Hoy teníamos previsto día de ruta. Nuestra primera parada fue a la próxima población de Figueiras para acercarnos al Forte que habíamos visto señalado en la carretera. Dejamos el coche en un aparcamiento para coger un senderito de unos 800 metros que llevaba a la playa e imaginábamos que al forte. La playa una deliciosa cala estaba a esas horas con apenas 3 ó 4 personas, así que aprovechamos para darnos un baño naturalista matinal, que nos sentó de maravilla. Del Forte en las alturas apenas se veían los restos, así que nos secamos y revitalizados, volvimos por el sendero al coche, donde ya empezaban a llegar más personas.

Hoy queríamos recorrer algunas playas de la costa vicentina en la zona de Vila do Bispo y Aljezur. Directamente nos fuimos a Cordoama, una playa con aparcamiento que recordaba amplia y con magníficos acantilados. En marea baja se puede ir hasta la playa de Castelejo por la izquierda y a la de Barriga por la derecha.

Sigue siendo una playa preciosa y con el chiringuito que recordaba en el mismo sitio. En ella hay muchos surfistas porque estas playas con su gran oleaje se prestan a ello, pero al ser tan amplia hay espacios libres por todos lados. Baños y nos dimos buenos paseos de una a otra playa, sin dejar de fotografiar las rocas, acantilados, mejillones y los distintos estratos de algunas de las superficies.

Comimos estupendamente mirando al mar, almejas, lubina y dorada, cerveza, vino, y unas bicas, por unos 60€.
Después de comer, abandonamos la playa y nos dirigimos hacia Aljezur de la que no conocíamos su castillo. Esta construcción defensiva tiene su origen en el siglo X, califal. Fue conquistada por los cristianos en el siglo XIII y tuvo esa función defensiva hasta el XVIII. Mantiene las murallas del siglo XIV y 2 torreones, parte del aljibe y unas hermosas vistas. La cercana iglesia de la Misericordia, tiene un interior muy reformado pero esta parte con sus cuestas y casas típicas tiene un bonito paseo y la visión de conjunto desde esta zona alta permite ver la vega inundable del río Aljezur, que hasta desembocar en la playa de Amoreira hace bellos meandros. Al otro lado se extiende el nuevo Aljezur más plano y cómodo para sus habitantes

Pasamos por la Praia de Monte Clérigo pero no paramos porque queríamos ir a Arrifana, para lo que tuvimos que bajar la buena cuesta que lleva a su bonita playa. Sólo la pueden bajar los residentes o personas con dificultades. La buena tarde con el oleaje moderado, nos permitió paseos, varios baños, e incluso una siestecita.

Subí cómodamente porque esta vez mí querido conductor fue por el coche y ya subimos las sillas, capacho y sombrilla, para irnos directamente a ver la puesta de sol, de la que para mí es la playa más bonita: la Praia de Bordeira en Carrapateira.
El coche se puede dejar en los aparcamientos que están en la zona baja o subir hasta el promontorio. Nosotros lo dejamos en la parte baja y a través de una pasarela de madera, llegas hasta este increíble lugar. Atraviesas un espacio, en el que se forman lagunas, hasta llegar a la zona de dunas, a partir de allí un extenso arenal dorado te transporta a la que para mí es la playa con más encanto. Subimos por otras escaleras a la zona alta del promontorio para disfrutar desde allí de la puesta de sol. Magnífico final para un día pleno y lleno de sensaciones.

Casi de noche volvimos al coche que ya nos esperaba nuestro apartamento para una cenita en la terraza viendo las estrellas.