Hoy es nuestro último día en Edimburgo. Por la mañana nos dedicamos simplemente a pasear por las encantadoras calles del centro.
Visitamos el cementerio de la iglesia Greyfriars, es un remanso de paz. Además hay unas bonitas vistas, no podemos parar de tomar fotos.
Está justo enfrente de la popular estatuita del perro Bobby, protagonista de una entrañable leyenda urbana.
Volvemos a entrar en el Museo Nacional para ver una de sus piezas más remarcables, un ajedrez de marfil del siglo XII o XIII.
Volvemos a pasear por la Royal Mile y nos divertimos viendo alguno de los espectáculos que tienen lugar cada día durante el Fringe Festival.
Después de comer nos acercamos al Palacio de Holyroodhouse, la residencia real en Edimburgo.
Llegamos cuando están a punto de cerrar, así que nos sentamos en la fantástica terraza de la cafetería a descansar.
Esta es la vista del palacio desde Holyrood Park.
Habiendo retomado fuerzas nos dirigimos hacia un parque colindante, que lleva el mismo nombre que el palacio. Estamos animados y acabamos subiendo un buen trozo del Arthur’s seat, la colina más grande de la ciudad.
El terreno es empinado pero sin dificultad, hoy domingo hay muchos paseantes. Las vistas son fantásticas. Igual de fantásticas que desde Calton Hill pero desde otro ángulo y de más arriba.
Y tras este agradable paseo por el monte, tomamos nuestra última cena en Edimburgo en nuestro nuevo pub favorito, a dos calles de nuestro B&B.