Nos levantamos pronto, ya que hoy teníamos que hacer muchos kilómetros. Desayunamos en el hotel, que tenían galletas y bollos con formas de fantasmas y monstruos, ya que era Halloween. Cargamos el coche y tomamos dirección Death Valley. Para este día planificamos dos opciones por si el Tioga Pass estaba cerrado. Es raro que cierre en octubre, pero era día 31 y yo soy bastante previsora. Pero como no había nevado, ni tenía pinta (el paso cerró el día 19 de noviembre), días antes cancelé gratuitamente el otro hotel.
Hasta Death Valley hay unas 2 horas de coche. Se recomienda ir temprano por las altas temperaturas, pero en nuestras fechas no había problema. Nada más entrar en el parque fuimos a Dante´s View que la verdad tiene unas vistas impresionantes y muy diferentes a lo que estamos acostumbrados.


Ya con la tripa llena cogimos el coche hasta Badwater Basin. Es el punto más bajo de Norteamérica, muy por debajo del nivel del mar. Se puede caminar por una lengua de sal. Un sitio curioso como poco.

Aun nos quedaba un buen trozo hasta Mammoth Lakes. Paramos en un pueblo a echar gasolina. Y allí vimos niños haciendo el truco o trato. Nos hizo mucha ilusión. Aunque era pronto teníamos hambre, así que decidimos parar en otro pueblo Bishop y cenamos en un Burger, que estaba lleno de niños disfrazados hablando español. No nos sorprendió que en todo el viaje muchísima gente hablara español, pero en un pueblo en el interior de California, que hasta los niños hablaran entre ellos español…
En Mammoth Lakes todos los alojamientos eran bastante caros. Nos quedamos en un motel 6 por 80€ sin desayuno. No lo recomiendo, la habitación estaba limpia, pero era muy pequeña. No funcionaba el wifi de nuestra habitación y la recepcionista nos hizo llamar a nosotros al servicio técnico (menos mal que hablaban español), eso sí nos lo arreglaron en el momento. Cuando hicimos el check in, la recepcionista nos dijo que no dejáramos nada en el coche porque todas las noches bajan osos y es fácil encontrártelos.
