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BÉLGICA, ENCANTADO DE CONOCERTE -Diarios de Viajes de Belgica- Mogutu
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Diario: BÉLGICA, ENCANTADO DE CONOCERTE  -  Localización:  Belgica  Belgica
Descripción: Crónica de una intensa semana en Bélgica visitando en transporte público Bruselas, Gante, Brujas, Amberes, Lovaina, Dinant y Namur.
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Etapa: CONOCIENDO BRUSELAS  -  Localización:  Belgica Belgica
Fecha creación: 01/06/2015 11:37  
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El avión tomo tierra suavemente en el aeropuerto de Bruselas. Justo en ese momento mi mujer empezó a soñar despierta con las maravillas que nos esperaban: los canales de Brujas, los muelles de Gante, la Grand Place de Bruselas…. Yo, sentado a su lado, también dejé volar libre mi imaginación: las cervezas, los bombones, la carne estofada, las patatas fritas…. Hasta que un codazo de mi doña me sacó de mis ensoñaciones, avisándome de que era hora de apearnos.


Y así, cada uno con sus sueños y su maleta, fuimos en busca del tren que nos llevaría desde el aeropuerto hasta la estación central de Bruselas.
El tren se toma en la planta -1 del mismo aeropuerto y al ir a sacar los billetes en la maquinita nos encontramos con un par de problemas: el primero que sólo aceptaba monedas o tarjeta y el segundo que no daba posibilidad de visualizar el texto en castellano. Un amable señor belga que pasaba por allí tuvo la bondad de echarnos una mano.


Tuvo bondad y poco acierto el buen hombre Confundido , ya que nos sacó unos billetes que tan sólo costaban 4,5 euros por cabeza cuando yo había leido en nuestro foro que el tren aeropuerto-Bruselas costaba unos 8 euros. Pensé yo que el belga aquel, habitual usuario de trenes y expendedoras, tendría más razón que el foro pero días más tarde, en el viaje de vuelta, comprobamos que nos había sacado un billete erróneo. Afortunadamente no pasó el interventor en el viaje que transcurrió sin incidencias.


En un corto trayecto en tren de unos 20 minutos, nos plantamos en la estación central y desde allí, 5 minutos andando hasta nuestro hotel (del que hablaré más adelante). Hicimos el check in, dejamos las maletas en la habitación y salimos escopeteados a presentar nuestros respetos a la capital belga. Todavía no era ni mediodía (nuestro avión despegó de Bilbao a las 6:45 de la mañana) y teníamos todo el día para patear sus empedradas calles). El esfuerzo del madrugón merecía la pena!!


Salimos del estrecho callejón en el que estaba el acceso a nuestro hotel (callejón llamativo como pocos por el precioso mural basado en el Manekin Pis que lo adorna). Un poco más abajo encontramos el primer mural que veíamos relacionado con el comic y a unos 60 metros más allá una horda de gente arremolinada en torno a un punto concreto. Estaba claro hacia donde teníamos que caminar. Allí, sin duda, tenía que estar la fuente del niño meón, del Maneken Pis, que sabíamos que quedaba a tiro de piedra del hotel.


Una fanfarria de animosos ancianetes uniformados con algo parecido a trajes militares atacaban con mucho impetu e ilusión distintas piezas frente a la fuente. La gente no les hacía mucho caso, pero parecía darles igual. El meoncete estaba vestido ese día, como ocurre en ocasiones, y un grupo de señores empezaban a cubrir la estatuilla para, supusimos, momentos después hacer una especie de descubrimiento oficial de la misma.


La zona era un poco locura. Cientos de personas agolpados frente a la fuente, con sus cámaras y sus palos de selfie haciéndose fotos, la charanga atacando una pieza tras otra, por diferentes calles aparecían guías con banderolas al frente de pelotones de obedientes japones….. y todo aromatizado con un intensísimo y penetrante olor a gofre. Y es que, allí mismo, en la Rue ´de L´Etuve, además de tiendas de bombones, de souvenires y de cervezas, hay unos cuantos establecimiento que venden gofres a razón de varias toneladas por minuto Mr. Green .


Todo el mundo en la dichosa calle llevaba la cámara de fotos en una mano y un gofre en la otra. Así que nos sumamos a la moda y nos zampamos un par de gofres. Ojito!! que los carteles de todas las tiendas anuncian gofres a un euro, pero a nada que le eches chocolate, fresas, caramelo o lo que te apetezca el precio aumenta considerablemente Pelea . Un euro es lo que vale el gofre limpito, sin aditamentos.


De repente, rompió a llover y nos metimos bajo un toldo a comer el gofre. Ello nos dió la oportunidad de contemplar el segundo de los muchos murales dedicados al comic que adornan las calles de Bruselas. Frente a nosotros, Tintín, Milú y el Capitán Haddock bajaban por unas escaleras de incendio pintadas en la fachada azul de la casa. Apuramos el gofre contemplando el mural y la tormenta se fue tan rápido como había llegado.


Seguimos nuestro camino hacia la cercana Grand Place. La plaza resultó tan espectacular como esperábamos, pero tristemente todos los edificios de uno de los lados de la plaza aparecían cubiertos por andamios Confundido y por unos toldos en los que aparecían dibujados los edificios que tapaban y que atenuaban bastante el feo efecto. Pasamos un buen rato paseando por la plaza, sacando fotos y contemplando las fachadas de las sedes gremiales y del ayuntamiento.


