Sin duda se puede decir, por lo menos en mi caso, que cada viaje que hago realmente no lo hago una vez, sino varias veces.
La primera es la preparación del viaje. Es la que más tiempo le dedico y en este caso ha sido un par de años donde partiendo del tiempo que disponía – dos semanas – ha ido rehaciéndose varias veces en función de la nueva información que iba adquiriendo hasta quedar en lo que quería hacer, que muchas veces coincide con lo que finalmente realizas, pero que esta vez no ha sido así, sobre todo en la primera semana del viaje.
La segunda es la realización “física” del viaje. Es la culminación de todo el trabajo de preparación previo.
La tercera es la rememoración. Es recordar y analizar el cómo ha sido, si ha cumplido con tus expectativas, el si lo volvieras a realizar qué dejarías o qué parte ampliarías o añadirías.
Así que empecemos por la primera, por la preparación del viaje.
Todo surgió, como comenté en mi diario por Riaño durante el confinamiento y unos canales de creadores de contenido de Youtube, en el que grababan sus rutas mochileras por diferentes sitios, principalmente de EEUU.
Me picó el gusanillo y quise realizar algo similar. Así que partiendo de mis gustos por paisajes alpinos y fauna y por la libertad y facilidad que aportan en Norteamérica a la actividad del mochileo, decidí ir al norte del Estado de Washington. La primera zona a la que decidí ir fue a North Cascades National Park, uno de los parques nacionales de EEUU menos visitados (de hecho ni hay que pagar por entrar) que en unos videos vi que era realmente precioso, pero que tiene el hándicap de que la mayor parte del mismo es inaccesible salvo que realices una buena caminata. Luego, en la ardua tarea de búsqueda de información di con un área anexa, la de Mt. Baker que realmente me fascinó por su belleza y decidí realizar alguna de las excursiones que partían de la Hwy 542 que lleva hasta la estación de esquí y finalmente, como colofón quería realizar una ruta mochilera de varios días por una zona algo más al sur, en la zona protegida de Glacier Peak Wilderness.
Para los amantes del senderismo, el estado de Washington es una joya. Cuanta más información tenía, más me daba cuenta que ni tirándome los dos meses de verano por la zona me daría tiempo a realizar todas las rutas que veía interesantes. No quise dispersarme y me centré en la parte norte del Estado, seguramente otros años volveré para realizar rutas por Olympic National Park, Mount Rainier, Goat Rocks Wilderness o Alpine Lakes. Y es que además dispones de muchas herramientas para encontrar senderos atractivos. Para empezar, cuenta con una asociación de senderos, www.wta.org/ que está formada por voluntarios que cuidan de los mismos y cuya web es una fuente inagotable de rutas por diferentes zonas del Estado. Por otro lado, si te ocurre como a mí que disfrutas del papel más que de la pantalla de ordenador, dispones de editoriales que cuentan con numerosas guías que te muestran numerosos senderos con descripciones detalladas, a parte de mapas de la zona. www.mountaineers.org
Así que recogiendo información por internet, viendo videos de youtube, con un par de mapas de la zona que adquirí y leyendo estos libros que me agencié empecé a diseñar la ruta.
El viaje sería en la segunda quincena de julio y la primera decisión era decidir a dónde ir, a Seattle, principal ciudad del Estado, o a Vancouver, al otro lado de la frontera, pero que en kilómetros incluso estaba más cerca de la zona del Mt. Baker, por ejemplo. Al final me decidí por la ciudad cuna del movimiento grunge, pero fue porque los precios de los alquileres de coches subieron de golpe una barbaridad. Estoy hablando de la segunda mitad de septiembre de 2021, estaba viendo en avis Canadá un suv por cuatrocientos y pico euros y cuando decidí reservarlo unos días después y, por tanto, volar hasta Vancouver, los precios habían subido casi hasta los 2000. Casi me da algo. Empecé a mirar por todos lados y los precios similares. Dudé hasta de hacer el viaje. Esos precios me parecían prohibitivos y más cuando en agosto me iba con mi mujer a Alaska que ya sabemos que barato no es. Pero el 30 de septiembre vi en autoeurope un Chevrolet Malibú o similar, es decir, un coche grande, por 382 euros desde el aeropuerto de Seattle, con Budget. No lo dudé y reservé.
