Salimos de Mairena del Aljarafe (Sevilla), hacia Salema donde llegamos a las 12:30 hora portuguesa, tras unas 3 horas. Esperamos unos 10 minutos a que el apartamento estuviera preparado, y tras dejar las cosas, compramos lo que vimos necesario en el supermercado de la urbanización , que no era nada caro y ya nos fuimos a la playa que se encuentra unos 5 minutos andando.

Las olas, características de esta zona, nos saludaron cuando rompían ruidosamente. Hacía 25 años que no volvíamos a esta playa y aunque estaba cambiada, con más construcciones y servicios tipo tumbonas, alquiler de tablas…, seguía teniendo el encanto que recordaba. Buen baño y paseo por los acantilados, la marea estaba baja y permitía pasear bien.

Comimos en el Restaurante “Olhos en agua”, junto a la zona de las barcas, unos riquísimos mejillones, róbalo, que es nuestra lubina, y espadarte, cervecitas y vino, mirando al mar. Muy rico todo por unos 55€. Otro baño y a descansar la siesta en el apartamento.

Por la tarde nos fuimos al faro del Cabo San Vicente en Sagres para ver la puesta de sol. Este lugar azotado por los vientos, siempre ha tenido una atmófera mágica, lugar considerado el fin del mundo habitado, y desde donde salieron las naves portuguesas, a descubrir lo que se pensaba que nos existía o a encontrar nuevas rutas para el comercio. Pero aquello lógicamente estaba de bote en bote, conseguimos aparcar y nos conformamos con verla desde donde pudimos, sin ver entrar el sol en el mar por la niebla típica en esta zona, pero de todas formas fue bellísima.

Cuando pudimos salir con el coche, nos volvimos a parar en el Forte de Beliche, que durante un tiempo tuvo un pequeño Hotel. El Fuerte controlaba esta zona de la costa, se cree que fue construido en el siglo XVI, para controlar la piratería. El corsario británico Francis Drake prácticamente la destruyó en 1586. No es hasta el siguiente siglo cuando es reconstruida. Le afectó bastante el tremendo terremoto de 1756. En 1960 se reconstruyó parte de las estructuras. En la actualidad se puede visitar, existen restos de la muralla original, la capilla de Santa Caterina, baterías y búnkeres. Las vistas desde las alturas de los acantilados y una playita a la que se puede bajar, pero es complicada, es maravillosa.

Sagres tiene más turismo que otras zonas dimos una vuelta por la zona del puerto y nos fuimos a nuestro apartamento a cenar en la terracita. Tranquilidad absoluta.