Pero sabíamos que, dada la ubicación de nuestro hotel, íbamos a pasar muchas veces por la plaza, de día y de noche y decidimos no entreternos demasiado. Salimos de la plaza por la Rue des Harengs, al fondo de la cual lucía un enorme mural que pretende concienciar de la lucha contra el sida.


Sabíamos que por allí quedaba el Theatre Royal de Toone, un teatro de marionetas que también es bar y en seguida encontramos el callejón a través del cual se accede, pero dejamos la visita para un poco más tarde.
Es curioso que casi siempre que organizas un viaje, sobre el plano, parece que va a ser complicado enlazar un punto con otro y luego, una vez en el destino, casi vas encontrándote los objetivos sin querer.

Pasillo de acceso a Theatre Royal de Toone

Así nos pasó una vez más en Bruselas, allí estaban, pegaditas, las galerías St Hubert, un lujoso corredor con techo de cristal y abovedado inaugurado en 1.847 por el rey Leopoldo I y que hoy alberga elegantes tiendas de bombones, algún café, joyerías y alguna que otra tienda de postín. Las bombonerías eran sencillamente tentadoras y empecé a echar de menos no haber preparado el viaje como es debido y no haberme traido esas orejeras que ponen a caballos y burros para que sólo miren hacia delante y no se distraigan con lo que haya alrededor.


Las galerías se dividen en dos tramos y justo desde el punto en que se separan, vimos a la izquierda una estrecha calle que parecía más estrecha aún por los toldos de los restaurantes y los carteles que anunciaban los menús. No había duda: ahí estaban la Rue y la Petite Rue des Bouchers, conocidas por sus restaurantes que ofrecen menús económicos con el mejillón como estrella y también platos de pescados y mariscos.


Así que, despúes de recorrer la galería hasta el final, retomamos nuestros pasos y nos metimos por la conocida calle de restaurantes. Pero no era el hambre lo que nos guíaba, era la sed. Yo sabía que por aquella zona está el conocido Delirium Tremens, un local de tres plantas y que presume de tener una carta de más de 2.000 cervezas diferentes.
Así que entramos directos al sotano del local, que habíamos leido que era la zona más animada. Era prontito, algo más de mediodía y, aunque había bastante gente, no era la vorágine que nos encontramos en posteriores visitas nocturnas al local.


Tomamos asiento y en la mesa encontramos una carta en la que se ofrecían una selección normal de cervezas, no tan enorme como nos habían dicho (más de 2.000). Al acercarme a la barra a pedir, vi allí apoyada otra carta tipo listín de teléfonos que desafiaba a los cerveceros más sedientos con una infinita selección de birras. Allí estaba el Larousse cervecero!!
Cuando se me acercó el barbudo camarero de la barra le pedí un par de cervezas de una marca de la que había leido maravillas en el foro, una que muchos foreros recomendaban: la Tripel Karmeliet. Siendo sincero diré que me defraudó la birra en cuestión.


Posiblemente por haber leido tantas alabanzas mis expectativas eran enormes y ni a mi mujer ni a mí nos pareció para tanto. Es una cerveza de las llamadas de Abadía, de 8,4º y que se elabora con tres granos diferentes (avena, trigo y cebada) y que, de hecho, vienen dibujados en su etiqueta. Pero a pesar del chasco de la cerveza, el ambiente del garito era agradable y la música animada y a buen volumen, adecuado. Nos animamos a picar algo y quedarnos un ratito bien a gusto en el Delirium.
Refrescados con la cerveza y con fuerzas retomadas por el picoteo que nos sirvió como comida, salimos al estrecho callejón del Delirium Tremens.


Allí mismo encontramos, casi al fondo del callejón, arrinconada, y encerrada tras unas verjas y mucho menos visitada que su pariente el Maneken Pis a la Jeanneke Pis, una fuente que figura una niña meando y que data de 1.987. Desde luego, no le buscaron una ubicación preferente a la pobre Jeanneke!
Fuimos hacia la Rue Neuve, pero antes de llegar a ella pasamos junto al Teatro Real, ubicado en la Plaza de la Monnale y hoy en día gran sala de ópera. En la explanada frente al teatro había un par de centros comerciales y un poco más adelante se extendía la Rue Neuve, seguramente la calle más comercial de Bruselas, pero la dejamos para un ratito después.

Teatro Real

Antes caminamos hasta la Eglise de St Nicholas, un templo donde lo primero que llama la atención es que su fachada aparece cubierta por tiendas. No me refiero a que haya tiendas en sus bajos o soportales, sino que adosados a las fachadas de la iglesia hay pequeños edificios que semi ocultan la iglesia, dándole un aspecto exterior francamente curioso. Esa zona es muy bonita y animada, con el cercano e imponente edificio neoclásico de la Bolsa. Entramos a la iglesia pero lo que vimos dentro no nos entretuvo demasiado.