El vuelo no lo reservé hasta febrero, harto de esperar a que bajaran de precio y que no lo hicieran, sino todo lo contrario. Al final un billete con maleta facturada y otro sin ella (por cierto, viajaba con mi sobrino pequeño, el de 16 años. El mayor que nos acompañó por Riaño el año pasado no lo hizo dado que lo de dormir varios días por donde pilláramos no le atraía) con Air France.
En cuanto a la ruta definitiva pensada, era la siguiente:
14/7 – Salida a las 6 de Madrid, llegada a Seattle a las 14:30. Recogemos coche y nos dirigimos al norte, hasta Bellingham, donde dormiríamos en el Bay City Motor Inn, por 77 USD. La idea era parar en un Cabellas a comprar spray antiosos, en el Rei de Bellingham para adquirir comidas deshidratadas, bombonitas de gas y demás utilidades senderistas y en un super tipo Fred Meyer para más alimentación.
15 al 19/7 – Ir hacia la Hwy 542 y acampar en Douglas Fir Campground durante 4 noches para hacer rutas senderistas por la zona de Mt Baker. Aquí podéis ver las principales. Nuestra idea era el 15 Heliotrope Ridge, el 16 Excelsior Pass con Welcome Pass, el 17 Skyline Divide, el 18 Chain Lakes o Lake Ann. De todas formas tenía alguna más en la recámara como Yellow Aster Butte, Hannegan Peak o High Divide.
Del 19 al 22/7 haríamos el mochileo por la zona de Glacier Peak Wilderness, la conocida como Spider Gap – Buck Creek Pass Loop Aquí pones la tienda donde pilles ya que no está prohibido. Ese día 22 dormiríamos en Wenatchee, en el Super 8 para darnos una buena ducha y dormir en una cama
Del 23 al 26/7 estaríamos por North Cascades National Park. El 23 haciendo el Mapple Loop Trail en la parte este del parque, el 24 saldríamos del parque para realizar el Easton Glacier via railroad grade Trail volviendo por Scott Paul Trail, todo al lado de Mt. Baker, la montaña en sí, no la zona protegida de mismo nombre, el 25 y 26 mochileo por el parque nacional, yendo a Sahale Glacier y Horseshoe Basin.
El 27 nos levantaríamos temprano para coger el avión a las 13 horas y llegar al día siguiente a Madrid.
Para reservar las plazas en el camping, se ha de hacer por la web de recreation.gov con unos 6 meses de antelación como muy temprano. Eso sí, suele haber en determinados campgrounds las típicas plazas sin reservar para los primeros que lleguen ese día.
Para la zona de Mt. Baker el camping elegido fue el Douglas Fir Campground, aunque más adelante estaba la opción del Silver Fir Campground. Yo preferí el primero porque me venía mejor para 3 de las 4 excursiones previstas y por estar más cerca del poblado de Glacier, que nos valdría para realizar cualquier compra de vituallas.
Hay que tener en cuenta que estos campgrounds públicos no son como los que tenemos por aquí. No hay duchas y los wc son letrinas, pero en general son parcelas muy amplias con bastante privacidad, mesa de picnic y barbacoa.


Campgrounds, concretamente el Douglas Fir. Nuestra parcela y Aseos
Luego las tres noches de mochileo. En principio los lugares pensados eran al final de Spider Meadows antes de comenzar la subida a Spider Gap, luego en Image Lake y finalmente en Buck Creek Pass.
Ya en North Cascades NP era acampar en Marble Creek Campground en la parte oeste del parque un par de noches y luego en el par de días de mochileo, en Pelton Basin, uno de los denominados Backcountry Camps que están repartidos por todos los parques nacionales para los que quieran realizar rutas mochileras, que no es otra cosa que dos o tres sitios para poner la tienda y un área común de comer, pero que has de tratar de reservar con antelación o ir el día anterior a alguno de los centros de los Rangers y ver si está disponible. Para reservar es necesario realizar una solicitud por recreation.gov y luego entras en una lotería para ver si te dejan hacer la reserva. Ya os adelanto que no tuve fortuna, así que tendría que ir al centro de los Rangers el día anterior. Y finalmente dormir en Mineral Creek Campground para ya salir temprano al día siguiente para Seattle.
