Las gargantas del Todra están bastante cerca de donde nos alojamos, así que temprano nos fuimos para allá. A medida que te vas acercando a las gargantas ves como te adentras en zonas montañosas. Una vez en el lugar hay un pequeño parking que controla un señor, por 5 dh se queda súper a gusto controlando tu coche, de ahí a las gargantas hay un par de minutos caminando. La garganta llama la atención por la altura de los muros, el color de las paredes y poco más, es bonito pero tampoco tiene para pasar más de 1 hora y poco más allí. Después de un ratito en la garganta observando la altura de las paredes y sus maravillosas formas rocosas decidimos partir hasta Merzouga pasando por Erfoud y Rissani.
Debíamos estar sobre las 6 en Merzouga para alojarnos tranquilamente y aprovechar nuestra primera puesta de sol en pleno desierto. El gps marcaba sobre 4 horas de coche por lo que, parando a comer etc calculamos el llegar sobre las 5 y así fue. Lo verdaderamente curioso de conducir por Marruecos en zonas donde realmente no hay nadie, absolutamente nadie, es admirar la orografía del terreno donde hay zonas en las que hay montañas y valles y otras donde hay una carretera kilométrica absolutamente recta y nada a los lados, nada, desierto, además, un desierto al más puro pelis del oeste, montañas cortadas y llanura, es impresionante.
Nos entraba el apetito, así que pensamos en parar a comer. Uno tiene claro dónde comer en Marrakech, Ouarzazate e incluso en Tinehir, pero la pregunta era, ¿Dónde paro yo a comer en medio de la nada? La solución estuvo en seguir una de las frases más célebres de un español cuando no sabes donde parar a comer en carretera. “Donde veas camiones, ahí se come bien”. Y el truco no es más que ese, parar allá donde las furgonetas y los jeeps de turismo paran, allá donde las empresas que hacen el traslado de Marrakech a Merzouga hacen un descanso. Así que entramos a un pueblo del que ahora no me acuerdo y allí estaba lleno de furgones y jeeps y efectivamente, en un restaurante había mucha gente, gente joven comiendo un menú bastante europeo y bastante bien de precio, unos 100 dh por persona nos costó.
Empezamos de nuevo la marcha habiendo comido tranquilamente y seguimos a varios jeeps que se dirigían al lugar. La verdad es que van como locos y demasiado rápido, tanto como para ir con seguridad y para poder apreciar el paisaje o sus gentes, por lo que alquilar un coche para mí fue un verdadero acierto.
Concerté con un tal Moha, desde casa y a través de una amiga que me dio el contacto, la estancia en el albergue de Hassilabieb y demás excursiones por el desierto, en total una noche en albergue y otra en la haima en medio de las dunas. A la llegada a Hassilabieb me estaban esperando y me guiaron hacia el Camel´s House, un albergue bastante apañao en el mismo pueblo, La habitación estaba bastante bien, con baño y ducha en la habitación. Cuando nos instalamos, vimos que no había mucho que hacer allí a parte de mirar moscas y nos dirigimos hacia las dunas que estaban a 10 minutos caminando. La verdad es que es una experiencia, allí fue nuestra primera puesta de sol en Merzouga.
Por la noche, cenamos en el albergue, estaba incluido en el precio que en total fue de 230 euros, como digo, 2 noches una de ellas en la haima, fue con pensión completa y una excursión en 4x4 por el desierto.
Debíamos estar sobre las 6 en Merzouga para alojarnos tranquilamente y aprovechar nuestra primera puesta de sol en pleno desierto. El gps marcaba sobre 4 horas de coche por lo que, parando a comer etc calculamos el llegar sobre las 5 y así fue. Lo verdaderamente curioso de conducir por Marruecos en zonas donde realmente no hay nadie, absolutamente nadie, es admirar la orografía del terreno donde hay zonas en las que hay montañas y valles y otras donde hay una carretera kilométrica absolutamente recta y nada a los lados, nada, desierto, además, un desierto al más puro pelis del oeste, montañas cortadas y llanura, es impresionante.
Nos entraba el apetito, así que pensamos en parar a comer. Uno tiene claro dónde comer en Marrakech, Ouarzazate e incluso en Tinehir, pero la pregunta era, ¿Dónde paro yo a comer en medio de la nada? La solución estuvo en seguir una de las frases más célebres de un español cuando no sabes donde parar a comer en carretera. “Donde veas camiones, ahí se come bien”. Y el truco no es más que ese, parar allá donde las furgonetas y los jeeps de turismo paran, allá donde las empresas que hacen el traslado de Marrakech a Merzouga hacen un descanso. Así que entramos a un pueblo del que ahora no me acuerdo y allí estaba lleno de furgones y jeeps y efectivamente, en un restaurante había mucha gente, gente joven comiendo un menú bastante europeo y bastante bien de precio, unos 100 dh por persona nos costó.
Empezamos de nuevo la marcha habiendo comido tranquilamente y seguimos a varios jeeps que se dirigían al lugar. La verdad es que van como locos y demasiado rápido, tanto como para ir con seguridad y para poder apreciar el paisaje o sus gentes, por lo que alquilar un coche para mí fue un verdadero acierto.
Concerté con un tal Moha, desde casa y a través de una amiga que me dio el contacto, la estancia en el albergue de Hassilabieb y demás excursiones por el desierto, en total una noche en albergue y otra en la haima en medio de las dunas. A la llegada a Hassilabieb me estaban esperando y me guiaron hacia el Camel´s House, un albergue bastante apañao en el mismo pueblo, La habitación estaba bastante bien, con baño y ducha en la habitación. Cuando nos instalamos, vimos que no había mucho que hacer allí a parte de mirar moscas y nos dirigimos hacia las dunas que estaban a 10 minutos caminando. La verdad es que es una experiencia, allí fue nuestra primera puesta de sol en Merzouga.
Por la noche, cenamos en el albergue, estaba incluido en el precio que en total fue de 230 euros, como digo, 2 noches una de ellas en la haima, fue con pensión completa y una excursión en 4x4 por el desierto.