La iglesia semi oculta tras las tiendas

Optamos entonces por ir hacia la Rue Neuve que habíamos atisbado antes (la calle más comercial). He de confesar que para estas alturas ya habíamos entrado a más de una tienda de bombones, pero de momento, tan sólo a curiosear, seguíamos resistiéndonos a las tentaciones. La Rue Neuve es una larga calle con un par de centros comerciales (uno de ellos, la Galería INNO, con género de calidad) y muchas tiendas de conocidas marcas como Zara, Primarkt, H&M, Foot Locker, etc.

La Bolsa

Vimos entre calles una plaza a la que nos acercamos y resultó ser la Plaza de Los Mártires. Y en la misma Rue Neuve una iglesia de la que no teníamos constancia, Notre Damme du Finisterre y en la que nos llamó tremendamente la atención un abigarrado y precioso púlpito tallado en madera (el primero de los muchos y espectaculares púlpitos que íbamos a ver en Bélgica).
Recorrimos integramente la muy larga calle Neuve y volvimos hacia atrás por una calle paralela, el Boulevard Adolphe Max, sin nada digno de reseñar.

Santa Catherine

Caminando, caminando, fuimos llegando hasta la zona de Santa Catherine, una zona tranquila y con menos bullicio que las que habíamos visitado hasta entonces. Íbamos disfrutando del paseo y de la tranquilidad de la zona cuando de repente el grito de Tarzán sonó a un volumen tremendo Chocado Chocado . Nos miramos extrañados y sin comprender. ¿qué pinta el grito de Tarzán en Bruselas?…”no habremos oido bien”, pensamos….. y en ese momento lo volvimos a oir más claramente. Y os prometo que sólo llevábamos una cerveza hasta entonces. Y otra vez el grito. Cada cierto tiempo se repetía y cada vez más alto a medida que llegábamos a la iglesia de Santa Catherine. Vimos que junto a la iglesia estaba el Centro de Arte Contemporáneo, situado junto a la Torre Negra y de unos altavoces allí instalados salía de vez en cuando el grito del rey de la selva, algo surrealista!!. Según investigamos después, parece ser que los alaridos tienen que ver con una exposición allí ubicada (ya me extrañaba a mí que Tarzan a estas alturas se mudase desde la jungla a la capital de Europa Riendo ).


Aún sin reponernos de la impresión del grito de Tarzán, decidimos que no hay dos sin tres y que dos meones (Maneken y Jeanneke Pis) eran pocos para una ciudad tan populosa. Así que buscamos y dimos con el tercero, el Zinneke Pis, que con la pata levantada se quedaba a gusto en la Rue des Chartreux. Por esa misma calle hay alguna curiosa tienda de ropa vintage donde mi mujer se entretuvo un ratito.
De allí fuimos hasta el Halles St Gery, un antiguo mercado reconvertido en centro de exposiciones, con un gran bar y donde varios señores se entretenían en el gran patio jugando al ajedrez. Daba la impresión de ser un gran espacio un tanto desaprovechado. Eso sí, tan digno de verse por fuera como por dentro.

Partida de ajedrez en Halles St Gery

Sabíamos que muy cerca de este mercado hay unas verjas negras que llevan hasta uno de los pocos puntos en los que se puede aún ver el soterrado rio Senne. En seguida encontramos las verjas y el patio desde el que se ve el rio, pero un grupo de un viaje organizado y su guía tenían tomada la margen del rio. No nos quedamos mucho tiempo porque tampoco la vista merecía demasiado la pena y porque vimos que otro guía, paraguas en alto, aparecía en el patio capitaneando otro grupo de obedientes turistas dispuestos a tomar la orilla en cuanto el otro pelotón marchase tras su guía.
Así que como ya teníamos vistos practicamente todos los puntos marcados en el planning del día, decidimos ir a tomar algo.

Le Cirio

Elegimos el bar Le Cirio, junto al monumental edificio de la bolsa. Un bar señorial, elegante y que tiene pinta de mantenerse tal y como se inauguró en 1.886. Ambiente muy tranquilo (al igual que los camareros, que no se matan precisamente por atender deprisa). Los baños son dignos de verse, auténticas antiguedades y esos seguro que no han sufrido remodelación alguna en la historia del local.


Mi mujer se pidió un refresco y yo opté por la especialidad del local: half & half, una copa mitad vino espumoso, mitad vino blanco. Estaba realmente bueno el brebaje en cuestión, pero aguanté las ganas de pedirme otro que aún quedaba mucho de la tarde y había que dosificar las fuerzas.
Callejeamos sin rumbo un poquito más, pasamos de nuevo por la Grand Place, descubrimos la ubicación del Petit Delirium (aunque no entramos en esa ocasión). Y seguimos vagabundeando sin rumbo y pasamos junto a la Plaza de España, con la estatua de Quijote y Sancho.


Llevábamos demasiado visto y muy poco bebido Mr. Green y eso que uno de mis objetivos principales en este viaje era el de hacer una concienzuda y variada cata de cervezas belgas, así que calculamos que por la zona en donde estábamos, no podía quedar muy lejos la afamada cervecería A la Mort Subite, que sabíamos se ubicaba cerca de la salida de las Galerías St Hubert, así que para allí nos fuimos. Casi en frente del local una curiosa y colorida estatua representa a una gata en bicicleta.


