Cuando planificábamos este viaje, sabíamos que el gran atractivo de Escocia es su naturaleza y queríamos ver más allá de lo alcanzable en transporte público.
La opción de alquilar un coche nos daba pereza por eso de que conducen por la izquierda, así que decidimos contratar una excursión.
En la imagen, Glencoe desde el autobús
La mayoría de excursiones de tres días llevan a la isla de Skye, totalmente comprensible por su atractivo, así que nos pareció buena idea.
En la imagen, Skye desde el autobús
La ruta, además, pasa por el valle de Glencoe, el lago Ness y varios otros puntos de interés.
Lo contratamos con la agencia Viajar por Escocia. Los precios son más o menos iguales en todas las agencias y con rutas similares.
Nuestra experiencia personal con la agencia es excelente.
El guía es extremadamente buen conductor, amable y hace las explicaciones divertidas e interesantes. Además el alojamiento que nos proporcionan es muy correcto y las paradas que hacemos son suficientes y sin prisas. Un 10.
Hoy lunes madrugamos y subimos al autobús unas 30 personas. La ruta de hoy cruza Escocia de este a oeste, sólo llegaremos a la isla de Skye para cenar y dormir.
La primera parada del día, a media mañana, es en una estación de servicio donde tienen cafetería, baños, tienda de souvenirs y unas vacas peludas muy sociables.
La carretera rodea lagos y prados, hasta llegar al valle de Glencoe, donde bajamos del bus para tomar unas fotos y disfrutar del paisaje.
A la hora de comer paramos en la turística localidad de Fort William, donde los montañistas toman fuerzas antes de encarar el Ben Nevis, la montaña más alta de Escocia.
No tenemos mucho tiempo libre así que compramos comida en un supermercado y comemos sentados en un banco con vistas al Loch Eil.
La siguiente parada es el viaducto Glenfinnan, conocido por una escena de una película de Harry Potter. En el parking hay una cafetería. Hay mucha gente atraída por la fama del lugar, pero además el sitio tiene su atractivo en sí.
A pocos metros del parking se encuentra un mirador del Loch Shiel, con un bello paisaje.
Para ver el viaducto hay que subir una colinita. Según nos cuenta el guía, el tren no siempre es puntual, así que esperamos y esperamos y esperamos
Para rematar el día, hacemos una breve parada en el castillo de Eilean Donan, que destaca solemnemente en una islita en el Loch Long. Es uno de los lugares más fotogénicos del viaje.
Y finalmente llegamos a Kyleakin, el primer pueblo de la isla de Skye. El pueblo son cuatro calles. Nos alojamos en un Bed & Breakfast y la cena y el desayuno la hacemos en el único restaurante del pueblo.
La isla de Skye tiene fama de tener muchos mosquitos y damos fe que es una fama merecida. En la orilla del mar nos rodean nubes densas de mosquitos diminutos.