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ARLES -Diarios de Viajes de Francia
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Diario: NIMES- ARLES- SÈTE  -  Localización:  Francia  Francia
Descripción: Roma en la Galia
Autor: Ctello   Fecha creación: 
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Índice del Diario: NIMES- ARLES- SÈTE
01: NIMES

02: ARLES

03: SÈTE



Etapa:  ARLES  -  Localización:  Francia Francia
Ctello  Autor:    Fecha creación:   
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La noche anterior cogimos un tren para trasladarnos a la ciudad de Arles. Tengo que decir que la estación está bastante alejada del centro y que si te hospedas allí y vas andando te espera una buena caminata.

La historia de Arles se remonta a la fundación griega en el siglo VI a.C. (con el nombre de Theline). Posteriormente la ciudad fue conquistada por los celtas (que rebautizan la ciudad con el nombre de Arelate) y posteriormente, por los romanos, que llegan en el 123 a.C. Van a ser estos los que van a tener una gran importancia en la historia de Arles.

Durante la segunda mitad del siglo I a.C. la ciudad prospera de una forma muy importante. En ese tiempo Julio César estaba inmerso en una guerra civil contra Pompeyo. Arles apoya Julio César y cuando sale victorioso transfiere buena parte de las posesiones de Massalia (la actual Marsella), que había apoyado a Pompeyo, a Arelate. Además le da el título de colonia. Estas colonias se dotaban de todo tipo de grandes monumentos arquitectónicos como agradecimiento a la labor desarrollada durante tantos años por los veteranos, soldados jubilados que tenían allí su retiro dorado.

Durante unos 400 años, la Colonia Iulia Paterna Arelatensiun Sextanorum fue una de las más importantes de la Galia.

A finales del siglo V, cuando el Emperador Constantino el Grande la considera su ciudad favorita, pasando largas temporadas y dotándola de nuevos y bellos edificios, como las famosas Termas de Constantino (las ruinas todavía se mantienen parcialmente en pie), la ciudad vive su momento de esplendor. No es extraño, pues, que nos vayamos a encontrar una ciudad plagada de grandes monumentos de época romana.

Pero no nos adelantemos.

Estábamos alojados en el Hotel Mercure, justo enfrente del Boulevard des Lices y de la Oficina de Turismo. Al lado está la pequeña capilla de la Caridad de 1679 (que encontramos cerrada).

Nos adentramos en el casco histórico de la ciudad y no tardamos en alcanzar la Plaza de la República, donde encontramos muchos puntos de interés.


En medio está ubicado el antiguo obelisco que en época romana se localizaba en la spina del circo de la ciudad. Enfrente, la bonita fachada del ayuntamiento o Hotel de Ville, en los sótanos de la cual se encuentran los Criptopórticos de los que luego hablaré. A la derecha nos queda la Catedral de san Trófimo y a la izquierda, la Iglesia de santa Ana.



El obelisco es uno de los grandes signos de identidad de la plaza. Es de granito rojo de Asia Menor y no posee ninguna inscripción. Su altura con el pedestal es de aproximadamente 20 metros. El obelisco fue erigido bajo el mandato del emperador romano Constantino II en el centro de la spina del circo romano de Arles, como comentaba. Después de que el circo fue abandonado en el siglo VI, el obelisco se cayó y se rompió en dos partes. Fue redescubierto en el siglo XIV y reconstruido en 1676. Ahora parece que su lugar ideal sea en el centro de la plaza, siendo el blanco de todas las miradas.

La fachada de Santa Ana es bastante sencilla. Unas escaleras conducen a la puerta de entrada. Actualmente está desacralizada y se usa para mercados de artesanía.

Mucho más destacable es la catedral.

La catedral de Arles está dedicada a san Trófimo, considerado el primer obispo de aquella diócesis. Una leyenda dice que era discípulo de san Pablo y que después de pasar por Roma llegó a Arles en el año 46, donde habría encabezado una comunidad cristiana situada en la necrópolis de Les Alyscamps. Más adelante se habría refugiado en un espolón rocoso en el noreste de la ciudad, en medio de marismas, donde practicaría el eremitismo. Evidencias históricas sitúan a este personaje en el siglo III.

Muy atrás en el tiempo parece que se edificó una primera catedral, que encontraría intramuros, en el sector sureste de la ciudad, en el lugar donde más adelante se fundaría el monasterio de Saint-Césaire.

Durante la primera mitad del siglo V, gracias a buena situación económica de la ciudad, la catedral se desplazó a un lugar más céntrico, donde aún se encuentra hoy en día.

En época del obispo san Hilario (429-449) se menciona ya esa nueva basílica puesta bajo la advocación de san Esteban.