Pasamos a la cervecera, un local alargado, de techos muy altos, columnas claras y ambiente relajado y formal. Nos sentamos en una mesa y en seguida se presentó un simpático camarero con las cartas de bebidas. Yo lo tenía claro, queria pedir una cerveza de la casa, así que opté por una Mort Subite Gueuze Sur Lie y mi mujer prefirió una Chimay Rouge. Tampoco fue muy bueno este nuevo contacto con las cervezas belgas (recordad el primer chasco en Delirium). Mi cerveza no me gustó en absoluto, templada, amarga y con poco gas. Me enteré después que A la Mort Subite es especialista en elaborar cervezas lambic, un tipo de cerveza que se elabora sólo en Bélgica y cuya principal característica es la de que se producen por fermentación espontánea (no se le añade levadura).

A la Mort Subite

Supongo que será cuestión de gustos pero me quedó claro que yo no soy de lambic. La Chimay Rouge no estaba mal, pero mas adelante las probamos mejores.
Para intentar quitarnos el mal sabor de boca que nos había dejado nuestro segundo encuentro con las birras belgas entramos en una de las tiendas de bombones de las galerías St Hubert, concretamente en Mary, proveedora de la casa real. Compramos una bolsita con 8 o 10 bombones que elegimos a dedo y paseamos un ratito catando con gusto cada bombón. Estaban realmente ricos!!

Elijas el que elijas acertarás!

En Bruselas hay infinidad de tiendas de bombones y de todo tipo: artesanales, industriales…. Los bombones de Mary (como los de Pierre Marcolini, por ejemplo) sólo se venden en las tiendas de la casa, no los encontrareis en supermercados, ni en otras tiendas ni en el dutty free del aeropuerto (lo digo por si pensais dejar la compra para última hora).
Nuestros pasos nos llevaron hasta las inmediaciones del Theatre Royal de Toone, esa mezcla de teatro de marionetas y bar que os he comentado antes que habíamos ubicado a la mañana. Así que nos metimos en el callejón que conduce hasta el Toone.


Estaba muy tranquilo en ese momento, nos sentamos en una mesa frente a un pequeño escenario de marionetas y tras de nosotros estaban lo que parecían unas gradas para ubicar espectadores. Esta vez acertamos de pleno con las cervezas!! Para mí una Rochefort 10, una cerveza trapense de 11º (ojito con la graduación!!), con un sabor fuerte que me encantó. Mi mujer se tomó una La Trappe Dubbel, una cerveza oscura de 6,5º y también le gustó.
Mientras estábamos de charleta y saboreando las cervezas, entró un grupo grande de gente (más de 20 personas), con bastantes niños entre ellos y que pasaron directamente hasta el fondo del local. Supusimos que acudían a ver una representación de marionetas.
Ah, por cierto, en el Toone teneis wifi gratis así que aprovechamos la ocasión para saludar vía whatsapp a amigos y familiares.


Al salir del local atravesamos la Grand Place y pensamos que era una hora buena para cenar eran ya sobre las 21:00 y además habíamos comido poco.
Así que pusimos rumbo a Rue des Chartreux 9, la dirección del restaurante Fin de Siecle, tan recomendado en el foro. Entramos y estaba a tope. Y no sólo eso, había gente haciendo cola junto a la barra, esperando a que les diesen mesa. Un camarero nos dijo que tendríamos como 20 minutos de espera. Buf, qué rollo!!! Aún así, optamos por quedarnos en vez de empezar a buscar otro restaurante. Curiosamente, no llevábamos ni cinco minutos en cola cuando nos tocó el turno de sentarnos. Qué bien!


El restaurante es de decoración muy modesta, luz tenue y no hay separación entre la barra y el comedor lo que hace que sea un poco bullicioso. El camarero que nos acompañó hasta la mesa nos dijo que en seguida nos iba a atender una compañera suya española que no tardó en aparecer por allí con la carta. Una chica muy maja, por cierto. Mi mujer pidió codillo la mostaza (cocido, no asado) y yo opté por carbonade (carne estofada a la cerveza belga).


Para beber, una Palm blonde para ella (muy sencillita, ni fu, ni fa) y una Leffe Brune para mí (una dubbel de 6,5º que me gustó y caté varias veces más en mi estancia).
Cenamos muy bien y no nos pareció excesivamente caro para todo lo que habíamos oido de los precios de Bruselas (algo menos de 40 euros).


Con la tripa llena y la chispa que aporta la cerveza contemplamos la Grand Place iluminada y caminamos muy despacito hasta nuestro hotel (que queda a 10 minutos de la plaza). Pasamos junto al Maneken Pis, ahora mucho más tranquilo y con menos barullo alrededor, así que aprovechamos para sacarnos un par de fotos.Y el día no dio para más y nosotros, bastante molidos ya, tampoco.
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Ver Etapa: CONOCIENDO BRUSELAS




Etapa: SOPRENDENTE GANTE  -  Localización:  Belgica Belgica
Fecha creación: 01/06/2015 11:43  
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Martes, nos levantamos sin prisa y desayunamos tranquilos. En el hotel compartimos mesa de desayuno con un par de chicas zaragozanas muy majas. Salimos sin mucha prisa, la estación central de tren quedaba a 5 minutos de nuestro hotel y el viaje hasta Gante sólo lleva media hora.
Al llegar a la estación nos acercamos a la taquilla a comprar una rail pass. La rail pass es una tarjeta que te permite hacer 10 viajes en tren. La tarjeta tiene marcadas diez líneas en las que se ha de apuntar la fecha del viaje, el origen y el destino. La tarjeta cuesta 76 euros y según nuestros cálculos, los viajes que hicimos con ella, comprando billetes sueltos habrían sido 117,6 euros (un ahorrillo considerable).


