En un principio teníamos pensado realizar una ruta con el coche por Glasgow antes de partir hacia el aeropuerto, pero finalmente desistimos, ya que estábamos literalmente hasta el gorro de coche. Así que, tras un buen desayuno en el hotel (incluído en el precio), nos dirigimos hacia George Square a probar suerte y ver si nos podemos unir a algún “free tour”. Esta es la principal plaza de la ciudad, muy antigua, y en ella se encuentran el ayuntamiento de la ciudad y las Glasgow City Chambers, unas estatuas construidas a finales del S. XIX con un estilo renacentista.


Tenemos Suerte y nos unimos a un Free en castellano, que aunque no nos acabó de convencer, al menos nos ahorró el trabajo de preparar la visita este último día. Tras visitar la universidad Politécnica nos dirigimos hacia la catedral de San Mungo, que es la única catedral medieval que se mantiene en pie en Escocia. Es muy bonita tanto por fuera como por dentro (la entrada es gratuíta). Yo creo que vale la pena visitarla. Junto a la catedral se encuentra la necrópolis, que no pudimos visitar por falta de tiempo pero que según nos comentaron vale mucho la pena.

Volviendo hacia el centro nos fuimos encontrando con algunos de los murales de la ciudad. Estos murales están realizados por diferentes artistas y son auténticas obras de arte. Poco a poco nos fuimos acercando a la Merchant City o centro comercial de la ciudad. Se trata de una zona repleta de comercios, a ratos peatonal y que es lo más parecido que hemos visto en Escocia a una gran capital como Madrid o Barcelona. También tuvimos la oportunidad de visitar la Glasgow Central Station, muy retro , y la Glasgow Cross, una cruz que se encuentra entre 5 puntos de la ciudad: London Road, Gallowgate, Trongate, Salt market y High Street.



La visita acaba junto al río, donde la guía nos mostró la curiosidad del día: Una estatua de “La pasionaria”, construïda en recuerdo de los escoceses que lucharon y murieron bajo sus órdenes en la guerra civil Española. Tuvimos el tiempo justo de comer (super barato) y volver al hotel para recoger el coche y marcharnos hacia el Aeropuerto. Y aquí viene la jugada tonta de la semana... aseguraos siempre de a que aeropuerto debéis ir si salís de Glasgow, porque resulta que hay dos. Y eso que le habíamos preguntado a la guía por la mañana y nos había dicho que solo había uno. Pero no . Nosotros tan felices, devolvemos el coche, y entramos en la terminal de Ryanair a buscar nuestro vuelo. Pero tras un rato de espera y ver que no sale el vuelo en las pantallas, nos informamos y resulta que este no es nuestro aeropuerto, este es el aeropuerto de GLASGOW, y el nuestro es el de GLASGOW-PRESWICK. Suerte que íbamos con mucho tiempo de antelación, pero los nervios no te los quita nadie. Cogimos un taxi y en menos de una hora estamos en el Aeropuerto, tiempo de sobra, puesto que es pequeñísimo y solo había tres vuelos esa tarde. Sin más complicaciones llegamos a casa.