En la época del obispo san Cesáreo (502-542) consta la existencia de un baptisterio nuevo y de un claustro. En el 813 que se tiene constancia de la celebración de un concilio en la ciudad, el 972 se menciona la presencia de las reliquias de san Trófimo en la catedral (a su muerte fue enterrado en Les Alyscamps) y poco a poco su devoción hizo que fuera cambiando la primitiva advocación de san Esteban por la de San Trófimo, definitiva desde el siglo XII.

Entre los siglos X y XI se levantó una nueva iglesia, edificio que se iría modificando en los años siguientes y en 1152 se trasladó el cuerpo de san Trófimo. Fue en aquella época la catedral cuando se decoró con una suntuosa portada.

En 1180 comenzó la construcción del claustro que aún se conserva. En el siglo XV se modificó profundamente la iglesia catedralicia con la construcción de una nueva cabecera gótica que aún hoy remata las naves románicas.

En lo primero que nos fijamos es en su maravilloso pórtico, una de las grandes joyas de la ciudad. Es de estilo románico de finales del siglo XII (1180-90). Su iconografía es variada e incluye temas mitológicos. En el centro del tímpano encontramos un Cristo en Majestad rodeado de los evangelistas. Es de una belleza excepcional. Justo debajo hay un dintel con los apóstoles. Toda la arquivolta superior está llena de ángeles, algunos tocando trompetas. En el friso de la derecha están representados los condenados en las más diversas posturas y a la izquierda los salvados. El conjunto aparece completado con escenas de la vida de Jesús como la Anunciación, el bautismo de Cristo, la adoración de los Magos y pastores… además de pequeñas escenas relacionadas con la ciudad de Arles.


A ambos lados de la puerta figuran grandes estatuas de ocho apóstoles a los que se añade san Trófimo, titular de la iglesia y una Lapidación de san Esteban, antigua avocación de la misma.

El claustro de la catedral de San Trófimo es un cuadrilátero ligeramente irregular. Sorprende su situación, junto a la cabecera de la iglesia. A pesar de que tiene una parte románica y una de gótica, el conjunto es muy homogéneo. La parte más antigua es la galería norte, más cercana a la iglesia, que se habría construido poco antes del portal, en el último cuarto del siglo XII. Después se haría la galería oriental, quizás entre los siglos XII y XIII. Más adelante se levantaron las dos galerías góticas, ya en el siglo XIV. Alrededor conserva algunas salas que habían sido dependencias de los monjes, como el refectorio, donde se hacen exposiciones.

Desde luego la catedral y su claustro son visita obligada.

El Ayuntamiento es el edificio que nos falta en la plaza. Data de 1676. Reemplaza una antigua casa común que se interponía entre la casa del rey (antiguo palacio de los Podestats) y la torre del reloj que los concejales de la ciudad querían conservar. Destaca por su decoración elegante (que palidece ante la portada de la catedral, claro).

Tiene tres niveles. La planta baja es la base, más sencilla. El primer piso, llamado "noble", tiene una decoración central imponente donde columnas dobles enmarcan una ventana francesa que se abre a un balcón con balaustrada de piedra. El segundo piso está dominado por un frontón central donde hay un sol, símbolo de Luis XIV, que reinaba en Francia cuando se construyó el edificio.

La salida de la escalera de honor que conduce a la sala del consejo está enmarcada por dos leones de piedra esculpidos por Jean Dedieu, escultor de Arles, que realizó la mayor parte de la decoración, tanto en el interior como en el exterior. Parte de ella desapareció durante la Revolución.

La sala del consejo, que no pudimos ver, parece que tiene una elegante decoración de carpintería del siglo XVIII hecha por Laurent Bondon, que también hizo el techo. Los medallones con los que está adornada, pintados por Mandon de Cazan, representan los antiguos monumentos de Arles.

Pero lo realmente interesante del Ayuntamiento es lo que esconde debajo, los llamados Criptopórticos del Foro.

Poco se sabe sobre el foro de Arles propiamente dicho. Todo lo que queda de su diseño y decoración son algunos elementos que permiten fechar el inicio de las obras solo unos años después de la fundación de la colonia, en 46 a. C. Los criptopórticos en principio eran la base, los cimientos sobre los que la plaza del Foro se sustentaba. Su función era muy importante, sobre todo si tenemos en cuenta que estamos ante un terreno inestable e inclinado.

Se pueden visitar, evidentemente, y al hacerlo vemos tres galerías que forman una U abierta hacia el este. La galería sur está excavada en la roca, mientras que en el norte el suelo se tuvo que rellenar (lo que ha permitido que se conserven restos prerrománicos).