Nos hicimos el seguro mochilero con Iati, principalmente porque tenían rescate, por si ocurría alguna desgracia en mitad de la montaña. Y sacamos el ESTA el día antes de la subida de precios por el chivatazo que leímos por el foro
Y ese era el plan. Por supuesto hubo muchos anteriores, donde realizaba parte del PCT u otras rutas, pero que hubo que descartar.
Y empezaron los problemas. A principios de año veía que los dos campgrounds de la Hwy 542, el Douglas Fir y el Silver Fir, estaban cerrados hasta nuevo aviso por inundaciones. Al mismo tiempo vi que dos de las rutas que quería hacer por la zona, la Skyline Divide y Heliotrope Ridge, las carreteras de acceso habían sido dañadas y cortadas por dichas inundaciones. Lo del alojamiento lo resolví reservando por Airbnb en la zona de Glacier. Al final, bien metidos en la primavera, los problemas con los campgrounds fueron resueltos así que cancelé la reserva de Airbnb y reservé sitio en Douglas Fir. Pero las carreteras de acceso no fueron reparadas, así que a pensar en otro par de rutas.
Luego, mientras se iban aproximando las fechas de salida del avión leía que el invierno en la zona había sido de los que más nieve habían dejado en las últimas decenas de años y que junio había sido más fresquito de lo normal y las acumulaciones de nieve seguían siendo importantes. De hecho, abrieron la parte final de la Hwy 542 en julio y vi una foto de la máquina quitanieves con una montaña de nieve de más de 3 metros al lado. Y nosotros en 10 días estaríamos por ahí. Al final esto fue lo que más afecto a nuestra planificación. De hecho, la ruta de mochileo por Glacier Peak Wilderness dudaba ya de hacerla. Estaba metido en grupos de Facebook de hikers y backcampers de la zona y nadie la había realizado aún, incluso Spider Meadows tenía nieve unos días antes.
Y llegamos al inicio del viaje.
Yo vivo en Almería y el avión lo cogíamos en Madrid a las 6 de la mañana del día 14 de julio. Salí poco después de las 8 de la tarde dirección a Jaén, donde recogería a mi sobrino. Allí metimos la mochila y todos los utensilios que necesitaríamos en una maleta, ya que iríamos con las maletas de cabina y una facturada. Y ya para el aeropuerto con una parada pasada Despeñaperros para tomarme un café. El viaje sin problemas. El coche lo dejamos en el parking de la T2 ya que me salía por 5 euros menos cuando lo reservé que en el de larga estancia de las afueras. Ya en la terminal, haciendo cola para que los de Air France nos atendieran, a mi mochila de cabina le dio por romperse en la correa derecha. Tras años de uso y con el peso que llevaba se partió. Le hice un nudo provisional y tanto que provisional porque se partió otra vez. En fin, primera en la frente nada más empezar.
El avión iba a París y allí teníamos una escala de 5 horas. Cuando hice la reserva era de dos, pero ya sabemos como se las gastan los de las líneas aeroportuarias. Cuando llegamos a la capital francesa vimos por las pantallas que nos habían cambiado de puerta de embarque, en la otra punta de la terminal. Pillamos unos sillones al lado de la puerta de embarque y allí a pasar las horas y yo fundido, ya que llevaba más de 24 horas sin dormir. De repente oímos por los altavoces algo que parece que afecta a nuestro vuelo, de hecho recibo un correo electrónico. El vuelo a Seattle se retrasa una horita… Cuando quedan algo menos de 40 minutos y veo que no hay nadie en la puerta de embarque, empiezo a mosquearme. Me levanto y me da por mirar en una pantalla y veo que han cambiado otra vez la puerta de embarque de nuestro vuelo. Ahora está donde originalmente, en la otra punta, y ya están embarcando. Corro a decírselo a mi sobrino y corriendo por toda la terminal llegamos los últimos, chorreando de sudor y casi perdiendo el vuelo. Menos mal que me dio por mirar de nuevo en las pantallas.