Tomamos sobre las 10:30 un tren de dos pisos que no venía muy lleno y que en media hora nos dejó en la estación de Sint Peters, en Gante. Al salir de la estación, a mano izquierda queda la parada de tranvía que según habíamos leido en 8 paradas nos dejaría en el centro de Gante. El ticket se compra en la máquina que hay en la propia parada del tranvía. El sol salía y se ocultaba a ratos.
El viaje del tranvía transcurría con normalidad cuando, antes de cumplirse las 8 paradas que distaban hasta el centro, el chofer se levantó, gritó algo y todo el mundo bajó obediente del tranvía. Y nosotros con ellos. Algún problema en la vía o una avería imaginamos.


Según nuestro planning, nos teníamos que haber bajado cerca del castillo Gravensteen, pero debido al imprevisto con el tranvía aparecemos de repente frente a la Catedral, la iglesia de San Nicolás y el puente de San Miguel. Nos quedamos con la boca abierta ante el conjunto de edicios, impactados. Contábamos con que Gante iba a ser una ciudad monumental y digna de verse, pero no esperábamos tanto.
Caminamos hacia el puente mientras mirábamos hacia todos lados. Y ya en el puente…. el summum!!! Una vista increible: a nuestras espaldas quedaban la catedral, la iglesia y las casas que las flanquean y mirando hacia la derecha, los muelles del grano y de las hierbas. Una vista preciosa en su conjunto Muy feliz .

Vistas desde el puente

Seguíamos alucinando con Gante y su grandiosidad. Impresionados con la ciudad.
Bajamos hasta los muelles a pasear junto al canal, sin poder quitar la vista de tanta torre, tanto edificio monumental y tanta belleza. Allí mismo vimos que se podían coger los barcos que recorren los canales, pero de momento, decidimos seguir con el paseo.


En muy poco tiempo llegamos hasta el castillo de los condes de Gante, Gravensteen, situado justo a la orilla de un canal y, al parecer, que data del siglo XII. Un edificio francamente fotogénico, y no menos fotogénica es la placita que se ubica frente al castillo. Por cierto, en esa misma plaza hay una oficina de turismo (a la que no entramos).

Plaza frente al Castillo

Nos acercamos a la entrada del castillo y allí nos encontramos con un grupo de chicas que nos habían sacado unas fotos en el puente de San Miguel y nosotros les devolvimos el favor. Les preguntamos si habían entrado al castillo por si merecía la pena, pero no habían pasado al interior. Dejamos la opción de entrar al castillo para más adelante si nos apetecía.


Volvimos hacia la zona de los muelles del grano y de las hierbas, dos muelles medievales, escoltados por hileras de edificios gremiales adosados que proporcionan una estampa inolvidable. Al llegar al puente de San Miguel, nos acercamos a la iglesia del mismo nombre pero estaba cerrada, así que cruzamos el puente hacia la margen de la catedral, sin dejar de hacer fotos ni un segundo.

Iglesia de San Nicholas, al fondo Catedral y Belfort

Entramos en la iglesia de San Nicholas, de enormes dimensiones. Tan grande es que pensaba yo que estábamos en la catedral y desorientado que estaba, le pregunté a un vigilante donde estaba el cuadro de la adoración del cordero de Van Eyck, a lo que el amable señor sonrió condescendiente y contestándome en un muy decente castellano me explicó que para verlo tendríamos que ir a la catedral, que aquel templo era la iglesia de St Nicholas. Se me quedó cara de tonto (más de la habitual, quiero decir Mr. Green ) y me acerqué a contárselo a mi mujer que volvió a toda prisa al libro de dedicatorias del templo donde había escrito unas cariñosas palabras sobre la catedral (otra que no se entera!! Riendo ). Más o menos consiguió "arreglar" la dedicatoria.

Belfort

Por cierto, un inciso. Es increible la cantidad de gente que habla castellano en Bélgica Chocado , no sólo gente relacionada con atención al público (camareros, dependientes, taquilleros, etc) sino también gente que encuentras por la calle, a decenas son las personas que hemos encontrado que chapurrean más que decentemente el castellano.
Bueno, sigamos con el relato. Nos dirigmos hacia el campanario o belfort, que data del siglo XIV y que tiene 91 metros de altura. La entrada cuesta 6 euros por cabeza y, afortunadamente, un ascensor te lleva a lo más alto (creo que es la primera vez en nuestros viajes que nos pasa esto en una torre o campanario).
La vista desde arriba es espectacular pero los pasillos son terriblemente estrechos y resulta un poco incordiante tener que andar cediendo el paso y esperando para que pasen otros (muchas veces no caben dos personas a lo ancho del pasillo y hay que esperar en las esquinas a que pasen los que vienen).