Una cuarta galería, caracterizada por el uso de ladrillos, probablemente atestigua una reestructuración del foro en la Antigüedad tardía.

Las galerías norte y sur de las criptopórticos miden 90 metros y la galería oeste, que las conecta, 60 metros. Su ancho alcanza casi diez metros.

Las galerías estaban ventiladas e iluminadas por rejillas de ventilación. Solo eran accesibles por dos entradas de servicio que no eran accesibles al público en la época romana. Es la galería norte, más compleja, la que se abre al exterior. Las dos entradas estrechas que daban acceso a ella tenían tiendas, que luego se taparon al hacer el templo en honor a Augusto.

Se sabe que a principios del siglo V se empezaron a usar como bodegas. También se ha encontrado un supuesto suelo de madera que luego se demostró que solo era un vertedero.

El acceso a los criptoporticos, saqueados y fragmentados, se cerrará por completo en el siglo X, con la construcción de la iglesia de Saint-Lucien. Las excavaciones empezaron en 1935 aunque se habían descubierto mucho antes.


Sorprende caminar por esas oscuras galerías.

La torre del reloj que vemos no se construyó para formar parte del ayuntamiento. De hecho hay un siglo de diferencia entre las dos construcciones. Fue construida a mediados del siglo XVI (1558) para reemplazar una torre más antigua. En su origen había 4 relojes, uno por cada cara, de los que solo queda uno. Dentro había varias campanas (una grande y dos pequeñas) que sonaban en momentos importantes de la vida de la ciudad, especialmente en caso de alerta. Está coronada por el "hombre de bronce", una estatua que representa al dios Marte y que dicen que se hizo con el bronce de los cañones que usó Carlos V en una incursión que hizo en 1536.

Por detrás del Ayuntamiento encontramos el Palacio de la Podestà, en el llamado Plan de la Cour. El Palacio Podestati, a la derecha de la plaza, es el más antiguo de los cuatro edificios que vemos. Es de estilo románico del siglo XIII. Los otros edificios, mirando de oeste a este, son una casa del siglo XV, el ayuntamiento del siglo XVII y el campanario del siglo XVI. De la expresión potestas latinas ("poder"),en la Edad Media se designaba al podestat, que en Arles sería el primer magistrado que gobernó la ciudad. No lo tenía fácil. En esa época la lucha de poderes era feroz.

Hasta la construcción del ayuntamiento y el desarrollo de la plaza hacia el sur, el poder municipal se ejerció en el Plan de la Corte (Pla de la Cour). Hoy alberga servicios municipales.

Fijándonos en el edificio, vemos que tiene fachada de aspecto fortificado con almenas, ventanas semicirculares y un pórtico románico. A la izquierda de esta fachada, todavía podemos ver "el banco de la justicia", una grada de piedra donde los oficiales del condado solían prestar juramento y jurar respetar los privilegios de la ciudad.

En el patio se conservan las antiguas celdas de la prisión y algunos graffiti interesantes en la pared que da al porche. La casa común, antepasado del ayuntamiento, construida por cónsules en el siglo XV, linda con el palacio a la izquierda. Su fachada tiene grandes ventanas de dintel y parteluz.

Seguimos nuestro camino hasta que nos encontramos con el Café de Van Gogh. Y eso me da pie para hablar del genial pintor postimpresionista. A estas alturas no creo que tenga que dar grandes explicaciones sobre el personaje, porque es sobras conocido. Incluso a algunos puede que les suene la relación entre Arles y el pintor, incluso algún cuadro.

En febrero de 1888, Vincent van Gogh, que había estado un tiempo en París, se marcha, seguramente buscando la luz y el color como otros antes y después que él y se traslada al sur de Francia, a Arles.

Primero se instala en una habitación situada encima un restaurante, por la que paga cinco francos diarios. Un espacio muy reducido donde apenas si puede tener un taller.

Pinta la naturaleza de los alrededores, los campos de trigo, los pantanos del delta del Ródano, el canal en el sur de Arles (El puente de Langlois, por ejemplo).

Después empieza a pintar algunos retratos, sobre todo del cartero Roulin y su familia.

Su habitación alquilada cada vez se le hace más pequeña así que, con dinero prestado por su fiel hermano Theo, alquila una casa en el norte de la ciudad llamada la Casa amarilla. Al disponer de más espacio piensa en retomar su idea de fundar una comunidad de artistas y así se lo hace saber a su amigo Gauguin. Éste se resiste a dejar Pont Aven, donde vive y donde se ha cargado de deudas. Es Theo van Goghn quien paga lo que debe y le insiste una y otra vez hasta que, por fin, Gauguin se instala en la Casa amarilla.