El vuelo a Seattle tuvimos la suerte de que nos colocaron al lado de una puerta, sin asientos delante, lo que para yo estirar mis piernas me viene de lujo. El viaje se hizo eterno y a pesar de estar reventado no me dormía. Estuve mirando posibilidades con los libros que llevaba para los días de mochileo y sustituir el Spider Gap – Buck Creek Pass Loop por otra que vi interesante por la zona denominada White Pass – Pilot Ridge Loop, que no subía tanto (no llegaba a los 2000 metros) y además las zonas altas coincidían con el PCT por lo que el sendero esperaba que estuviera bien cuidado y con gente.
Y llegamos al aeropuerto de Seattle sobre las 15 horas. El control fue rápido, aunque fui uno de los “afortunados” que me llevaron aparte para un control más exhaustivo. Por otro lado, decir que desde el aeropuerto se ve perfectamente Mount Rainier e impresiona semejante mole de casi 4400 metros.
Las oficinas de alquiler coches estaban lejos de la terminal y había que coger un autobús. Nuestra compañía era Budget. No había nadie y nos atendieron rápidamente y con mi inglés cutre salchichero le dije que quería el coche con los bajos más altos dentro del tipo de coche que teníamos. Me dijo sin problemas y que qué me parecía un Toyota 4runner. Le dije que ni idea del coche, así que me mostró una foto y vi un suv grande, casi tirando a todoterreno. Le dijimos que genial. Me habrán dado un upgrade gratis, como me hizo Avis en Canadá cuando me dieron un Jeep Wrangler. Le pregunté para asegurarme un par de veces que no tendría que pagar nada más y me dijo que así era. Y todo felices fuimos a por el coche. Nos pareció un triunfo. Grande, bonito y con los bajos bien altos.
El Toyota 4runner asignado
Salimos del parking y nos paramos un par de veces porque los mapas de Google maps descargados (yo iba sin internet porque sabía que por las montañas por donde íbamos no había cobertura) no me indicaban por donde ir. Hasta que lo hicieron. Nuestro destino era ir más al norte, a la ciudad de Bellingham a una hora y media de distancia. Decir que el aeropuerto está más al sur de Seattle y que al ir nosotros más al norte tuvimos que cruzar la ciudad. Eso hizo que pilláramos varios atascos y que tardáramos más, pero es que cuando la cruzamos, la autovía tenía muchos tramos en obras y muuuuuuchos coches (bueno, camionetas, todoterrenos, chupagasolinas por doquier…pocos utilitarios como los que tenemos por aquí) Vamos que el ritmo era lento, con multitud de paradas y que lo que iba a ser un viaje de hora y media fuera casi del doble.
Hola Seattle
Paramos a mitad de camino en un Cabella’s, una de esas tiendas gigantescas de productos de caza, pesca, camping…. Y todo para comprar spray antiosos que había visto que estaba más barato que en el REI, que es como el Decathlon, para que nos hagamos una idea. El problema es que llegamos a las 18:55 y cerraba a las 19. Fue entrar mi sobrino y yo y nos quedamos flipados con la tienda. Nos hubiéramos tirado un buen rato viéndola, pero no había tiempo. Y al final ni compramos el spray porque el que estaba más barato no quedaba y el otro valía más que en el REI. Así que de vacío y para el REI de Bellingham, que nos pasó casi lo mismo. Estos cerraban a las 20 horas y llegamos justo a esa hora y no nos dejaron entrar. Además teníamos unas cuantas cosas que comprar.
Nuestro hotel era el Bay City Motor Inn Espacioso y más que suficiente para nuestro propósito. 80 USD. De allí salimos para un Fred Meyer a comprar. Botellas de agua de medio litro, de galón, galletas, noodles, pan, una especie de salchicha embutido, café soluble, latas variadas, Pringles, carne y frutos secos, un antiobiótico en crema, colirio para los ojos….También saco 200 dólares en billetes en un cajero del propio super. Tras ello al hotel. Allí, reventado tras día y medio sin dormir, me duché y sin cenar, traté de dormir. Cosa que hice a ratos, de 10 a 12 y de las 2 de la mañana hasta las 5:30, dando vueltas en la cama.
