La capital del país se respira una atmosfera sosegada y apacible donde el viajero nunca se sentirá amenazado ni molestado por casi nada; exceptuando, tal vez, por la escasez de iluminación pública que deja en penumbra muchas de sus calles, donde deberemos estar alerta de no tropezar o caer por los socavones, canalizaciones descubiertas en algunos tramos u otros elementos que pasen desapercibidos en la oscuridad de sus calles.
Y difícilmente nos sentiremos intimidados o molestados por los bisauguineneses, y si eso ocurre, con casi toda seguridad sea nacido en algún país vecino. Las pocas veces que fui incordiado o me intentaron engañar estos eran de Guinea Conakry.
En definitiva, sus gentes son tan respetuosas, tímidas y honestas que se convierte en una ciudad y, por extensión, en un país ideal para los viajeros principiantes en África, para aquellos que no quieran viajar con el temor de ser robados o estafados y, por supuesto, para todos aquellos enamorados de la franja subsahariana .
En Bissau estuve cuatro días. Dos seguidos y los otros alternados porque la única manera de llegar y salir desde el continente africano a las islas principales del archipiélago de Bijagos con transporte público, exceptuando Bolama, era a través de la capital. Obviamente, aquellas personas que no tengan problemas de presupuesto podrán tener a su disposición embarcaciones rápidas o veleros para conocer todas las islas que quieran de las 88 que tienen, la mayoría deshabitadas. Conocí a tres jóvenes suizos que habían alquilado un velero durante tres meses para navegar por el archipiélago y así poder conocer mejor sus islas.
Lo primero que hice al llegar fue buscar alojamiento. Y lo que uno constata enseguida que la relación calidad-precio está completamente alejada de la realidad económica del país y que no tiene nada que ver que seamos blancos para cobrar esos desorbitados precios. Los precios suelen estar a la vista en la recepción de muchos hoteles.
Estos son los dos hoteles que me alojé en Bissau:
Pensao Creola.
Es una casa colonial con mucho encanto regentada por un suizo. Tiene Wifi.
13,000 CFA por noche con baño exterior
Hotel Ta- Mar.
Insípido edificio al lado del puerto.
15,000 CFA por noche
La única ventaja de este último alojamiento a la PensaoCreola que tiene aire acondicionado(¡y funciona de maravilla!) y duchas y picas en sus habitaciones, no excusados. Y en épocas de mucha humedad y calor puede ser una bendición.
IMPORTANTE: Aquellas personas que deseen alojarse en la famosa Pensao Centrale ya no podrán hacerlo. Ahora es una escuela.

Seguidamente fui a comprar una tarjeta SIM del país. Creo que es la mejor opción, siempre estarás conectado a Internet para cualquier consulta.
Tarjeta prepago SIM: 300 CFA
Recarga: 2000CFA para dos semanas.
Se puede recargar las veces que se quiera y el mínimo a pagar, si no recuerdo mal, era 50 CFA.
En la mayoría de ciudades, pueblos y aldeas hay cobertura.
IMPORTANTE: La conexión WIFI es complicada fuera de la capital en los alojamientos de gama económica y media.
Me dirijo a uno de los muchos bancos que hay en la capital a sacar dinero en uno de sus cajeros con la mala suerte que se me traga la tarjeta. Como tengo la costumbre de solo utilizar los cajeros en horario de apertura de los bancos, entro a la sucursal y le comento el problema. Me lo solucionan al instante. Pruebo con el otro cajero y saco 200,000 CFA. Por supuesto, cobran comisión.
El euro se cambia sin problemas en la capital.
En las ciudades importantes tienen cajeros, aunque no sé si funcionan bien. Yo siempre saque en la capital cuando lo necesité y cambié euros en las otras poblaciones medianas.
En las aldeas difícilmente podréis cambiar euros e incluso pagar a veces con billetes de 5,000 o 10,000 CFA.
Callejeo por las calles adyacentes al puerto que es donde están algunas de los puntos de interés turístico. Dándome cuenta que aquí no son ni agresivos los conductores. Aunque estés cruzando la calle nunca te presionaran para que salgas de ella.
Accedo a la blanquecina Catedral de Nuestra Señora de la Candelaria acabada en el año 1950, anteriormente hubo otra. Su interior es sencillo y artísticamente no tiene gran valor, a pesar de sus llamativos vitrales interiores en sus laterales representando a los apóstoles. Según cuentan, lo interesante es poder asistir a una misa, con más ritmo y alegría que las que se ofician en Europa.

