El día de hoy la predicción de tiempo es la peor de la semana, y se cumple para nuestro disgusto, ya que está lloviendo bastante, pero hay que ponerle buena cara y que mejor que empezar el día con un bagel…

Desayunamos al lado del metro, dos cafés, un bagel y un muffin por 14 dólares y enseguida ponemos rumbo a Manhattan, hoy tenemos la visita de The Vessel.
La verdad es que no puedo negar que me dio un pequeño bajón al ver que seguía lloviznando y había un cielo totalmente encapotado, pero bueno, es lo que toca, compramos unos paraguas en el Hudson Yards y esperamos usarlos lo menos posible…
El Vessel, a pesar de ser exterior, con la forma que tiene hace que estés un poco resguardado de la lluvia, y lo bueno es que hace bastante menos frío que los otros días, así que nos animamos un poco.
Como os decía en la introducción, la entrada es gratuita pero hay que reservar cita para entrar. Justo en la entrada hay una luz azul en la que te puedes hacer un selfie curioso, y como veis, se ven los edificios, en nuestro caso, se vislumbran entre la niebla…

Empezamos a subir por la estructura del Vessel y la verdad es que es super curioso y fotogénico.



Después de un buen rato recorriendo el edificio de arriba a abajo vemos que para de llover así que bajamos y aprovechamos este rato de alivio para recorrer el High Line.
Este parque, que se construyó encima de las vías del tren que recorrían la zona cuando era un matadero, me encantó la otra vez que estuvimos en Nueva York, así que no podíamos dejar de incluirlo.



Somos muy fans de esta zona y la verdad es que queremos volver a visitarla en verano.


Nos bajamos a la altura de la calle 20 para ver un graffiti que ha hecho el artista Kobra, (tiene varios por Nueva York), encima del Empire Diner, un diner de aspecto muy clásico que ya habíamos visto la primera vez ya que sale unos segundos en Solo en Casa II.

Y fue genial bajarse en esta calle, ya que nos topamos de casualidad con el hotel The High Line, que tiene una decoración preciosa de Navidad, no tenía ni idea la verdad, además tienen una cafetería dentro de un autobús de dos pisos londinense…



A mi Chelsea me encanta, he leído en muchos diarios que, puestos a pensar en vivir en Nueva York sin que el dinero fuera un problema, elegirían el Greenwich Village, pero yo sin duda en Manhattan me quedaría con Chelsea, ese aire inglés con el rollo urbano de Nueva York me alucina y es de mis zonas preferidas de la ciudad.

Volvemos a subir al parque para seguir hasta el final del recorrido.



La lluvia nos ha ido respetando hasta ahora, pero como vuelve a llover un poquito aprovechamos para visitar dos mercados que hay al final del High Line, el archiconocido Chelsea Market, que era antigua fábrica de galletas y ya habíamos visto en nuestra anterior visita y, el Gansevoort Market, no tan conocido y que no habíamos visto la otra vez. Al lado se encuentra un edificio que se conoce como el Little Flatiron, ya que tiene la misma forma.

El Gansevoort Market es muy bonito, eso sí, es pequeño y sólo tiene puestos de comida, como es muy temprano y no tenemos hambre terminamos rápido la visita.

El Chelsea Market si tiene alguna tienda, entre ellas una librería muy chula en la que nos tiramos un buen rato. El mercado no es que tenga muchísima decoración navideña, pero la que hay es bonita.




Aprovechamos también para tomarnos un café y descansar un poco.
Nos apetece comer hamburguesa, así que decidimos ir caminando hacia Union Square, ya que vamos a ver algunas tiendas en la zona por la tarde, y como hay un Five Guys cerca queda adjudicado.
Pasamos por algunas calles con mucho encanto antes de llegar.

Vamos paseando hacia Union Square y vuelve a llover un poco, así que enseguida nos vamos a comer. Habíamos probado Five Guys en Madrid y nos había gustado mucho, así que vamos sobre seguro, la verdad es que está muy buena la hamburguesa, y me cuesta decidir entre Shake Shack y Five Guys, pero por cantidad casi me quedaría con esta última, para mi el mayor defecto de las del Shake Shack es que son muy pequeñas. Todo cuesta 30 dólares.

Después de comer, como el tiempo sigue bastante lluvioso nos dedicamos a visitar unas cuantas tiendas que hay en los alrededores, la librería The Strand, la tienda friki de Forbidden Planet, el Barnes and Noble… La verdad es que a nosotros en este tipo de tiendas se nos pasa el tiempo volando.
La tarde no mejora así que armados con nuestros paraguas nos acercamos para ver el Madison Square Park, ya que en esta plaza tenemos un árbol, el edificio Flatiron y una exposición artística temporal.
Al llegar a esta zona, tenemos más que nunca la sensación de estar en Gotham, una oscuridad que hace que parezca que todo está blanco y negro, niebla, lluvia…

La pena es que el edificio del Flatiron está en obras, así que está tapado y sin luz y no luce nada al ser de noche, la exposición que hay debajo es bastante curiosa.


El árbol de la plaza es muy bonito también, si venís de día, los edificios de esta plaza son muy chulos.

Desandamos el camino para volver a Union Square y visitar su mercadillo navideño, con la que está cayendo apenas hay gente pero es precioso.



Aquí por fin encontramos unos adornos para el árbol que nos gustan, os recomiendo venir aquí porque me parecieron muy chulos y me costaron los dos 10 dólares, mientras que en Bryant Park llegue a ver algunos, para mi gusto bastante horteras, por 15 o 20 dólares. Mientras elegimos, empieza a caer el diluvio universal y nos ponemos pingando… Aún así, antes de subir al metro, paramos a comprarnos una Apple Hot Cider, algo parecido al Mulled Wine que se toma en Europa en Navidad, aunque nos gusta más esta versión la verdad.
Cogemos el metro, aunque solo sean un par de paradas, para ir a Herald Square y seguir con las compras… Entramos en un GameStop que tiene un montón de cosas frikis, por si os interesa está enfrente de Macy’s.

También vuelvo a pecar en el Victoria Secret y finalmente vamos a Macy's a ver un poco la decoración que tienen. Los escaparates son muy chulos y algunos de ellos son interactivos, no dejéis de pasaros por aquí si venís en Navidad.

El plan para hoy era cenar en alguno de los múltiples restaurantes del Lower East Side que tenemos anotados, pero la verdad es que día de lluvia ha roto un poco los planes y no nos apetece movernos otra vez, así que vamos a un japonés al lado de Macy’s que tenemos apuntado, el Izakaya Mew.
Tenemos que esperar unos 30 minutos, pero puedes esperar sentado en el bar así que no hay problema, esta es la única cola para comer que hemos hecho este año en Nueva York, no sé si fue suerte o que la vez anterior fuimos a sitios más típicos. El restaurante es super chulo, pero la comida nos decepciona un poco para la nota que tenía el restaurante, no es que estuviera malo pero nos esperábamos bastante más. Tomamos gyozas, tonkatsu y ramen y pagamos 34 dólares bebiendo agua, así que caro no es la verdad, y más teniendo en cuenta que está incluida la propina.


Nos vamos a Brooklyn después de un día, aunque lluvioso, muy bien aprovechado.