una zona menos transitada todavía que Falls Road pero más peculiar todavía.

Nos perdimos por sus calles, porque no sabiamos cuando empezaban ni donde terminaban, pero no pasaba nada. Nos paramos en un súper para comprar algo para la cena (alucinando de la cantidad de comida prefrabicada que venden de todo tipo de nacionalidades, pero les faltaba nuestra paella), y tras la compra seguimos hasta encontrar las puertas que separan las dos zonas de Belfast (protestante y republicana). Son unas enormes puertas de metal de un grosor impresionante y alrededor están separados por muros que en la parte superior hay alambradas.
Decidimos que por ese día habiamos tenido bastante porque habiamos salido a las 17:00 a pasear y eran ya las 21:30, pero claro como el sol no desaparecía hasta casi las 23:00 pues perdiamos la noción del tiempo, nos dimos cuenta por el cansancio.
Cuando llegamos a Belfast International airport lo primero que hicimos fue ir al están de Hertz donde habíamos contratado el alquiler de un coche. Nuestro problema llegó nada más pisar el están. El bueno del señor de allí me dijo que no se había realizado tal pago desde España, y para más recochineo que reclamase en mi agencia de viajes (lo hice por agencia porque pasaba pena de que hubieran problemas, y me hubiera dado menos problemas contratándolo por internet). Cuestión que tuvimos que volver a pagar allí para llevarnos el coche, encima 300 Libras más de lo que yo había pagado en España porque no tenían una categoría de coche más baja (cosa que no se nos dijo pero bueno al llegar a España lo solucionamos todo. Recomiendo no contratar por agencia porque se ve que sucede mucho esto por lo que me dijo la chica de la agencia ¡ya podía habernos avisado antes!).
Recogimos el coche, y oh... ¡sorpresa! era automático no teniamos ni pajolera de enchufarlo (no estamos acostumbrados a los coches tan modernos) pero tras media hora allí y de buscar a un chaval para que me explicara como hacerlo caminar lo conseguimos.
Nos pusimos dirección a Belfast, la verdad es que llegar a Belfast no era ningún problema, lo que fue el verdadero problema era encontrar la calle del hotel. Llevábamos un gps en el móvil que si no fuera por él y la buena gente de allí estaríamos dando vueltas por allí todavía. El problema es que casi todas las calles se llamaban igual, y eran interminables (es un Londres en miniatura). Cuando conseguimos encontrar nuestra calle Springfield Road vimos el cielo abierto, pero no se acababa nunca y derepente encontramos el hostal Farset International Hostel.
Nada más aparcar el coche alucinamos de donde estaba situado el hostal, porque estaba enfrente de un parque que tenía una especie de reserva natural de aves. Las chicas de recepción fueron encantadoras, nos enseñaron todo el establecimiento (nada que ver con la imagen del típico hostal).
Dejamos las maletas y decidimos ir a hacer turismo, no había que perder ni un minuto del viaje, y además eran las 17:00, con un sol resplandeciente.
Comenzamos a bajar por Springfield Road hasta llegar a los famosos murales de Falls Road que habiamos visto al pasar con el coche a la llegada. El primer mural que vimos fue el de Bobby Sands el diputado que murió en la cárcel con diez personas más. La verdad es que impresionan bastante los murales, y lo diversos que son. Vimos los típicos taxis negros que puedes alquilar para una visita por los principales murales de ambas partes (republicanos y protestantes), personalmente preferiamos teniéndolos tan cerca hacerlos a pie ver a sus gentes, y el ambiente. Nada que ver con la percepción de barrios peligrosos como dicen. Gente súper amable con los turistas, sobre todo porque son zonas que los turistas no acceden. Aquí podeis ver unos ejemplos:

Tras ver esa zona nos paramos en St. Peter's Cathedral donde estaba el coro terminando de ensayar para el concierto del fin de semana. La verdad es que era una catedral muy alegre. El cura encantador (nada más vernos vino a presentarse y saludarnos) nos contó la historia de que estaban medio hermanados con Madrid porque la cruz del altar y el rosario estaban fabricados en Madrid, y que les encantaba España.

De ahí seguimos nuestra excursión por las calles hasta acabar en Shankill Road otro tipo de murales, pero también bastante simbólicos, cada cual con su tipo de pensamientos. Era una zona menos transitada todavía que Falls Road pero más peculiar todavía.

Nos perdimos por sus calles, porque no sabiamos cuando empezaban ni donde terminaban, pero no pasaba nada. Nos paramos en un súper para comprar algo para la cena (alucinando de la cantidad de comida prefrabicada que venden de todo tipo de nacionalidades, pero les faltaba nuestra paella), y tras la compra seguimos hasta encontrar las puertas que separan las dos zonas de Belfast (protestante y republicana). Son unas enormes puertas de metal de un grosor impresionante y alrededor están separados por muros que en la parte superior hay alambradas.
Decidimos que por ese día habiamos tenido bastante porque habiamos salido a las 17:00 a pasear y eran ya las 21:30, pero claro como el sol no desaparecía hasta casi las 23:00 pues perdiamos la noción del tiempo, nos dimos cuenta por el cansancio.