Kuala Lumpur
Tras una escala en Bangkok de 2 horas, aterrizo en Kuala Lumpur y tomo un bus que me lleva a la estación central. De esa estación sale un trenecito que me lleva a una de las zonas de mochileros.

A Malasia he llegado un poco de rebote. La idea original era estar más días por Camboya, después regresar a Tailandia para sacarme el Open Water y tirarme 15 días en la playa haciendo submarinismo pero en el tren nocturno volviendo de Sapa, conozco a una pareja de Barcelona, los dos agentes de viaje, que me recomiendan que pruebe Borneo para bucear. Así que decido comprar un billete de avión a Kuala Lumpur y de ahí, otro a Tawau, en Borneo.
Sólo tengo ese día para ver Kuala Lumpur y aunque mi primer instinto es visitar las Petronas, en el hostel me comentan que hay que estar allí pronto por la mañana para el reparto de tickets, así que dejo la visita para la vuelta y me voy a callejear un poco.
Lo primero que me encuentro es un centro comercial, el Pavillion.

Es un centro comercial muy lujoso.

Pregunto por la zona de restaurantes y almuerzo en un japonés que tiene una cinta transportadora por la que van pasando los platos. Todo esto me choca bastante en estos momentos, al venir de países mucho más pobres. Decido salir de allí y acercarme a las Petronas, para verlas aunque sea desde abajo.

Por el camino saco fotos tontas como ésta de unos uniformados adolescentes malayos

Me siento como Paco Martinez Soria. Llego al metro y en la estación son todo puertas que se abren cuando llega el tren. Me explican que lo hacen para evitar los accidentes...

Me bajo en la estación KLCC y salgo directamente debajo de las Petronas, donde también hay un centro comercial. Éste es mucho más grande y aún más lujoso. Aquí también parece que están de celebración por el Nuevo Año Vietnamita.

Pero en definitiva, no deja de ser un centro comercial como cualquiera de los que te puedes encontrar en Occidente con la locura de sus tiendas de zapatos...

o sus Zara

y aunque eso sí, en Occidente no tenemos coches del Team Petronas de F1...

... tampoco esto me conmueve. Decido volver al hostel a descansar pues al día siguiente tengo que levantarme a las 5 para coger el vuelo a Borneo. En el hostel charlo con Priya, una chica londinense de origen hindú que está viajando por Malasia. Comentamos la posibilidad de ir a la Full Moon Party juntas e intercambiamos nuestros mails.
Al día siguiente, aún con las luces de la noche, tomo un taxi para ir al aeropuerto y me despido de Kuala Lumpur hasta no sé cuándo realmente.

Aterrizar en Borneo es un soplo de aire fresco. Malasia es verde. De vuelta a la naturaleza!!

Es la primera vez que reservo un hostel antes de llegar a un lugar pero tiene un motivo importante. Para bucear en la reserva natural de Pulau Sipadan, hay que pedir un permiso especial y sólo pueden bucear 120 personas al día así que contacto con una escuela de buceo en Semporna, la ciudad desde la que parten los barcos, y ellos me registran para no quedarme sin plaza. En la escuela también hay un hostel para buceadores así que me quedo con ellos. Le comento a Tino, uno de los dueños, que deseo sacarme el Open Water y me apunta para comenzar al día siguiente con Jason, un instructor inglés.
El día siguiente me lo paso estudiándome un tocho y por la tarde hago un examen. Tengo la suerte de aprobarlo a la primera por lo que al día siguiente comienzan las prácticas en el mar.
En el barco todo el mundo sabe qué hacer pero yo estoy un poco asustada.

Menos mal que las vistas desde el barco son relajantes

Las prácticas se hacen en Pulau Mabul, donde hay un complejo hotelero bastante lujoso.

Las pruebas de la mañana van bien. Estoy yo sola haciendo el curso así que tengo a Jason en exclusiva. Esto provoca que tienda a abusar un poco de su paciencia con preguntas que hasta a mí me parecen tontas. Al final voy pasando las pruebas más o menos dignamente aunque algunas son un poco agobiantes como la de "perder" el regulador o la máscara a 15 metros de profundidad.
Nos juntamos com los otros buceadores para almorzar en el embarcadero de Mabul.

Tino y Ric, el otro socio del hostel, van a abrir un complejo de lujo aquí en Mabul y como están con las obras, Tino almuerza con nosotros.

Después de otra divertida tarde de pruebas en las que, entre otras, Jason me cierra el tanque para ver cómo me desenvuelvo sin oxígeno, embarcamos rumbo a Semporna. En el barco me doy cuenta de que estoy exhausta. Melanie, una instructora canadiense se ríe de mí: "Tranquila, es tu primer día, mañana viene lo peor"

Jason parece súper relajado. Parece que mis preguntas no le han agotado del todo, menos mal...

Al día siguiente, las prácticas son en Pulau Sibuan.

Sibuan es una isla muy pequeña. En esta foto se ve uno de sus límites con la arena de la playa que acaba en el mar

Por muchas fotos que hago no me canso de mirar el agua turquesa. La visibilidad aquí bajo el agua es de unos 30 metros. Ni las piscinas...

Nuestro barquito que nos ha llevado hasta lugares tan bellos...

Cualquier foto aquí es una postal

Después de las prácticas de la mañana ya hemos acabado el curso. Jason me dice que aún tengo que completar el logbook pero que lo he hecho muy bien. Deben de estar acostumbrados a turistas súper torpes o es muuuy educado....
Esperamos a que lleguen los otros para almorzar.

Después de comer a echar la siesta al sol.

