Comenzábamos este segundo día con la aventura motorizada. Tras desayunar en la habitación, cogimos el coche en dirección a Stirling, ciudad situada a 70 Km de Edimburgo. Durante el trayecto teníamos previsto hacer una parada en los Kelpies, dos colosales estatuas con forma de cabezas de caballo que representan la historia y la cultura escocesas pero la intensa lluvia hizo que desistiésemos en la idea y nos dirigiéramos directamente hasta el Castillo de Stirling. En poco más de una hora ya estábamos allí. Eso sí pudimos ver el monumento desde la carretera...
La lluvia persistía así que decidimos tomarnos la mañana con calma e ir haciendo sobre la marcha. El Castillo de Stirling es casi del mismo tamaño que el de Edimburgo, aunque a mí me pareció más encantador. Las extensas llanuras que rodean el castillo y que en el pasado fueron testigo de importantes batallas para la historia de Escocia le dan una aire más medieval. Recordad que con la explorer pass tenéis un 20% de descuento en la audioguía. Nada más cruzar la puerta de entrada llegarás a los jardines de Kings Park, desde donde apreciarás, si el tiempo te respeta, las mejores vistas de la ciudad. Nosotros tuvimos la suerte de asistir a una representación de un grupo de gaiteros que amenizó la lluviosa mañana con pegadizas melodías.


También podrás apreciar una fotogénica galería de cañones así como las mazmorras del castillo y también visitar el interior del mismo, con su Gran Salón del S XVI, donde llama la atención el techo de madera con forma de casco de barco. Además podrás asistir a improvisadas actuaciones protagonizadas por actores y músicos y para finalizar la visita, un paseo por la Capilla Real, donde se aprecian los enormes ventanales y los tapices con escenas medievales. El horario de visita es de 9:30 a 18:00 (horario de verano) y la entrada al castillo está incluida en la Explorer Pass.


A escasos kilómetros, a la afueras de Stirling, se encuentra el monumento a William Wallace, donde llegamos sobre el mediodía . El monumento se encuentra al final de una subida por un sendero a través del bosque por el que se debe subir caminando tras dejar el coche en el centro de visitantes. Casi no llueve y el camino se hace ameno, pero una vez llegamos a los pies del monumento y vemos los precios decidimos no subir: 10,50 £ los adultos y 6,50 £ los niños... demasiado por subir a un mirador y ver una espada. Así que vemos el exterior y las vistas (un poco limitadas por las nubes) y bajamos al centro de visitantes a comer, aprovechando que hay restaurante: la sopa del día y un bocadillo de segundo , todo por unas 40£ los cuatro.


La tarde comienza a despejarse, así que nos dirigimos a nuestro siguiente destino que está muy cerca de Stirling, el Castilllo de Doune. La entrada está incluída en la explorer pass, y ha sido protagonista de distintas películas y series como Outlander, donde este castillo es presentado como la sede del Clan Mckenzie y sus ruinas son visitadas por Claire y Frank en el primer capítulo. También aparece en “Juego de Tronos” y otras películas.
Aunque no se trata de una edificación de grandes dimensiones, tiene todo lo que tiene que tener un castillo: La bodega, el Gran salón , la cocina y las habitaciones con sus respectivas chimeneas y lámparas. El horario de verano para este castillo es de 9:30 a 17:30.

Con el cielo ya totalmente despejado emprendemos el camino de vuelta hacia Edimburgo, pero antes pasaremos por un pueblecito anclado en el S. XVIII que también aparece en diversas ocasiones en la serie Outlander: Culross. La verdad es que en este pueblo no hay mucho que ver, más bien nos sirvió para tomar un tentempie. A parte de escenarios de la serie (Cranesmiur en la 1a. Temporada), y de sus antiguas calles adoquinadas puedes visitar la abadía que está en ruinas y tiene unas buenas vistas del lago. Prescindible si no eres un ferviente seguidor de la serie.


A las 6 de la tarde aparcábamos en la puerta de nuestro hotel de Edimburgo. Teníamos tiempo de sobra para prepararnos para nuestra despedida de la capital escocesa: El Tour de los Misterios. Tras un breve descanso decidimos que no nos apetecía mucho andar hasta el centro así que cogimos el autobús nº 11 que nos dejó a escasos 5 minutos a pie de la Royal Mile. Tras una cena rápida comenzó el Tour, que la verdad es que nos encantó. Nuestra guía nos explicó infinidad de historias de fantasmas, espectros e historias de la ciudad que la verdad es que valió mucho la pena. Durante las más de dos horas que dura el tour visitamos cementerios y “Closes” (callejones”) , conocimos algunas de las leyendas y los sangrientos sucesos que rodean Edimburgo a lo largo de su historia, alejándonos de las zonas más turísticas. De hecho, Edimburgo cuenta con la única facultad del mundo donde se puede estudiar la carrera de Parapsicologia... Tanto es así que cuando estaba a punto de finalizar el tour, en pleno cementerio, nos cayó tal tromba de agua que ni chubasqueros ni paraguas nos pudieron proteger... Los fantasmas de Edimburgo se despidieron así de nosotros, que acabamos empapados comprando unas pizzas para llevar durante el camino de vuelta al hotel, ya que ningún taxi nos paró...