Nos despertamos, desayunamos y fuimos a dar una vuelta por la Royal Mile para comprar los últimos regalitos. Compramos una botella de whisky saborizado (con miel). Ya habíamos comprado whisky de malta en un supermercado el día anterior. De ahí fuimos al museo de Edimburgo para pasar la última hora que teníamos. Una planta muy chula que hace que los niños se entretengan un buen rato. Finalmente fuimos a la habitación del hotel, cogimos las maletas y de ahí en taxi al aeropuerto. Comimos en el aeropuerto sándwiches que habíamos comprado en el súper y poco después estábamos en el aire a bordo de un avión rumbo a España. Nuestro viaje se había acabado.