Hasta los instructores están rendidos

Pero esa noche nos apetece tomar unas cervecitas y celebrar que me he sacado el Open Water. Aquí con Alicia, una chica de Londres que se está sacando el Advanced Open Water y con la que coincido al día siguiente en Sipadan.

Ronnie es australiano y en dos días, mi buddy en el Advanced. No deja de sorprenderme lo jóvenes que son todos los mochileros. Alicia tiene 22 años, Ronnie tiene 19 y ambos viajan solos...

Al día siguiente, por fin, Pulau Sipadan, la joya de la corona del submarinismo... Todos en el barco estamos súper nerviosos por lo que vamos a ver. Yo, además, porque es mi primera inmersión sin tener a nadie pendiente de mí.
Sipadan en un arrecife de coral en forma de muro de 200 metros de profundidad. Impone mirar abajo y no ver tierra pero Alicia se lo toma genial. Las fotos submarinas son todas de Ronnie.

Lo que vemos debajo del agua es una auténtico documental de Cousteau. Miles de peces de colores, tiburones, tortugas de más de dos metros...

Lo más impactante para mí son las escuelas de chevron barracudas.

Y las tortugas. Tuve la enorme suerte de observar a una de metro y medio nadando hacia nosotros. Me quedé quieta sin hacer burbujas para no asustarla al igual que el resto de nosotros y sólo cuando estaba a unos metros, se desvió, pasando a nuestro lado majestuosa... Aquí una foto de una tortuga verde.

Lo que he descubierto del fondo submarino. Que los peces son tímidos y curiosos. Algunos, si se sienten amenazados se enfrentan a ti, como los peces payaso, que te plantan cara si te acercas a su anémona o a sus bebés pero claro, teniendo en cuenta que miden 15 centímetros no pueden sino enternecerte...


Una foto de los jardines colgantes de Sipadan, con su arrecife de coral.

Y una escuela de Longfin Bannerfish con un White Tip Reef Shark al fondo

Después de tres inmersiones en Sipadan, nos sentimos extenuados pero súper felices. Qué maravilla lo que acabamos de ver... Al día siguiente, comienzo el Advanced Open Water, con Ronnie y Jason. Son días en los que saco las fotos justas pues estoy todo el tiempo en el agua. Por las tardes, cuando volvemos de bucear, es todos los días la misma rutina, cenar y cervezas. Durante estos días, conozco a Ertugrul, un chico danés de origen turco que vuela a Kuala Lumpur el mismo día que yo así que nos vamos juntos. Viene bien no estar sola de golpe después de tantos días rodeada de tanta gente.
Kuala Lumpur
Con Ertugrul, el planteamiento de viaje mochilero cambia totalmente. He estado 10 días en Borneo alojada en un hostel compartiendo habitación con 10 personas más, con un baño y dos duchas para más de veinte personas así que cuando me plantea alojarnos en un buen hotel, le digo ok casi sin pensarlo. Sólo serán dos noches en KL antes de dirigirme a mi nuevo destino y me lo puedo permitir, así que reservamos un par de habitaciones en el Grand Millenium.
Cómo nos reimos con la cara de los porteros al vernos entrar con nuestras mochilas gigantes y nuestras pintas. En recepción nos piden las visas para ver si tenemos crédito, buenísimo. Pero es que el hotel está guay y nosotros tenemos el aspecto de llevar mucho tiempo sin ducharnos...

Alucino con la habitación y con las vistas

La torre de cristal esconde la bodega de vinos.

Esos tres días en KL son súper tranquilos y la ciudad acaba fascinándome por su mestizaje, por su mezcla de tradición y vanguardia. Por sus mujeres con velo junto a rascacielos de cristal. Además me río un montón con Ertugrul. Me enseña la parte musulmana de la ciudad y sus costumbres.

Conversamos mucho acerca del mundo islámico, le interrogo sobre el uso del velo, sobre el fanatismo, sobre el papel de la mujer... Al pobre lo abraso a preguntas pero, declarándose musulmán como se declara, me da una lección de tolerancia y de convivencia entre las diferentes religiones a mí, que ni siquiera creo en Dios.
Al día siguiente, conseguimos ver las Petronas pero sin haberlo planeado. La señora que reparte los tickets para subir es de origen turco y Ertugrul se la mete en el bolsillo, a pesar de que son las 11:30 de la mañana y no quedan tickets.

Desde el Skybridge ya hay una buena altura

Cuando bajamos de la visita, se ha hecho de noche ya y lucen preciosas

Esa noche, como es la última, nos vamos a dar una vuelta. Acabamos en un pub irlandés, lleno de irlandeses viendo el fútbol...

Para que luego hablen de los guetos de los emigrantes... Acabamos en un disco pub donde hay una actuación de una banda de rock en directo. El dueño del local, al vernos extranjeros se acerca a saludarnos. Se llama Izzany y Ertugrul acaba enseñándole a beber chupitos como Dios manda.



Pobre Izzany... Nos despedimos de él y nos vamos a dormir. Al día siguiente yo debo coger un avión a Phuket. He decidido pasar de la Full Moon Party y probar el submarinismo en Tailandia, en Koh Phi Phi, a ver qué tal. Son mis últimos 10 días de viaje y quiero relajarme un poco en la playa, que hasta entonces no he parado...
La mañana siguiente me despido de Ertugrul después de desayunar. Ese día llega su hermana desde Copenhague para compartir unos días de vacaciones con él antes de seguir con su periplo alrededor del mundo. Me da mucha pena despedirme de Ertugrul, han sido unos días muy divertidos tanto en Borneo como en KL pero la aventura debe de continuar y estoy deseando volver a bucear.