Al principio todo va bien. Gauguin insiste a Vincent en que pinte localizaciones de la ciudad. Ambos se retratan el uno al otro en los Aliscamps. Todo va más o menos bien... dos meses. Al cabo de ese tiempo los caracteres de ambos empiezan a chocar. Y todo termina con van Gogh con una oreja cortada (el lóbulo) y Gauguin marchándose de Arles. Lo que hubo detrás de eso es un misterio. ¿Fue realmente van Gogh quien se autolesionó?.¿Fue Gauguin y Vincent calló para protegerle?. ¿Qué pinta una prostituta llamada Rachel en este asunto?. Quizás algún día sepamos toda la verdad.

Van Gogh pintó bastante en Arles. Además de varios cuadros del Puente de Langlois, de varios cuadros de girasoles, retratos o su autorretrato con la oreja vendada, todos tenemos en mente La habitación de van Gogh en Arles. También pintó la casa amarilla u otros rincones de la ciudad. Uno de esos cuadros se denomina Terraza de un café por la noche. Se pintó en 1888 y el café representado antes se llamaba Terrace. Ni que decir tiene que ahora se llama Van Gogh y sigue siendo igual que como él lo pintó. Aún funciona (aunque estaba cerrado). Nosotros comimos en un restaurante que está al lado.

Tomamos la Rue de les Arènes para dirigirnos a uno de los grandes monumentos de la ciudad, el anfiteatro.

El anfiteatro es uno de los edificios más impresionantes de la ciudad de Arles. Se construyó sobre la colina del barrio arlesiano «L'Hauture» hacia el año 80-90 y para hacerlo tuvieron que demoler el recinto de época de Augusto creado un siglo antes. Los expertos dicen que se basa en el Coliseo aunque con dimensiones más modestas.



Incluye un sistema de evacuación por numerosos pasillos de acceso (vomitorios), una escena central de forma elíptica rodeada con gradas, con los soportales, sobre dos niveles, a lo largo de un total de 136 metros. Este edificio puede acoger 25.000 espectadores. Es por tanto más grande que el de Nimes pero muchísimo más pequeño que el Coliseo.

Se sabe que estuvo en uso hasta el final del Imperio romano de occidente e incluso después se ha documentado que se usó para hacer algún espectáculo (incluso en el siglo VI). Fue en el mismo siglo VI que se le cambia el uso, se fortifica y se instalan en su interior 200 casas y dos capillas.

Con el tiempo se queda en estado de semiabandono. En 1825 el alcalde de la ciudad, el barón de Chartrouse, decide demoler las casas y poco después se vuelve a celebrar un evento con motivo de una victoria en Argel. Hoy en día se destina a celebrar espectáculos y corridas de toros.

La fachada incluye dos niveles de sesenta arcos de medio punto, separados por pedestales. La entrada principal no estaba al norte como hoy, sino al lado oeste, donde se pueden ver los restos de una escalera que domina la ciudad.

Subimos unas escaleras que salvan el desnivel del terreno y llegamos a las taquillas. Luego empezamos la visita.

La cavea, un espacio reservado para los espectadores, incluía 34 terrazas, divididas en cuatro series donde los espectadores se distribuían según su rango social. En esto no ha diferencias entre los anfiteatros. Cabe destacar la parte baja de la grada, con sus grandes losas monolíticas, reservada para la clase social más alta.

Para permitir a los visitantes acceder a los diferentes niveles, se desarrolló un ingenioso sistema de galerías circulares, pasillos horizontales y escaleras dispuestas alternativamente. También había un ático, que ahora se ha perdido, donde se colocaba el velo o lona que se extendía para que el sol no molestara a los espectadores.

El estado de conservación del edificio, pese a todo el tiempo transcurrido desde su construcción y toda su historia, es bastante bueno.

Cuando llegamos a las gradas vemos que muchas han desaparecido y que se han instalado unas modernas para que la gente se siente para ver los espectáculos que se desarrollan actualmente. No es de extrañar. Ya he comentado que un edificio romano que deja de estar en uso es una cantera fácil y cercana para construir otros edificios.

No podemos dejar de lado la presencia de las torres medievales porque seguramente es este elemento lo que más diferencia este anfiteatro de otros que hayamos visto. Son torres que se añadieron en el siglo XII y que le dan al edificio ese aspecto tan original.

Prácticamente al lado encontramos el Teatro romano. Como la mayoría de monumentos romanos se construyó a partir del último tercio del siglo I aC como recompensa por la valentía y fidelidad demostrada por los veteranos durante sus años de servicio en Roma. Ya comenté que se les premiaba dándoles las mayores comodidades (incluyendo edificios de espectáculos). Se comenzó hacia el año 40-30 a. C. y se acabó el año 12 a. C. Es, pues, uno de los primeros teatros de piedra del mundo romano.