En los pisos inferiores se pueden ver sucesivamente el cilindro del carillón de la torre, la gran campana Roeland, el museo de las campanas y una peli sobre el tema y finalmente, en el piso inferior unas maquetas del campanario a lo largo de los siglos.
Y no te fastidia que cuando estamos a punto de salir ya del Belfort nos encontramos con unos conocidos que están también por allí de turismo. Intercambiamos unas informaciónes y consejos y cada uno marcha por su lado. El mundo es un pañuelo, cada día más pequeño.
Salimos del campanario junto a él y a St Nicholas está la catedral. Resulta muy curioso que estén tan próximas las dos iglesias, practicamente seguidas, no suele ser muy habitual.


Entramos en la vecina catedral. Tuvimos la suerte de encontrar un coro juvenil ensayando frente al altar y lo cierto es que no lo hacían nada mal aunque el pelma del director les corregía una y otra vez para pulir sus defectos. No había manera de escuchar una pieza completa, qué pesado!! Preguntamos por el cuadro de Van Eyk y entrar a verlo costaba 4 euros por cabeza, así que cambiamos de idea rapidamente.
Tras estar un ratito oyendo a los chavales del coro (o lo que nos dejaba oir el dire) salimos de la catedral. Pasamos junto al Ayuntamiento y llegamos al Werrengarensteeg (el callejón del grafitti, para que me entendais). Un callejón destinado a que los jóvenes artistas den rienda suelta a su arte, completamente cubierto por grafittis y donde encontramos a unos chicos con sus sprays y su equipo de música.


Desde el callejón no tardamos mucho hasta Vrijdagmarkt, la plaza más antigua de Gante, una amplísima plaza de mercado, donde aún hoy se celebra los viernes (de hecho, Vrijdagmarkt significa mercado de los viernes). La plaza está presidida por una estatua en honor a Jacobo Van Artevelde, un político que en tiempos solventó los problemas entre Bélgica e Inglaterra y al parecer, su brazo señala en dirección a Inglaterra.


Tras contemplar un ratito la plaza y los vistosos edificios que la rodean, fuimos hasta nuestro siguiente objetivo que estaba allí mismo: la cervecera Dulle Griet. Un local añejo y con solera. Comentarios de algunos foreros me habían advertido de cierta peculiaridad de este local y seguí sus consejos. Pedimos dos cervezas Kwak de litro, una clara y otro oscura. Las cervezas se sirven en unos vasos espectaculares (y supongo que caros). En locales de Bruselas vimos que para estos vasos de litro pedían una fianza de 10 euros (para los de las Kwak de 33 cl no la pedían).


Pues en este bar, en vez de pedir fianza económica, te piden que te quites un zapato y se lo entregues al camarero, quien introduce los zapatos en una especie de cesta o jaula que queda colgada del techo del local Riendo . Mi mujer, que no sabía nada de esta práctica, se moría de risa cuando se tuvo que quitar el zapato. 9,80 euros nos cobraron por cada Kwak de litro (buen precio) y lo cierto es que la cerveza nos encantó.
Entra un grupo de argentinos que se queda mirando nuestros llamativos vasos y nosotros les enseñamos nuestros calcetines. Les explicamos la historia del zapato y les hace mucha gracia. Seguido entra un grupo de 4 chicas aragonesas que también se quedan mirando nuestros vasos, mi mujer les explica por qué estamos descalzos (de un pie) y las chicas que se sientan en la mesa de al lado, se piden una Kwak de litro para cada una.

El camarero y nuestros zapatos confiscados

Cuando llega el camarero y beben los primeros tragos de cervezas, ya descalzas y entre risas, una de las chicas dice “me encanta la vida!”. Y es verdad. Hay momentos en los que uno está tan a gusto y tan bien acompañado que puede firmar sin dudarlo frases como esa.
El rato fue pasando y la cantidad de cerveza en el vaso mermando. Finalmente, llamamos al camarero, le pagamos y recuperamos nuestros zapatos. A pocos metros del bar encontramos junto a un canal el enorme cañón Dulle Griet (Margarita la Loca) que data del siglo XV y que da nombre al establecimiento del que veníamos.


Nos dedicamos un ratito a pasear sin rumbo fijo por las animadas calles de Gante. Así llegamos hasta la lonja de la carne (Groot Vleeshuis), un antiguo mercado de carne hoy en día convertido en bar y mercado. De las vigas de madera del techo colgaban un montón de jamones (jamón de Ganda se llama el que se elabora por aquí).


Estábamos empezando a curiosear dentro pero entró un grupo enorme de turistas y nos fuimos echando chispas. Volvimos a la zona de la catedral, a los muelles de las hierbas y el grano…. Decidimos que era un buen momento para ir a catar las ginebras artesanales que elabora el dueño de T´Dreupelkot, un pequeño local a orillas del canal y que ofrece más de 200 ginebras elaboradas por el orondo dueño. Cogimos la amplísima carta que ofrecía copas y medias copas de ginebra y yo opté por una ginebra de limón y mi mujer por una de higos (que en vez de servirse desde una botella, nos la sirvió con un cazo de un bote en el que había varios higos flotando en la ginebra).



Muy buena la de limón (…y la de higos también, que me la tuve que beber yo también ya que a mi mujer le parecía un poquito fuerte. Que abnegación la mía! Angel ). El bar era pequeñito y los parroquianos estaban de charleta con el dueño en la barra, un ambiente muy familiar.
Seguimos paseando sin un destino fijo y compramos unos bombones que, aunque no estaban tan buenos como los de Mary de la víspera, se dejaban catar.
Aparecemos de nuevo en Vrijdagmarkt y vemos un puesto de patatas fritas, Frituur Josef.


