Siem Reap
Llego a Camboya al atardecer.

Un chico me estaba esperando en el aeropuerto con mi nombre escrito en una hoja pero como luego comenta, al ser la única oocidental en el vuelo no habría tenido problemas de identificación. Con mi mochilón a cuestas, me lleva en moto hasta el hostel que Miguel había reservado. Tras dejar las cosas en la habitación, vamos a dar un paseo ya de noche.

Siem Reap me gusta bastante. Es una ciudad pequeñita pero el centro de la ciudad es precioso, de estilo colonial.

Abundan los restaurantes de estilo occidental, los bares, las coctelerías, los cibercafés... Es una ciudad muy turística.

Nos sentamos en una coctelería a comprobar cómo hacen los Bloody Mary. Enseguida viene una niña a vendernos flores y hablamos con ella un rato. Han pasado 30 años desde el regimen que acabó con la vida de más de 2 millones de camboyanos y entonces no lo sabemos pero en menos de un mes, iba a dar comienzo el juicio contra algunos de sus presuntos responsables. Estos niños no han conocido el genocidio pero han sufrido sus consecuencias. Algunos de ellos tienen horribles mutilaciones en el cuerpo. Le preguntamos a la niña si le gusta dibujar y le regalamos un par de lápices y una libreta que compré en Bangkok.

Tras degustar unos extraños Bloody Mary que Miguel dice que están muy poco picosos, volvemos al hostel dando un paseo mientras observamos la vida de los camboyanos fuera del centro turístico. Hay un montón de puestos de comida en cuyas terrazas se emborrachan los locales. Al llegar al hostel, el dueño nos saca la carta de pizzas. Son variedades internacionales con la curiosidad de hacerlas "More happy" por 3$ más, es decir, con un topping de marihuana. Tanto en Laos como en Camboya, es muy facil conseguir marihuana e incluso opio por la calle. El tráfico de estas sustancias allí es una forma más de supervivencia.

Después de cenar, conocemos a una chica noruega a la que le invitamos a que se siente en nuestra mesa a compartir unas cervezas. Ella también viaja sola así que nos dan las tantas intercambiando experiencias de nuestros respectivos viajes.
Angkor
Al día siguiente, hemos decidido pasar el día entero en Angkor, máxima representación de la misteriosa cultura khmer. Sólo tenemos ese día así que hemos contratado un guía de habla inglesa y un rickshaw para recorrer los templos rápidamente. Son sólo las 7:30 y la luz clara de la mañana domina el recinto.

Comenzamos por Ta Prohm, uno de los templos más famosos por las películas rodadas en él. También es uno de los que más gusta a los turistas por la curiosa coexistencia de piedra y vegetación.

Las raíces de las ceibas se fusionan literalmente con las edificaciones.

También son muy bellos sus murales. Las figuras que aparecen en ellos creo que son Apsaras aunque esto no lo sé con certeza.

Seguidamente, nos dirigimos hacia la Terraza de los elefantes, situada al norte del templo llamado Bayón, y orientada hacia el este en acceso directo con la entrada oriental de Angkor Thom (Wikipedia)

Recorrer estas ruinas te transporta a otras épocas.

Y el entorno es perfecto, con los rayos del sol de media mañana incidiendo sobre la frondosa vegetación, entre la que discurren los caminos salpicados los ricksaws y vans de turistas.

Bayon impacta desde lejos. Los elementos más significativos de este templo son las caras talladas en la piedra, supuestamente dedicadas al rey Jayavarman VII...

(Más de doscientos gigantes...

... y relajados semblantes de piedra)

... Y los impresionantes muros esculpidos con escenas que van desde la mitólogía hasta la historia antigua y la vida mundana

Hacemos una última foto a la parte posterior del templo

y nos vamos a almorzar.
Después de comer, echamos un vistazo a Angkor Thom...

... Y por fin Angkor Wat, quizás el más famoso de todos los templos de la ciudad de Angkor.

He encontrado este video de National Geographic en youtube que hace un tour (en inglés) por los diferentes templos.
Esa noche, derrotados de cansancio, deambulamos un rato por el centro de Siem Reap pero en seguida nos vamos a dormir. Al día siguiente, Miguel continúa su viaje hacia el sur de Camboya y yo tengo un vuelo a Kuala Lumpur, en mi camino a Borneo.