El teatro inicial incluía tres partes: la cavea( espacio semicircular que recibe a los espectadores), la escena (donde actuaban los actores) y el muro que servía a la vez de decorado y cierre del monumento.

Tiene una cavea de 102 metros donde cabrían unos 10.000 espectadores. Han desaparecido el gran muro de la escena y la hilera de columnas. Pasó lo mismo que siempre. Cantera cercana y con piedra abundante. Mantiene, eso sí, sus 33 filas de gradas. Solo quedan, además, la orquesta, el pozo de la cortina del escenario y dos altas columnas de mármol rematadas con un fragmento de entablamento.

La escena propiamente dicha estaba constituida por una plataforma de madera de 50 metros de largo por 6 metros de ancho y albergaba en sus estructuras inferiores la maquinaria del teatro.

La pared del fondo estaba decorada, sobre tres niveles, por un centenar de columnas de orden corintio de las cuales sólo dos han permanecido hasta nuestros días.

Estuvo en funcionamiento hasta el siglo V. Como ocurrió con otros monumentos del estilo el cristianismo lo consideró pagano y prohibió las representaciones. Sus piedras sirvieron para hacer la basílica paleocristiana de san Esteban (el precedente de la catedral actual).

Más tarde, probablemente entre finales del siglo VI y comienzos del VIII, uno de sus muros se reforzó, integrándose en el recinto de la ciudad y fue dotado de una torre de defensa denominada la Torre de Rotland.

Igual que en otros edificios, se parceló y se instalaron vivienda. En este caso, palacetes, los Jesuitas que establecieron su primer colegio y el convento de las Hermanas de la Misericordia

Se redescrubrió en el siglo XVII y cuando se iniciaron los trabajos arqueológicos encontraron la maravillosa escultura de la Venus de Arles. Lo más seguro es que formara parte del conjunto de esculturas que decoraban el muro, todas en sus nichos correspondientes.

El barón de Chartrouse decidió recuperar el espacio y en 1828 empezaron las obras para sacar a la luz lo que quedara de él.

Aunque está en mucho peor estado que el anfiteatro y desde luego no admite comparación con otros teatros (como el cercano de Orange, por ejemplo) creo que su visita es obligada.

No se puede hablar de los monumentos romanos de Arles sin mencionar las Termas de Constantino. Se construyeron a principios del siglo IV sobre las orillas del Ródano cuando Constantino I residía en Arles. Hasta el siglo XVI se creyó que eran las ruinas de un palacio romano.

Las termas fueron parcialmente descubiertas a partir del siglo XIX. Los vestigios actualmente visibles corresponden al caldarium (la sala de agua caliente), con pisos de calefacción suspendidos (hipocausto) y una bonita piscina en ábside semicircular, abierta en tres ventanas y cubierta de una bóveda de horno. El hipocausto permitía circular el aire caliente por debajo de los ladrillos. Era algo así como si se tratara de un suelo radiante.

En Arles se sabe de la existencia de tres establecimientos termales. Los primeros fueron descubiertos Place de la République en 1675 cuando se erigió el obelisco. Hoy están "enterrados" debajo de ese monumento. Las segundas, del siglo III, estaban en las afueras de la ciudad. Las de Constantino son las terceras.

El sistema de hipocausto se ve perfectamente.

Se usaron varias chimeneas para calentar el caldarium. Una sala de calefacción real se encontraba en la esquina noreste del edificio, así como una chimenea en la esquina suroeste de la sala hacia el sur.

El caldarium se comunica por dos puertas con una sala con terrazas al sur, la sala cálida o tepidarium. Al este, queda otro cuarto caliente, probablemente el laconicum o el horno. El frigidarium, la sala de agua fría, queda cubierta por los edificios.

No es el edificio más visitado de Arles pero recomiendo su visita si tenéis tiempo.

Mucho más recomendable es el nuevo punto que os explicaré ahora, los Alyscamps.

En la antigüedad, los cementerios siempre estaban fuera de los muros de las ciudades y a menudo se ubicaban a lo largo de las carreteras principales. En las normas se recomendaba que se hiciera de ese modo por motivos de salubridad y no se consideraba bueno que las almas de los muertos pudieran llegar a tener contacto con los vivos.

Desde el comienzo del Imperio, tumbas crematorias, sarcófagos y mausoleos se extendieron por la Vía Aurelia, constituyendo una gran necrópolis. Se trata de una de las más famosas necrópolis del mundo antiguo.