Nos ponemos a la cola y lo cierto es que la cola va lenta ya que frien las patatas en dos fases (dicen que es el secreto de que estén tan buenas) y las frien a medida que las vamos pidiendo (no las tienen ya hechas). Por fin nos toca el turno y pedimos un cucurucho con mayonesa. Si nuestro primer contacto con la cerveza belga no fue satisfactorio, esta primera cata de las famosas patatas fritas belgas fue toda una delicia. Estaban buenísimas!!! La ingesta de patatas fritas a palo seco nos anima a tomar alguna cervecita más y vamos hasta Het waterhuis aan de Bierkant, un bar junto a la ginebrería de antes y donde sabemos que ofrecen cervezas artesanales.


Cuando se acerca el joven camarero, mi mujer pide un botellín de agua y yo en mi precario inglés le explico que quiero una cerveza de las que elaboran ellos. El chico afirma convencido, como que me ha entendido y me trae una Augustijn Donker que no tiene nada de artesanal. Pensé que mi inglés es aún mucho peor de lo que creía, pero la semana siguiente a nuestro viaje estuvieron en el mismo local mi hermana y cuñado y les pasó lo mismo con el joven camarero con pinta de no muy espabilado. No les entendió ni jota y les llevó la cerveza que le dio la gana.


Así que, poco dispuesto que estaba yo a quedarme con el antojo de las cervezas artesanas del local, agarré la carta y le indiqué claramente al chaval la cerveza que quería: una Kokke Roeland que elaboran ellos y que en la carta ponen que como máximo sirven 3 por persona (supongo que será por tener existencias muy limitadas). Aunque no tiene mucha burbuja, resulta una cerveza excelente. Me gusta!!!


Lo cierto es que si al llegar Gante me pareció precioso, ahora ya me parecía el no va más con la cerveza de litro, las ginebras, las otras cervezas…. todo me parecía maravilloso en ese momento todo menos el camarero zoquete Malvado o muy loco , que aparte de no enterarse no se estresaba precisamente atendiendo las mesas (me costó un triunfo que se acercase para la 2ª ronda).
Dimos nuestros últimos pasos por Gante y cogimos el tranvía rumbo a la estación del tren.


Llegamos a Bruselas en media hora y nos fuimos directamente a cenar, al Amadeus de la Rue St Catherine 28. Un local muy amplio y muy bonito, con tres comedores de luz tenue y con las paredes cubiertas por estanterías repletas de libros.
Mi mujer no tiene apetito y prefiere no cenar. Yo me pido la especialidad del local, costillas a la brasa. Lo bueno de la cuestión es que puedes repetir costilla cuantas veces quieras (o puedas). La costilla está impresionante y la acompañan con un par de salsas a cual más ricas. La ración de costillas cuesta 15,95 euros en abril de 2.015, cuando fuimos. Para acompañar la carne me inclino por una Leffe oscura.


Los camareros del restaurante resultan muy atentos, simpáticos y serviciales (incluso a un nivel sorprendente para un local que podíamos llamar económico). En las mesas hay unos magnum de vino tinto con el nombre de la casa y según dice la carta, se puede beber lo que se quiera y los camareros cobran lo que estimen conveniente. Miro la contraetiqueta de la botella y tan sólo pone que está embotellado en Señorío de Jucar, ni denominación de origen ni nada por el estilo. Ni lo huelo. Vade retro. Veo que el bebedizo se puede también pedir por copas (2,25 la copa) o botella (24,75 euros), sin lugar a dudas, precios disparatados para ese vino.


Acabamos de cenar (o acabo yo, mejor dicho) y nos perdemos por las calles de Bruselas. Pasamos junto al Delirium y entramos al piso del sotano. Mucho ambiente, mucha gente. Chicas con elefantes rosas en la cabeza (no estoy alucinando aún, son gorros con el elefante emblema del local), chavales con visera se mezclan con tipos encorbatados, gente de todo tipo y sobre todo, muy joven, y todos trasegando cerveza.


Me pido una Delirium Nocturna que resulta muy buena. Estiramos un poquito más la noche por algún otro bar (siento no dar referencias, pero estaba yo ya más a disfrutar que a apuntar nombres en la libreta) y poco después marchamos hacia el hotel, bien agarradito del brazo de mi mujer que el día había sido muy intenso.

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Etapa: UN DÍA EN BRUJAS  -  Localización:  Belgica Belgica
Fecha creación: 01/06/2015 11:45  
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Mañana tormentosa, y no me refiero al clima Mr. Green …. Las cervezas del día anterior pasan factura y me cuesta bastante arrancar. Pero bueno, tampoco queremos ir con prisas, tenemos la estación de tren a 5 minutos del hotel y el viaje hasta Brujas es sólo de una hora. Nos arreglamos y desayunamos tranquilos. Salimos del hotel y el fresquito mañanero me espabila un poco.
Tomamos el tren con destino final Knokke a las 10:55 (más tarde de lo que habíamos previsto en el planning, pero es que en el planning tampoco salían las incontables y malditas birras de la víspera! Trist ). El tren va practicamente a tope de gente y eso que es largo y de dos pisos.