Cerca de allí, unas calles más arriba, en paralelo a la Av. Amílcar Cabral hay un cementerio cristiano. La visita es interesante. Se ven muchas tumbas blanquecinas y montículos recientes de tierra de entierros. Gentes acompañando a sus seres queridos idos, gente escavando un hueco para un nuevo visitante, algún niño vendiendo una sencilla lápida en forma de cruz. Por respeto a todas las personas que hay no me atrevo a fotografiar nada.
Al segundo día en Bissau, me acercó a la Fortaleza de Amura, una construcción portuguesa donde se encuentra el hijo predilecto de Guinea Bissau enterrado allí. El problema es que las instalaciones funcionan como cuartel militar.
Solo dejan entrar por las mañanas y guiado por un militar.
Pregunto en la entrada y me comenta que debo esperar. Me acompaña una militar que sus compañeros les hacen las típicas bromas de que ya ha encontrado marido.
Primero cruzamos lo que parece un patio de armas hasta uno de los extremos de la fortaleza donde está situado el mausoleo de Amílcar Cabral , ideólogo y activo militar de la independencia de Guinea Bissau y Cabo Verde. Al lado descansa los restos de dos presidentes del país, uno de ellos asesinado por los militares que ni tan siquiera tienenlápida ni ninguna inscripción y varios camaradas de Amílcar que lucharon contra el colonialismo portugués.
Luego nos dirigimos a una nave oblonga donde tienen un pequeño museo del armamento utilizado en la guerra por la independencia, los muebles del despacho y aparatos de transmisión que utilizó Amílcar. Dividido cronológicamente el armamento en tres cuartos independientes. Destaca, para los amantes de las rarezas armamentistas, un arma larga fabricada en Guinea Bissau.
Para finalizar la visita, en la parte posterior de la nave, tienen enfundado supuestamente el Volkswagen Escarabajo donde fue tiroteado en el año 1973 en Conakri Amílcar Cabral. Digo supuestamente porque el vehículo de chapa y por dentro está demasiado impoluto, ni tan siquiera observo los orificios del tiroteo. O está restaurado o, simplemente, ese no es el verdadero vehículo.
Me hago fotos sentados en su interior.

Solo están permitidas las fotos al mausoleo, el museo y el coche, las instalaciones militares está totalmente prohibido
Al final de la visita te invitan que en un libro de visitas dejes tus impresiones y en una enorme hucha de metacrilato dejes un donativo ante la atenta mirada de dos militares. Dejo un generoso donativo pensando en futuros visitantes, porque de ellos depende que se siga dejando visitar este lugar.
La chica militar, que en todo momento ha sido amable y divertida, ante los acontecimientos acontecidos estos días donde el presidente de Guinea Bissau destituyó a todo el Gobierno y nombró horas después un nuevo primer ministro cuando faltaban tres semanas para las elecciones presidenciales y que agravaba la crisis política, me comenta que puedo estar tranquilo que los militares no van a interferir en asuntos políticos, que son ellos quienes tienen que resolverlo.
La siguiente parada es en el Palacio Presidencial utilizado como residencia del presidente de la Republica hasta los bombardeos de la guerra civil que lo dejó inservible. Me tengo que conformar con verlo desde fuera, la entrada sigue prohibiéndose a las visitas.
Pese a que está un poco alejado del área del puerto en media hora a pie se llega.
Hay otros lugares interesantes que no visité como el Museo Nacional, Centro Cultural Brasileño-Guinea Bissau o el nuevo y flamante campo de futbol para los más futboleros.

El resto del tiempo, aparte de las visitas pertinentes al Puerto de Pidjiguiti para preguntar por los horarios de salidas de las embarcaciones a Bolama y Bubaque, las dedique a pasear por la ciudad y dejarme sorprender por sus mercados, edificios nuevos y puestos callejeros de venta.
La gastronomía local es variada y buena en Bissau. Comer en restaurantes no es precisamente económico, los precios dependiendo de lo que se pida pueden rondar fácilmente entre los 10 a 20 euros por persona. Sin embargo, comer en locales o puestos callejeros de los bisauguineanos es súper económico. Así que lo que hice yo fue alternar ambas opciones. Y yo, que tengo un estómago vulnerable, no tuve ningún tipo de problema fisiológico con las comidas en puestos callejeros.