En 1888, Van Gogh y Gauguin pintaron los "Campos Elíseos" de Arles. Es posible hacerse una idea muy clara de lo que vieron y lo que les inspiró.

Fue durante la era cristiana primitiva que el cementerio adquirió gran importancia con el entierro del mártir Saint Genest (san Ginés) y el entierro de los primeros obispos de Arles, albergados en una capilla que pronto estuvo rodeada por una gran cantidad de tumbas. Alrededor del siglo IV ya había unas 1.000. Era tan preciado enterrarse allí que se llevaban cuerpos de personas que lo habían solicitado desde toda Europa. San Ginés era un funcionario romano decapitado en 303 por rechazar cumplir las órdenes de perseguir a los cristianos. El principal de los obispos enterrados en el lugar fue san Trófimo, seguramente el primer obispo de la ciudad. Dice la leyenda que el propio Jesucristo acudió a la ceremonia, dejando la huella de su rodilla en una tapa de sarcófago. Ya he comentado que después esos restos se trasladaron y ahora sus reliquias están en la catedral.


Alrededor de 1040 se instaló un priorato bajo el nombre de Saint-Honorat dependiente de la abadía de Saint-Victor en Marsella. La necrópolis se convirtió en una etapa obligatoria de la peregrinación a Santiago de Compostela y las canciones de gesta ubicaron allí las luchas de Carlomagno contra los sarracenos o se alude a Roncesvalles, para explicar la abundancia de las tumbas. Cuando las reliquias de san Trófimo se trasladaron a la catedral, el prestigio de la necrópolis decayó un poco. Dante inmortalizó este lugar en su poema "Infierno".

El callejón de Alyscamps que permanece hoy fue construido por los religiosos Mínimos en el siglo XVIII aunque estos no tuvieron reparos en usar las tumbas más antiguas para hacer sus propios edificios. En 1888, Van Gogh y Gauguin vinieron a pintar en estos románticos "Campos Elíseos" de Arles.

En la Edad Media, este sitio incluía numerosas bóvedas, capillas y monumentos funerarios. De estas construcciones, quedan pocos vestigios. De la iglesia de Saint-Césaire-le-Vieux sólo queda un bello arco de medio punto con ornamentaciones florales y geométricas que terminan en unos rostros esquemáticos de imaginería medieval, una tumba en un panteón encastrado en uno de los pilares del arco y una capilla expiatoria.

La capilla de Saint-Accurse fue construida en 1520, en expiación por la muerte de Accurse de La Torre, asesinado en un duelo por otro noble de Arles. Más a la derecha se alza un imponente monumento, el de los cónsules, erigido en el siglo XVIII en honor de los concejales municipales que murieron durante la plaga de 1721. Poco después, a la izquierda, se encuentra la capilla funeraria de la familia Porcelet, construida en el siglo XVI. En su tiempo hubo más capillas funerarias de familias nobles pero se han perdido.

Muchos de los antiguos sepulcros romanos, sobre todo los más bellos, están en el museo de Arles antiguo, el que alberga más sepulturas de este tipo después de los Museos vaticanos. Tres sarcófagos paleocristianos bellamente esculpidos de la antigua necrópolis se utilizan como altares en la Catedral de Saint-Trophime.

El paseo es precioso y si uno va en otoño, cuando las hojas amarillas lo cubren todo, es una maravilla. De muchos sepulcros ya es muy complicado saber quién era su propietario. Las inscripciones se han perdido. Pero es precioso, igualmente.

Al final del camino encontramos iglesia de Saint-Honorat, reconstruida en el siglo XII y coronada por el campanario octogonal de dos pisos. Entramos por arco románico de múltiples molduras y de estilo provenzal, sostenido por dos columnas a cada lado con capiteles de motivos vegetales que parecen una versión estilizada de los antiguos capiteles romanos de hojas de acanto.


El interior de la iglesia parece abandonado. Vemos muchas palomas que han tomado el espacio. Estamos medio en penumbra y eso le da un aire aún más evocador.

En una capilla lateral a la derecha, vemos un gran sarcófago muy bien conservado. La cobertura en forma de tejado inclinado de dos vertientes tiene unas magnificas cabezas esculpidas en los ángulos y el retrato de una varón en su tímpano. El sarcófago, aunque tiene apariencia romana, seguramente es muy posterior. Es más, parece que hay evidencias que sarcófagos romanos se reutilizaban con posterioridad. Es el caso de san Ginés.

Tenemos un buen paseo junto al río para llegar al Museo de Arles antiguo. Justo al lado, aunque no se ha conservado, estaba el circo romano. Se construyó en el suroeste de la ciudad, a orillas del río Ródano, en el siglo II.