La primera es la preparación del viaje. Es la que más tiempo le dedico y en este caso ha sido un par de años donde partiendo del tiempo que disponía – dos semanas – ha ido rehaciéndose varias veces en función de la nueva información que iba adquiriendo hasta quedar en lo que quería hacer, que muchas veces coincide con lo que finalmente realizas, pero que esta vez no ha sido así, sobre todo en la primera semana del viaje.
La segunda es la realización “física” del viaje. Es la culminación de todo el trabajo de preparación previo.
La tercera es la rememoración. Es recordar y analizar el cómo ha sido, si ha cumplido con tus expectativas, el si lo volvieras a realizar qué dejarías o qué parte ampliarías o añadirías.
Así que empecemos por la primera, por la preparación del viaje.
Todo surgió, como comenté en mi diario por Riaño durante el confinamiento y unos canales de creadores de contenido de Youtube, en el que grababan sus rutas mochileras por diferentes sitios, principalmente de EEUU.
Me picó el gusanillo y quise realizar algo similar. Así que partiendo de mis gustos por paisajes alpinos y fauna y por la libertad y facilidad que aportan en Norteamérica a la actividad del mochileo, decidí ir al norte del Estado de Washington. La primera zona a la que decidí ir fue a North Cascades National Park, uno de los parques nacionales de EEUU menos visitados (de hecho ni hay que pagar por entrar) que en unos videos vi que era realmente precioso, pero que tiene el hándicap de que la mayor parte del mismo es inaccesible salvo que realices una buena caminata. Luego, en la ardua tarea de búsqueda de información di con un área anexa, la de Mt. Baker que realmente me fascinó por su belleza y decidí realizar alguna de las excursiones que partían de la Hwy 542 que lleva hasta la estación de esquí y finalmente, como colofón quería realizar una ruta mochilera de varios días por una zona algo más al sur, en la zona protegida de Glacier Peak Wilderness.
Para los amantes del senderismo, el estado de Washington es una joya. Cuanta más información tenía, más me daba cuenta que ni tirándome los dos meses de verano por la zona me daría tiempo a realizar todas las rutas que veía interesantes. No quise dispersarme y me centré en la parte norte del Estado, seguramente otros años volveré para realizar rutas por Olympic National Park, Mount Rainier, Goat Rocks Wilderness o Alpine Lakes. Y es que además dispones de muchas herramientas para encontrar senderos atractivos. Para empezar, cuenta con una asociación de senderos, www.wta.org/ que está formada por voluntarios que cuidan de los mismos y cuya web es una fuente inagotable de rutas por diferentes zonas del Estado. Por otro lado, si te ocurre como a mí que disfrutas del papel más que de la pantalla de ordenador, dispones de editoriales que cuentan con numerosas guías que te muestran numerosos senderos con descripciones detalladas, a parte de mapas de la zona. www.mountaineers.org
Así que recogiendo información por internet, viendo videos de youtube, con un par de mapas de la zona que adquirí y leyendo estos libros que me agencié empecé a diseñar la ruta.
El viaje sería en la segunda quincena de julio y la primera decisión era decidir a dónde ir, a Seattle, principal ciudad del Estado, o a Vancouver, al otro lado de la frontera, pero que en kilómetros incluso estaba más cerca de la zona del Mt. Baker, por ejemplo. Al final me decidí por la ciudad cuna del movimiento grunge, pero fue porque los precios de los alquileres de coches subieron de golpe una barbaridad. Estoy hablando de la segunda mitad de septiembre de 2021, estaba viendo en avis Canadá un suv por cuatrocientos y pico euros y cuando decidí reservarlo unos días después y, por tanto, volar hasta Vancouver, los precios habían subido casi hasta los 2000. Casi me da algo. Empecé a mirar por todos lados y los precios similares. Dudé hasta de hacer el viaje. Esos precios me parecían prohibitivos y más cuando en agosto me iba con mi mujer a Alaska que ya sabemos que barato no es. Pero el 30 de septiembre vi en autoeurope un Chevrolet Malibú o similar, es decir, un coche grande, por 382 euros desde el aeropuerto de Seattle, con Budget. No lo dudé y reservé.
