Tras un buen desayuno, cogimos el coche y nos dirigimos hacia el mirador del acantilado más alto de Madeira llamado Cabo Girão, que es también el acantilado más alto de Europa y el segundo del mundo, está situado a una altura de 580 metros.

Llegamos allí en apenas 20 minutos desde el hotel, una vez en el mirador, pudimos disfrutar de unas vertiginosas vistas del océano atlántico bañando las Fajãs de Cabo Girão, recientemente el mirador ha sido remodelado añadiéndole una plataforma de cristal suspendida no apta para los que sufren de vértigo.

Pico do Areeiro (1810m.)
Nuestra siguiente visita fue el Pico do Areeiro, situado a unos 35 kilómetros desde el Cabo Girao, como la carretera es bastante revirada tardamos en llegar unos 50 minutos.

Una vez dejamos el coche en un aparcamiento habilitado, lo primero fue hacer varias fotografías y video de sus vistas panorámicas, en el mirador hacia un sol estupendo, pero a nuestros pies se extendía un mar de nubes que no nos permitieron ver las vistas al completo, lo siguiente fue coger uno lo los senderos para hacer un pequeño recorrido y así captar las vistas desde otros puntos, se podía distinguir el Pico Ruivo que tiene un altitud de 1861 metros.

Nos pusimos otra vez en marcha con nuestro coche y descendimos por la carretera hasta Ribeiro Frio, a unos 10 minutos en coche desde el pico, allí visitamos una modesta piscifactoría donde crían truchas, la entrada es gratuita, fue interesante ver el sistema de cría, con los alevines en la piscina más alta y tal como van creciendo las van trasladando a las piscinas inferiores. Al terminar la visita fuimos a recorrer la Vereda dos Balcões, es un sendero muy accesible, al que se llega bajando un camino desde la piscifactoría.
Santana

En poco más de media hora llegamos a Santana, una ciudad de más de ocho mil habitantes que ha sido distinguida por la Unesco como reserva de la biosfera, si bien la ciudad tiene un gran encanto, lo más destacado turísticamente hablando son las casas tradicionales de la isla, llamadas Casas de Santana, con sus tejados de paja que están construidos en forma de triangulo hasta el suelo. En Santana también de pueden visitar un par de capillas, la iglesia y un fortín, pero nosotros preferimos ir al los miradores frente al mar, como el Miradouro Pico da Boneca.

Camacha
Siguiendo la carretera ER102 llegamos a Camacha, muy conocida por sus artesanos del mimbre y su folclore, esta población es un importante centro de elaboración de objetos de mimbre y cestería, para no desmerecer a sus artesanos, entramos en un almacén donde elaboraban cestos de mimbre de todos los tamaños, tenían incluso un barco a tamaño natural construido en mimbre, ciervos a tamaño natural, etc. , son unos auténticos artistas del mimbre.
Había una sección de la inmensa nave donde seguían trabajando en la elaboración de cestos, para disfrute de todos los turistas que no parábamos de fotografiarlos en plena faena. Otra de las atracciones turísticas es la visita a la Torre O Relógio, donde se encuentra una campana traída desde Liverpool en 1896 .

Nos desplazamos unos cinco kilómetros para visitar los jardines de La Quinta do Palheiro, se trata de un jardín botánico creado por el Conde de Carvalhal, el cual se dedicó a plantar una gran cantidad de especies de árboles, junto a una colección de camelias, si queréis verlas en plena floración hay ir entre noviembre y abril, posteriormente la familia Blandy que adquirieron la finca en 1885, prosiguieron la tradición plantando una gran variedad de plantas exóticas traídas todos los continentes.

En el agradable paseo por los jardines nos encontramos con una capilla barroca y con la casa señorial que da nombre al lugar, la Quinta do Palheiro Ferreiro, construida en el siglo XVIII y diseñada por el arquitecto George Somers Clark. Un autentico remanso de paz paseando entre estanques y flores, ideal para terminar las visitas del día.