Fue utilizado principalmente para carreras de caballos y carros, pero también a veces para peleas de caballería y venación, una especie de caza. Tuvo que construirse sobre miles de estacas de madera porque el suelo es muy inestable (la presencia del río al lado tampoco ayuda mucho).

De sus materiales y decoraciones, dispersos al final del Imperio, solo quedan algunas piezas. Algunos se reutilizaron y otros se exhiben en el museo departamental de Arles.

El adorno más famoso que se conserva es el obelisco instalado en el siglo XVII frente al ayuntamiento.

El circo de Arles tenía 450 metros de largo y 101 metros de ancho. Tenía gradas que podían acomodar a 20.000 espectadores y una gran arena con una larga separación central, la espina. La spina estaba decorada con esculturas y en los dos extremos había marcadores (o metae).

La pista estaba rodeada por un muro (el podio), lo suficientemente alto como para proteger a los espectadores.

En el siglo IV se produjo una reforma drástica del edificio. Las excavaciones han demostrado que la espina se destruyó parcialmente y luego se reestructuró con una nueva decoración de chapa de mármol y un obelisco. Se construyeron pequeñas viviendas alrededor a pesar de que aún estaba en uso. A mediados del siglo VI el monumento fue destruido cuando se necesitaron sus piedras para reforzar las murallas de la ciudad.

Las inundaciones del Ródano cubrieron al zona y los restos del circo no serán desenterrados hasta los siglos XVII y XIX, antes de ser excavados más profundamente en el siglo XX.

El Museo Departamental de arte antiguo de Arles es esencial para completar la visita. Se construyó en 1995 sobre el emplazamiento del antiguo circo romano. Está dividido en varias salas: Prehistoria, Protohistoria, Alto Imperio, Antigüedad tardía, así como la historia económica de la ciudad, verdadero lugar de encuentro próximo a Massalia, los ritos funerarios y un magnífico conjunto de mosaicos así como de sepulcros romanos.

En 2008 se dio a conocer un hallazgo en el lecho del Ródano en Arles.

"Es el único busto conocido de César realizado en vida, salvo la máscara mortuoria de Turín, tomada justo antes o justo después de sus muerte; y es el más antiguo", dijo Luc Long, conservador jefe del patrimonio del Departamento de investigaciones arqueológicas subacuáticas y submarinas de Marsella (DRASSM, en francés), que depende del Ministerio de Cultura francés.

"Incluso en Roma, nunca se ha encontrado un retrato de César realizado en vida", dijo. "Hasta el presente se conocen de 20 a 25 retratos de César, si se exceptúan los del Renacimiento, y todos son póstumos", añadió Long, que trabajó en el Ródano durante 20 años.

Seguramente data del 46 a.C. Se conserva como una de las piezas más importantes del museo.

La Venus de Arles fue encontrada entre las ruinas de Arrelatum. Se asemeja a la Venus de Milo. Se la suele datar hacia el 350. Los labios entreabiertos, los grandes ojos vacíos, la frente amplia y la inclinación de la cabeza hacia un lado le confieren un aire dulce y melancólico.

En el Museo Departamental de Arles Antiguo se conserva un bello busto de una Afrodita pero para ver la Venus de Arles tendríamos que ir al Museo del Louvre. Este busto es la copia romana de una escultura griega original del siglo IV a.C. y fue descubierto durante las excavaciones del antiguo teatro en 1823. Rrepresenta a Afrodita, la diosa griega del amor que pasó a ser Venus en el mundo romano.

Es muy espectacular la barca romana que se encontró en el agua y se ha restaurado. Un video nos muestra todo el proceso. El Arles Rhône 3 es un barco romano descubierto en 2004. Data del siglo I y parece que había sido un buque mercante de 102 pies de largo. Se ha mostrado desde 2013 en el antiguo museo departamental Arles . Los buzos también descubrieron un busto de mármol de Neptuno así como varias ánforas.

El Sarcófago del paso del Mar Rojo de Arles es un sarcófago datado aproximadamente en el siglo IV d.C. (arte paleocristiano). Fue hallado en la necrópolis romana de Alyscamps. En el año 1.570 el sarcófago fue donado al presidente del parlamento François de Pérussis, el Barón de Lauris pero más recientemente lo adquirió el museo.

En su estancia en Arles, van Gogh sufrió varios episodios que le llevaron a ser ingresado en un hospital. Tsmpoco allí dejó de pintar.

El patio del antiguo hospital de Arles, ahora llamado "Espace Van Gogh", es un centro para las obras del artista.

