Día 3
14/06/2019
Lo primero que hago por la mañana es mirar la previsión meteorológica para decidir lo que vamos a hacer. Está lloviendo mucho (con viento, para no variar). La previsión es que mejore al mediodía, pero no pinta nada bien, así que hoy visitaremos la capital de las Islas Feroe, Tórshavn, en la isla de Streymoy.
Cuando amaina un poco el temporal salimos del apartamento con dirección Tórshavn. Google maps nos mete por una carretera de montaña llena de niebla, donde no se ve ni a dos metros (cuidado! Hay ovejas suicidas). Al llegar, ya es cerca del mediodía, por lo que nos paramos en un restaurante de comida rápida recomendado en Tripadvisor: Emilia fast food. Nos pedimos una hamburguesa de pescado y un perrito con patatas fritas. Aunque el local es de comida para llevar y solo tiene tres mesitas, hay una libre, así que allí mismo nos lo comemos. Muuuy rico!
Al salir parece que ha dejado de llover, así que empezamos con la visita de la capital. Tórshavn “Puerto de Thor”, con una población de menos de 20.000 habitantes, es una de las capitales más pequeñas del mundo. Entre lo más destacado está su casco antiguo, Tinganes. Situado en una pequeña península, es uno de los lugares de reunión parlamentaria más antiguos del mundo. Es todo un placer pasear entre sus casas de madera con techos cubiertos de hierba. La península de Tinganes divide el puerto de Tórshavn en dos partes, Eystaravág al este y Vesteravág al oeste. La parte oriental es donde está la terminal de ferrys. La occidental es parada obligatoria. Nos pasamos un buen rato fotografiando las barcas reflejándose en el agua con los edificios de colores y la catedral al fondo. Vesteravág es uno de los sitios más animados de la ciudad. En sus coloridos edificios podemos encontrar tiendas, cafeterías y restaurantes, junto a ellos se instala el mercado de pescado, donde diariamente (sin horario fijo) los pescadores muestran su mercancía recién capturada. Hoy ya es bastante tarde, así que no queda mucha cosa.




Después de estar un par de horas paseando por la ciudad el día ha mejorado bastante; a ratos hasta sale el sol. Es hora de dejar la ciudad para volver con las ovejas.

Nos vamos a Kirkjubøur, un pequeño poblado situado a orillas del mar en el sur de la isla de Streymoy. Es el sitio histórico más importante del archipiélago. Aquí encontramos, entre otros, la casa de madera habitada más antigua del mundo, los restos de la catedral medieval de San Magnus y la iglesia de San Olaf, construida antes del 1200, es el templo feroés más antiguo que sigue en uso. El pueblo es precioso; y el día aquí es soleado. Esta visita merece realmente la pena.



Volvemos a pasar por Tórshavn y nos paramos en un centro comercial. Me compro un gorro de la famosa lana feroesa (qué bien me hubiera venido tenerlo ayer en Mykines) y un imán con un frailecillo para ponerlo en la nevera de casa, con nuestra colección de imanes viajeros.
Para el camino de vuelta pasamos de nuevo por la carretera de montaña que esta mañana estaba totalmente tapada por la niebla; a ver si hay suerte y podemos subir a la montaña Sornfelli. Dicen que las vistas desde arriba son impresionantes y se puede subir prácticamente hasta la cima en coche. No hay suerte y no podemos subir hasta arriba, pero si que hay la suficiente visibilidad para comprobar que incluso sin subir a Sornfelli las vistas desde la carretera Oyggjarvegur son más que buenas.

Son las siete y media, aún queda tiempo para una última visita antes de irnos al apartamento. Nos vamos a una de las cascadas más famosas de las islas: Fossá. En el “parking” no caben más que un par de coches, así que es mejor hacer como nosotros e ir a horas con poca afluencia de turistas. Cuando llegamos no había nadie: Estupendo! Nos tiramos una hora (literalmente) haciendo fotos desde distintos puntos. La cascada es impresionante (varía mucho verla cuando ha llovido a cuando lleva días que no cae agua).

Nos queda pendiente subir al segundo nivel de la cascada, pero el acceso (no hay camino alguno; hay que subir para arriba como las cabras, por la hierba y el fango) es complicado y con el agua que está empezando a caer, la hierba está resbaladiza, abortamos la misión. Como estamos cerca del apartamento ya volveremos en otra ocasión con los palos de trekking. Son las nueve de la noche. Hora de volver al alojamiento y tomar una sopa calentita (que aunque sea de sobre sienta muy bien).