Domingo 02/04/23
Amberes en el siglo XVI fue probablemente una de las ciudades más ricas culturalmente y económicamente de Europa. En su puerto se llevaba a cabo todo tipo de comercio: lana de Inglaterra, especies de India, esclavos de África, … pero esta ubicación estratégica ha sido a la vez una bendición y una maldición, pues fue la ciudad belga más bombardeada durante la II Guerra Mundial, así que de su casco histórico poco ha llegado al siglo XXI.

La estación de tren, toda una joya de la arquitectura de finales del XIX, está un tanto apartada del centro de Amberes, así que caminamos unos 10 minutos por modernas calles anodinas hasta llegar a la zona comercial, la peatonal calle Meir con sus elegantes edificios neoclásicos y modernistas.
En seguida llegamos a la Catedral pero está a punto de empezar la procesión de Semana Santa y no podemos entrar. Muy cerquita está la plaza del Ayuntamiento, llamada Grote Markt, rodeada por decoradas casas de gremios, cada una reconocible por sus estandartes dorados en la parte superior.
En el centro está la fuente de Bavo, el héroe de una leyenda de origen romano.
A los pies del río, pero también muy cerquita del centro, se encuentra el modesto castillo Het Steen. Se puede subir a la terraza panorámica de forma gratuita pero para visitar el interior hay que pagar entrada. La construcción de esta fortaleza data del siglo XI. La verdad es que las vistas no son nada del otro mundo.

Dos de los edificios modernos más famosos de la ciudad están en la zona del puerto, uno es el MAS (Museum aan de Stroom) y el otro es Havenhuis, que está demasiado lejos para acercarnos, porque los alrededores no tienen nada de nada.
Seguimos paseando para hacer tiempo a que vuelvan a abrir la catedral al público. Su alto campanario gótico se vislumbra prácticamente desde cualquier punto de la ciudad y es que por algo es la catedral más grande del país.

Para comer elegimos un restaurante que es una atracción en sí. Se llama Elfde Gebod y parece el almacén de un anticuario devoto. Degustamos una muestra de la gastronomía típica belga bajo la mirada vigilante de docenas de figuras de santos y vírgenes.

Otro sitio que visitamos es la Casa de la Bolsa, o Bezoek de Haldelsbeurs. El edificio actual es una reconstrucción neogótica del original del siglo XVI, la Edad de Oro de Amberes. Estamos de suerte porque no siempre está abierto, pero ahora hay una exposición fotográfica gratuita y podemos contemplar el interior del edificio.
A media tarde nos da la impresión de que ya hemos visto todo lo que nos interesa de Amberes, recogemos las maletas del hotel y tomamos el siguiente tren a Gante.
Descansamos durante la hora y veinte de trayecto y después del check-in del hotel, aunque este está bastante alejado del centro de la ciudad, decidimos aprovechar lo que queda del día, tomar un tranvía y acercarnos a ver el casco histórico.
La ciudad de Gante en sí no es pequeña, pero el casco antiguo es diminuto y todo lo de interés está muy concentrado.

Lo primero que vemos al bajar del tranvía es la robusta iglesia de San Nicolás con el precioso edificio comercial The Post enfrente.
Un lateral de este edificio da al popular puente Sint Michiel, desde el cual hay foto obligada pues las vistas de la orilla del canal son imperdibles.
La calle que recorre la orilla derecha se llama Graslei, y la de la orilla izquierda, Korenlei. Eran los antiguos muelles medievales y muchos de los edificios que vemos aquí ya existían en el siglo XIII.
Desde aquí salen los tours en barca por los canales. No nos llamaba especialmente la atención, pero mañana nos convenceremos de no subir al cruzarnos con varias de estas barcas a rebosar de grupos escolares de adolescentes gritando.

En nuestro paseo también vemos el exterior del castillo de los Condes, o Gravensteen, al cual tenemos entrada reservada para mañana, y simplemente disfrutamos de las encantadoras calles medievales.
Para cenar intentamos huir un poco de los puestos más turísticos y acabamos en un delicioso pub irlandés. Tenemos que reconocer que ya hemos desistido de probar cervezas belgas.