El vuelo no lo reservé hasta febrero, harto de esperar a que bajaran de precio y que no lo hicieran, sino todo lo contrario. Al final un billete con maleta facturada y otro sin ella (por cierto, viajaba con mi sobrino pequeño, el de 16 años. El mayor que nos acompañó por Riaño el año pasado no lo hizo dado que lo de dormir varios días por donde pilláramos no le atraía) con Air France.
En cuanto a la ruta definitiva pensada, era la siguiente:
14/7 – Salida a las 6 de Madrid, llegada a Seattle a las 14:30. Recogemos coche y nos dirigimos al norte, hasta Bellingham, donde dormiríamos en el Bay City Motor Inn, por 77 USD. La idea era parar en un Cabellas a comprar spray antiosos, en el Rei de Bellingham para adquirir comidas deshidratadas, bombonitas de gas y demás utilidades senderistas y en un super tipo Fred Meyer para más alimentación.
15 al 19/7 – Ir hacia la Hwy 542 y acampar en Douglas Fir Campground durante 4 noches para hacer rutas senderistas por la zona de Mt Baker. Aquí podéis ver las principales. Nuestra idea era el 15 Heliotrope Ridge, el 16 Excelsior Pass con Welcome Pass, el 17 Skyline Divide, el 18 Chain Lakes o Lake Ann. De todas formas tenía alguna más en la recámara como Yellow Aster Butte, Hannegan Peak o High Divide.
Del 19 al 22/7 haríamos el mochileo por la zona de Glacier Peak Wilderness, la conocida como Spider Gap – Buck Creek Pass Loop Aquí pones la tienda donde pilles ya que no está prohibido. Ese día 22 dormiríamos en Wenatchee, en el Super 8 para darnos una buena ducha y dormir en una cama
Del 23 al 26/7 estaríamos por North Cascades National Park. El 23 haciendo el Mapple Loop Trail en la parte este del parque, el 24 saldríamos del parque para realizar el Easton Glacier via railroad grade Trail volviendo por Scott Paul Trail, todo al lado de Mt. Baker, la montaña en sí, no la zona protegida de mismo nombre, el 25 y 26 mochileo por el parque nacional, yendo a Sahale Glacier y Horseshoe Basin.
El 27 nos levantaríamos temprano para coger el avión a las 13 horas y llegar al día siguiente a Madrid.
Para reservar las plazas en el camping, se ha de hacer por la web de recreation.gov con unos 6 meses de antelación como muy temprano. Eso sí, suele haber en determinados campgrounds las típicas plazas sin reservar para los primeros que lleguen ese día.
Para la zona de Mt. Baker el camping elegido fue el Douglas Fir Campground, aunque más adelante estaba la opción del Silver Fir Campground. Yo preferí el primero porque me venía mejor para 3 de las 4 excursiones previstas y por estar más cerca del poblado de Glacier, que nos valdría para realizar cualquier compra de vituallas.
Hay que tener en cuenta que estos campgrounds públicos no son como los que tenemos por aquí. No hay duchas y los wc son letrinas, pero en general son parcelas muy amplias con bastante privacidad, mesa de picnic y barbacoa.


Campgrounds, concretamente el Douglas Fir. Nuestra parcela y Aseos
Luego las tres noches de mochileo. En principio los lugares pensados eran al final de Spider Meadows antes de comenzar la subida a Spider Gap, luego en Image Lake y finalmente en Buck Creek Pass.
Ya en North Cascades NP era acampar en Marble Creek Campground en la parte oeste del parque un par de noches y luego en el par de días de mochileo, en Pelton Basin, uno de los denominados Backcountry Camps que están repartidos por todos los parques nacionales para los que quieran realizar rutas mochileras, que no es otra cosa que dos o tres sitios para poner la tienda y un área común de comer, pero que has de tratar de reservar con antelación o ir el día anterior a alguno de los centros de los Rangers y ver si está disponible. Para reservar es necesario realizar una solicitud por recreation.gov y luego entras en una lotería para ver si te dejan hacer la reserva. Ya os adelanto que no tuve fortuna, así que tendría que ir al centro de los Rangers el día anterior. Y finalmente dormir en Mineral Creek Campground para ya salir temprano al día siguiente para Seattle.
