Teníamos el vuelo a las 18h, por lo que queríamos estar en Los Angeles al menos tres horas antes, por si hubiese cualquier imprevisto.
Saliendo de Monterey, visitamos el campo de golf de Pebble Beach y desayunamos en el club.
Muy cerca está Camel Beach. Es una zona muy exclusiva, con casas pijas de algún famoso. La playa es muy bonita, pero no hay nadie porque hace un frío que pela.
Siguiendo hacia el sur, está la Reserva Natural de Point Lobos, con una serie de calas muy chulas:

Más hacia el Sur está la cascada McWay:

Hay un desvío con un parking, en el que tienes que pagar y andar un rato.
La verdad es que desde la carretera se ve lo mismo, y es gratis.
Luego pasamos por Malibú, donde paramos a comer y a echar un vistazo a la playa. Aquí hay muchas mansiones frente a la playa, de famosos y de gente de mucha pasta.
Es fin de semana, y la carretera está a tope de coches de Los Angeles que van a pasar el día en la playa. Cruzar Malibú se hace eterno, y por un momento nos aterroriza la idea de que los atascos nos retrasen la llegada al aeropuerto, pero una vez entramos a la autopista avanzamos rápido.
Ya en el avión y una vez superados todos los controles, voy repasando las imágenes del viaje, que son muchas. De todas ellas, me quedo con ésta, en Utah:

Quiero agradecer a mi hija Gemma la organización del viaje y todo el curro que ello comporta. Sin ella, hubiese sido mucho menos sorprendente.
Y nada más, espero que os haya gustado este diario.
Si tenéis alguna pregunta o sugerencia, estaré encantado de atenderla.