Cogimos el coche y pusimos rumbo a la zona del volcán arenal, haciendo paradas para ver las vistas del lago y del mismo volcán, nuestra idea era parar también de camino en alguna de las famosas termas y probar, pero como estábamos cansados decidimos ir directos al alojamiento y relajarnos en la piscina.

El camino para llegar al hotel es un poco complicado (y más si no tienes un 4x4), pero mereció la pena porque este fue el mejor hotel en el que estuvimos en este viaje. Son cabañas en alto con un balcón que da directamente a la selva sin ventanas. Por las noches es como dormir al aire libre, pero con comodidades, una experiencia alucinante.
Por la noche hicimos una excursión nocturna, en el misma zona del hotel, la cual aconsejo mucho porque es fascinante ver los animales nocturnos, son totalmente diferentes a los diurnos.