El antiguo hospital de Arles, también conocido como Hôtel-Dieu-Saint-Espirit, fue construido en los siglos XVI y XVII. Su entrada principal estaba en la Rue Dulau en Arles . A principios del siglo XVI, había treinta y dos instituciones de caridad al servicio de la ciudad. El arzobispo de Arles decidió consolidar las instituciones en una sola organización en el centro de Arles. La construcción se realizó durante dos siglos. Durante las excavaciones, se descubrieron restos de un período de protohistoria [un período entre la prehistoria y la historia escrita ] que revela una parte desconocida del antiguo marco urbano, así como una necrópolis de la explanada romana .

En 1835 se construyeron tres alas para dar cabida a una grave epidemia de cólera . A principios del siglo XX, el hospital se modificó para adaptarlo a los estándares médicos de la época. En 1974 se abrió el Hospital Joseph-Imbert y muchas funciones del Antiguo Hospital de Arles se transfirieron al nuevo hospital. En 1986, todos los departamentos médicos habían desocupado los edificios y el hospital se convirtió en parte de un proyecto de restauración para crear un centro cultural y universitario. El centro incluye "una biblioteca de medios, los registros públicos, el Colegio Internacional de Traducción Literaria (CITL), la radio de la universidad, una gran sala de exposición y algunas tiendas".

Van Gogh pintó un cuadro de ese patio, que se mantiene casi intacto. También compramos algunos recuerdos.
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  Últimos comentarios al diario:  NIMES- ARLES- SÈTE
Total comentarios 2  Visualizar todos los comentarios

Spainsun  spainsun  28/05/2020 00:31   
Te dejo mis estrellas. Animo para acabarlo.

Ctello  ctello  28/05/2020 12:15   
Comentario sobre la etapa: SÈTE
Gracias. En breve estará terminado.

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Ciudad Tema: Nimes (Languedoc-Roussillon, Francia): visita, qué ver
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Abdelkrim
Abdelkrim
Dr. Livingstone
Dr. Livingstone
Abr 03, 2008
Mensajes: 5440

Fecha: Sab Ago 31, 2019 12:53 pm    Título: Re: Nimes (Languedoc-Roussillon, Francia): visita, qué ver

También quería aportar una anécdota relacionada con las Arènes, por si alguien tiene curiosidad y probablemente no la conozca. Cada vez que veo las terrazas alrededor del monumento me acuerdo de un tal Laureano Cerrada, anarquista exiliado que se dedicaba, en los años 40, a falsificar moneda y toda clase de documentos. Una vez tuvo la ocurrencia de falsificar toda la taquilla de la corrida principal de la feria de Nîmes.... multiplicada por tres Mr. Green Por supuesto vendió todas las entradas falsas, y el día de la corrida se sentó en una terraza para contemplar el lío que se...  Leer más ...
Tabby
Tabby
Experto
Experto
Ago 14, 2014
Mensajes: 135

Fecha: Sab Ago 31, 2019 01:03 pm    Título: Re: Nimes (Languedoc-Roussillon, Francia): visita, qué ver

Lastima pues vamos el lunes, habrá que buscar otra Brasserie por el centro.
Hay algún parking por la zona?
Gracias
Casab
Casab
Silver Traveller
Silver Traveller
Jul 11, 2016
Mensajes: 21

Fecha: Mar Dic 17, 2019 02:43 pm    Título: Re: Nimes (Languedoc-Roussillon, Francia): visita, qué ver

Hola,
estas Navidades tenemos opción de visitar Nimes y tenemos dudas sobre el momento de hacerlo.

¿Es mejor de subida, por la mañana con luz natural, o de bajada por la noche pero con todas las luces navideñas?

¿Qué nos recomendáis?

Gracias,
Abdelkrim
Abdelkrim
Dr. Livingstone
Dr. Livingstone
Abr 03, 2008
Mensajes: 5440

Fecha: Mar Dic 17, 2019 05:08 pm    Título: Re: Nimes (Languedoc-Roussillon, Francia): visita, qué ver

Es muy difícil responder a esa pregunta. Yo lo único que te podría decir es que la piedra de color claro de las casas del viejo Nimes se ven más bonitas con luz solar. Pero de la iluminación navideña no sé nada, hace tiempo que no voy allí.
gasolines
Gasolines
Willy Fog
Willy Fog
Ago 15, 2007
Mensajes: 12992

Fecha: Sab Dic 21, 2019 09:57 pm    Título: Re: Nimes (Languedoc-Roussillon, Francia): visita, qué ver

Supongo que dependera de si te gusta ver las ciudades con luces navideñas o si prefieres visitar los monumentos de la ciudad, ya que de dia seguro que los ves mejor que de noche.


Saludos
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