DÍA 1 – LLEGADA AL HOTEL
Salimos puntuales con wamos air. El peor avión en el que hemos volado nunca. Olía fatal, era muy antiguo, las pantallas estropeadas prácticamente todas, la comida escasa y horrenda, un menú rarísimo… muy dejado, incluso me llamaron la atención cuando fui por segunda vez a por agua, no me había pasado nunca. El viaje, como ya os podéis imaginar, no fue demasiado agradable. Intentamos estar dormidos durante todo el vuelo.

Cuando por fin aterrizamos en México y salimos del aeropuerto, ¡HORROR!, 4 autobuses y de los grandes para los Bahía Príncipe. Como os digo al final hemos estado muy cómodos en el Club Hacienda, pero ver eso, casi me infarta. Enseguida que llegamos al hall del Akumal, nos llevan al hall privado del club hacienda donde nos reciben con unos cócteles y unos aperitivos. Muy bien la verdad, porque solo íbamos otra pareja y nosotros, así que fue bastante privado y personal. La recepcionista, Rocío, sevillana, un amor de chica nos comenta que nos habían asignado una habitación a primera línea de mar, pero que ella no nos lo recomienda por el tema del olor del sargazo, así que nos ubica en otra habitación mirando a la piscina, pero algo alejada para no tener demasiado ruido.

Que incluye el club hacienda: acceso a todos los bares y restaurantes del complejo, excepto el Sian K’han, cenas ilimitadas en los restaurantes a la carta y acceso exclusivo al Club Hacienda del Akumal (piscinas, bares y restaurantes).
La habitación es muy grande y espaciosa y en la primera planta. Está algo anticuada, pero nos han comentado que a finales de este año está prevista una reforma completa del hotel y que por eso pueden estar algo anticuadas las habitaciones. Estaba limpia que era sobre todo lo importante.
Nos vamos a cenar al restaurante Tortuga, que es nuestro básico, digamos, el que solo es para los miembros del Club y para las cenas reservadas a la carta. Es de temática nacional, mexicano. Muy buena toda la comida y muy buen servicio y muy atento todo el personal. Este es el restaurante en el que hemos desayunado todos los días.
Después de la cena, a tomar unos cócteles al bar principal del Akumal y aunque estábamos KO, intentamos aguantar para no despertarnos a las 5.00 am por el jet lag.
La habitación es muy grande y espaciosa y en la primera planta. Está algo anticuada, pero nos han comentado que a finales de este año está prevista una reforma completa del hotel y que por eso pueden estar algo anticuadas las habitaciones. Estaba limpia que era sobre todo lo importante.
Nos vamos a cenar al restaurante Tortuga, que es nuestro básico, digamos, el que solo es para los miembros del Club y para las cenas reservadas a la carta. Es de temática nacional, mexicano. Muy buena toda la comida y muy buen servicio y muy atento todo el personal. Este es el restaurante en el que hemos desayunado todos los días.
Después de la cena, a tomar unos cócteles al bar principal del Akumal y aunque estábamos KO, intentamos aguantar para no despertarnos a las 5.00 am por el jet lag.