Nos hicimos el seguro mochilero con Iati, principalmente porque tenían rescate, por si ocurría alguna desgracia en mitad de la montaña. Y sacamos el ESTA el día antes de la subida de precios por el chivatazo que leímos por el foro
Y ese era el plan. Por supuesto hubo muchos anteriores, donde realizaba parte del PCT u otras rutas, pero que hubo que descartar.
Y empezaron los problemas. A principios de año veía que los dos campgrounds de la Hwy 542, el Douglas Fir y el Silver Fir, estaban cerrados hasta nuevo aviso por inundaciones. Al mismo tiempo vi que dos de las rutas que quería hacer por la zona, la Skyline Divide y Heliotrope Ridge, las carreteras de acceso habían sido dañadas y cortadas por dichas inundaciones. Lo del alojamiento lo resolví reservando por Airbnb en la zona de Glacier. Al final, bien metidos en la primavera, los problemas con los campgrounds fueron resueltos así que cancelé la reserva de Airbnb y reservé sitio en Douglas Fir. Pero las carreteras de acceso no fueron reparadas, así que a pensar en otro par de rutas.
Luego, mientras se iban aproximando las fechas de salida del avión leía que el invierno en la zona había sido de los que más nieve habían dejado en las últimas decenas de años y que junio había sido más fresquito de lo normal y las acumulaciones de nieve seguían siendo importantes. De hecho, abrieron la parte final de la Hwy 542 en julio y vi una foto de la máquina quitanieves con una montaña de nieve de más de 3 metros al lado. Y nosotros en 10 días estaríamos por ahí. Al final esto fue lo que más afecto a nuestra planificación. De hecho, la ruta de mochileo por Glacier Peak Wilderness dudaba ya de hacerla. Estaba metido en grupos de Facebook de hikers y backcampers de la zona y nadie la había realizado aún, incluso Spider Meadows tenía nieve unos días antes.
Y llegamos al inicio del viaje.
Yo vivo en Almería y el avión lo cogíamos en Madrid a las 6 de la mañana del día 14 de julio. Salí poco después de las 8 de la tarde dirección a Jaén, donde recogería a mi sobrino. Allí metimos la mochila y todos los utensilios que necesitaríamos en una maleta, ya que iríamos con las maletas de cabina y una facturada. Y ya para el aeropuerto con una parada pasada Despeñaperros para tomarme un café. El viaje sin problemas. El coche lo dejamos en el parking de la T2 ya que me salía por 5 euros menos cuando lo reservé que en el de larga estancia de las afueras. Ya en la terminal, haciendo cola para que los de Air France nos atendieran, a mi mochila de cabina le dio por romperse en la correa derecha. Tras años de uso y con el peso que llevaba se partió. Le hice un nudo provisional y tanto que provisional porque se partió otra vez. En fin, primera en la frente nada más empezar.
El avión iba a París y allí teníamos una escala de 5 horas. Cuando hice la reserva era de dos, pero ya sabemos como se las gastan los de las líneas aeroportuarias. Cuando llegamos a la capital francesa vimos por las pantallas que nos habían cambiado de puerta de embarque, en la otra punta de la terminal. Pillamos unos sillones al lado de la puerta de embarque y allí a pasar las horas y yo fundido, ya que llevaba más de 24 horas sin dormir. De repente oímos por los altavoces algo que parece que afecta a nuestro vuelo, de hecho recibo un correo electrónico. El vuelo a Seattle se retrasa una horita… Cuando quedan algo menos de 40 minutos y veo que no hay nadie en la puerta de embarque, empiezo a mosquearme. Me levanto y me da por mirar en una pantalla y veo que han cambiado otra vez la puerta de embarque de nuestro vuelo. Ahora está donde originalmente, en la otra punta, y ya están embarcando. Corro a decírselo a mi sobrino y corriendo por toda la terminal llegamos los últimos, chorreando de sudor y casi perdiendo el vuelo. Menos mal que me dio por mirar de nuevo en las pantallas.
