De vuelta de nuestro viaje por Reino Unido, nos avisan unos amigos con los que ya hemos viajado en ocasiones anteriores, y nos dicen que han encontrado un alojamiento a buen precio para las dos familias en el sur de Portugal. Así que sin pensarlo decimos que sí, y disponemos de menos de dos días para hacer maletas y planificar la ruta. El resultado unas vacaciones estupendas en las que hemos disfrutado de playas preciosas y bonitos atardeceres, además de disfrutar de buena comida y mejor compañia.
El viaje lo hicimos en Agosto de 2019.
Peaje
Entramos a Portugal por el sur, desde Huelva, y a pocos kilómetros de entrar a Portugal se ve un cartel en la autovía que informa que hay un desvío para informarte sobre cómo pagar el peaje. Cogemos el desvío y vemos tres máquinas con dos chicas de información. Paramos junto a una máquina y una de las chicas nos dice que sólo tenemos que meter la tarjeta bancaria en la máquina y automáticamente nos da un ticket en el que se ha asociado nuestra tarjeta bancaria con la matrícula del coche (no hay que marcar la matrícula, la detecta una cámara). Si usas las autovías te van sumando importes, y si usas otras carreteras no tienen coste. Una vez que llegas a casa te hacen un cargo con la cantidad a pagar. A los pocos días me pasaron el cargo del peaje, 34 euros.
Gastronomía
Recordábamos de nuestra última visita a las playas de Portugal, que por algunas playas pasan personas vendiendo ¨bolinhos¨, que son como donuts rellenos de chocolate, crema...
Los platos más conocidos de la gastronomía son el bacalao, la cataplana, que es un guiso con verduras, patatas y pescado o marisco, y los pescados a la brasa.
De los sitios en los que comimos os recomiendo dos: Taberna do Guedes (Green door) en Alvor para comer Cataplana y especialmente Chico Zé, en Lagos para comer pescado a la brasa. En este último comimos tres veces. Además de comer muy bien, tiene una piscina, no sabemos si privada o para uso de las personas que van a comer, pero que nosotros usamos para refrescarnos después de comer.
