Hoy toca aventura.
Vamos a las Bentonite Mountains, un lugar mágico en el que no va nadie. Efectivamente, cuando llegamos ahí tras una pista arenosa, no había nadie más.
En la carretera no está ni indicado el desvío hacia esas montañas. Cualquiera diría que además de no ir nadie, no quieren que vaya nadie. El sol es abrasador y el calor es difícilmente soportable. Perderse ahí es la muerte.
Escondido entre las colinas hay un observatorio -el "Mars Research Institute"- utilizado por la NASA para realizar pruebas, ya que el terreno es bastante parecido al que se pueden encontrar en Marte. De hecho, por la zona había marcas y señales, probablemente utilizadas para controlar sus rovers.
Llegamos a las colinas multicolores y estamos una hora paseando y sacando fotos. Es un paisaje surrealista.
Mi hijo escarbó un poco y encontró un fósil enorme de un árbol petrificado.
Por la tarde vamos hacia el pequeño pueblo Hanksville con la idea de llegar hasta el Lone Spire. Se trata de una aguja negra, rodeada de acantilados, en un entorno desértico. Otro lugar secreto donde no va nadie.
La idea era plantar las tiendas en una zona de acampada libre, pero al ver que no hay nadie más y que está a pocos metros de la carretera, cambiamos de idea y vamos al pueblo a buscar alojamiento.
Hanksville es un pueblo minúsculo, pero tiene un camping. Allí montamos las tiendas y nos dirigimos a buscar la Lone Spire.
De nuevo, en la carretera no hay ninguna indicación, y cogemos una pista arenosa que se metía hacia el desierto y que parecía llevar hacia el lugar. Como la pista era mala, decidimos dejar el coche y continuar a pie.
Llevamos una hora andando, y no vemos que lleve a ningún sitio. Además, ya se ha puesto el sol, por lo que no tiene mucho sentido seguir andando porque pronto será de noche y no veremos nada.
Decidimos abandonar la misión y volver al coche. Afortunadamente, esta vez grabamos el camino en el GPS para no perdernos.
Mañana a primera hora lo volveremos a intentar.
Gracias por compartirlo!