El vuelo a Seattle tuvimos la suerte de que nos colocaron al lado de una puerta, sin asientos delante, lo que para yo estirar mis piernas me viene de lujo. El viaje se hizo eterno y a pesar de estar reventado no me dormía. Estuve mirando posibilidades con los libros que llevaba para los días de mochileo y sustituir el Spider Gap – Buck Creek Pass Loop por otra que vi interesante por la zona denominada White Pass – Pilot Ridge Loop, que no subía tanto (no llegaba a los 2000 metros) y además las zonas altas coincidían con el PCT por lo que el sendero esperaba que estuviera bien cuidado y con gente.
Y llegamos al aeropuerto de Seattle sobre las 15 horas. El control fue rápido, aunque fui uno de los “afortunados” que me llevaron aparte para un control más exhaustivo. Por otro lado, decir que desde el aeropuerto se ve perfectamente Mount Rainier e impresiona semejante mole de casi 4400 metros.
Las oficinas de alquiler coches estaban lejos de la terminal y había que coger un autobús. Nuestra compañía era Budget. No había nadie y nos atendieron rápidamente y con mi inglés cutre salchichero le dije que quería el coche con los bajos más altos dentro del tipo de coche que teníamos. Me dijo sin problemas y que qué me parecía un Toyota 4runner. Le dije que ni idea del coche, así que me mostró una foto y vi un suv grande, casi tirando a todoterreno. Le dijimos que genial. Me habrán dado un upgrade gratis, como me hizo Avis en Canadá cuando me dieron un Jeep Wrangler. Le pregunté para asegurarme un par de veces que no tendría que pagar nada más y me dijo que así era. Y todo felices fuimos a por el coche. Nos pareció un triunfo. Grande, bonito y con los bajos bien altos.

Salimos del parking y nos paramos un par de veces porque los mapas de Google maps descargados (yo iba sin internet porque sabía que por las montañas por donde íbamos no había cobertura) no me indicaban por donde ir. Hasta que lo hicieron. Nuestro destino era ir más al norte, a la ciudad de Bellingham a una hora y media de distancia. Decir que el aeropuerto está más al sur de Seattle y que al ir nosotros más al norte tuvimos que cruzar la ciudad. Eso hizo que pilláramos varios atascos y que tardáramos más, pero es que cuando la cruzamos, la autovía tenía muchos tramos en obras y muuuuuuchos coches (bueno, camionetas, todoterrenos, chupagasolinas por doquier…pocos utilitarios como los que tenemos por aquí) Vamos que el ritmo era lento, con multitud de paradas y que lo que iba a ser un viaje de hora y media fuera casi del doble.

Paramos a mitad de camino en un Cabella’s, una de esas tiendas gigantescas de productos de caza, pesca, camping…. Y todo para comprar spray antiosos que había visto que estaba más barato que en el REI, que es como el Decathlon, para que nos hagamos una idea. El problema es que llegamos a las 18:55 y cerraba a las 19. Fue entrar mi sobrino y yo y nos quedamos flipados con la tienda. Nos hubiéramos tirado un buen rato viéndola, pero no había tiempo. Y al final ni compramos el spray porque el que estaba más barato no quedaba y el otro valía más que en el REI. Así que de vacío y para el REI de Bellingham, que nos pasó casi lo mismo. Estos cerraban a las 20 horas y llegamos justo a esa hora y no nos dejaron entrar. Además teníamos unas cuantas cosas que comprar.
Nuestro hotel era el Bay City Motor Inn Espacioso y más que suficiente para nuestro propósito. 80 USD. De allí salimos para un Fred Meyer a comprar. Botellas de agua de medio litro, de galón, galletas, noodles, pan, una especie de salchicha embutido, café soluble, latas variadas, Pringles, carne y frutos secos, un antiobiótico en crema, colirio para los ojos….También saco 200 dólares en billetes en un cajero del propio super. Tras ello al hotel. Allí, reventado tras día y medio sin dormir, me duché y sin cenar, traté de dormir. Cosa que hice a ratos, de 10 a 12 y de las 2 de la mañana hasta las 5:30, dando vueltas en la cama.






