Nos levantamos tranquilamente y desayunamos en la estupenda cocina, tostadas, café, zumo etc (nos han dejado una botella de zumo de manzana hecho en Estrasburgo), y tras el ritual de vestir a los niños, preparar la mochila, carro etc, nos vamos rumbo a la Gare de Estrasburgo a coger un tren rumbo a Obernai, que tiene la salida a las 10:50, perfectamente indicado en las pantallas de la estación.


Caen 4 gotas, pero enseguida escampa y podemos disfrutar de éste pueblito con mucho encanto; entramos por las murallas en la Place André Neher, continuando hasta la Place du Marché, donde hay un tiovivo que mis niños no se resisten a probar, mientras nosotros nos metemos un vino caliente y apreciamos la belleza de la placita con la torre del campanario de 70 metros de altura, el Beffroi, al fondo




Junto a dicho campanario se sitúa otro mercado de navidad en donde mi mujer ficha un puesto para comer que dejamos para más adelante; continuamos hacia la Place de l’Étoile, viendo la Iglesia de San Pedro y San Pablo, que se encuentra en restauración, a juzgar por su andamio exterior, y alguna que otra típica casa alsaciana bellamente decorada:




y deteniéndonos en el famoso Pozo de los Seis Cubos, uno de los pozos más bellos de Alsacia y que data del año 1579:


Tras comprar unos detalles navideños de recuerdo nos vamos a comer junto a la torre yo me pido un bocadillo de chapata con un bratwurst y un toque de mostaza, muy apetecible, y mi mujer una pizza cubierta del queso local alsaciano, el Munster:




A los niños les gusta también la salchicha, dándosela en trocitos pequeños y quitando la mostaza, comiendo de pie junto a una mesa, típico de este tipo de mercadillos, coronando la comida con un gofre de Nutella:

Cogemos el tren de vuelta a las 15:09, sin mayor problema, y en media hora estamos de nuevo en la Gare de Strasbourg, por lo que decidimos volver a acercarnos a la Petite france y verla esta vez de día y atardeciendo (apenas a 10 minutos de la estación)

Es un lugar tan fotogénico que pierde uno la noción del tiempo haciendo fotos a las casas, la decoración, los canales….llegamos hasta los Ponts Couverts desde donde se ve el Barrage Vauban, el puente y presa del S. XVII:



Parándonos a hacer más fotos con casas espectaculares, como la azul de la foto:




También vemos la maniobra del salto de desnivel en una esclusa, cerrando las compuertas y llenándolas de agua hasta salvar el desnivel existente entre el rio y los canales de la Petite France (nos tocó vivirlo en el crucero que hicimos por el Nilo en 2012)



Volvemos nuevamente por la zona de la Catedral, Plaza Gutenberg etc, para continuar de nuevo hacia el tranvía que nos devuelve al piso para descansar y cenar, que ha sido un día muy largo y eso que “solo” son las 18 horas.