Minnewater

Al llegar a Gante son pocos los viajeros que se apean y es que toda la marabunta tiene como objetivo Brujas a la que llegamos sobre las 12:00. Al salir de la estación todo el mundo sigue las señales que marcan centro de la ciudad, pero nosotros nos desviamos hacia la derecha para empezar por la zona de Minnewater o lago del amor, una zona muy tranquila, con poca gente (no como el resto de Brujas!), con árboles a las orillas del agua (sauces muchos de ellos), puentes… Una zona bucólica y tranquila como no volveríamos a ver en el centro de Brujas, siempre “tomada” por centenares de turistas.

Beguinaje

Tras pasear por Minnewater entramos en el colindante Beguinaje. Los beguinajes son grupo de casas habitados en su día por una comunidad religiosa femenina, las beguinas, y que se encuentran tanto en Bélgica como en Holanda. Al parecer el de Brujas data del siglo XIII y, al igual que el Minnewater, estaba muy tranquilo, una zona pintoresca. Mientras paseábamos, nos acordamos del beguinaje que vimos años atrás en Amsterdam, aunque aquel era más cerrado en su estructura y algo más pequeño.

Beguinaje

Y dejamos la paz de esta zona para encaminarnos hacia el centro. A medida que avanzamos vemos que aumenta la marea humana, empiezan a aflorar comercios con productos típicos, cervezas, camisetas y souvenirs. Coches de caballos transportan visitantes ciudad arriba y ciudad abajo. Las calles están tomadas por regueros de visitantes.
Aprovecho para comentaros que antes de emprender el viaje solicitamos a través de la web www.flandes.net información y folletos y en menos de una semana teníamos en casa planos de casi todas las ciudades que visitamos (exceptuando Dinant y Namur, pertenecientes a Valonia), unas fotocopias con información muy práctica, folletos variados, etc. Información muy práctica!


Bueno, sigamos por Brujas. Llegamos por fin hasta el siguiente punto trazado en nuestro planning, la Vrouwekerk o Basílica de Nuestra Señora (s. XII). Entramos y rapidamente nos llamó la atención la extraña disposición de las naves de la basílica, era muy raro, como situada a la ancho en vez de a lo largo como suelen ser las iglesias. Hasta que nos dimos cuenta que estaba en restauración y gran parte de las naves del templo estaban tapadas, por eso parecía tener una planta tan rara. Vaya par de cazurros que somos!! Riendo


Justo en frente de la basílica, y a orillas del canal, se ubica el Sint Janshospitaal, el medieval hospital de San Juan, hoy en día reconvertido en museo, pero preferimos continuar conociendo Brujas en vez de visitar el museo y llegamos hasta el Gruuthuse, un palacio gótico del siglo XV que perteneció a la familia del mismo nombre y que hoy alberga un museo.

Gruuthuse

Caminanos paralelos al canal, contemplando las vistas y llegamos hasta el que seguramente será el punto más fotografiado de Brujas: la vista que se contempla desde la terraza del café ´T Klein Venetie. Posamos, hacemos selfies, sacamos fotos a una familia, ellos nos sacan a nosotros. Muy chulas las fotos desde esa esquina.


Volvimos sobre nuestros pasos para cruzar el puente y caminar por la estrecha y corta calle Blinde Ezelstraat (asno ciego). Al fondo de la calle, aparece un alco culminado con la misma decoración que la del vecino edificio Brugse Vrije. Pues bien, la estrecha calle nos lleva hasta una preciosa plaza en la que se situan el Ayuntamiento (Stadhuis) de Brujas, del siglo XV, con la fachada cubierta por las imágenes de los condes de Flandes y el antes citado Brugse Vrije, un edificio barroco con su fachada adornada con elementos dorados.


También en esta plaza, y pasando casi desapercibida está la Basílica de la Santa Sangre, donde, según cuentan, se guarda una ampolla con la sangre de Jesucristo. Nos acercamos pero estaba cerrada y no abría hasta las 14:00. Así que seguimos camino pensando en volver más tarde y llegamos hasta la espectacular Grote Markt, la plaza principal de Brujas, pero había mercado y estaba atestada de camiones, tenderetes y trastos que afeaban un poco la vista. La verdad es que muchos estaban recogiendo ya y nos imaginamos que si volvíamos un poco más tarde íbamos a disfrutar mejor la belleza de la plaza, así que para hacer tiempo nos fuimos hasta los canales para dar un paseo en barquito.

Stadhuis

Aunque habíamos leido que cerca del 34 de Wollestraat había un embarcadero donde en ocasiones hacían el paseo en castellano, optamos por tomar un barquito en el primer muelle que vimos. 8 euros nos cobraron por cabeza (nos dio la impresión de que era precio estándar en todos los embarcaderos). El paseito dura algo así como media hora y está bien obtener otra vista de Brujas, desde los propios canales, lo malo es que no entendimos ni jota Trist de lo que contaba el barquero (coincidimos en el barco con un grupo formado basicamente por belgas y dió en su idioma todas las explicaciones sobre lo que íbamos viendo).


Desembarcamos en el mismo punto donde habíamos tomado el barco (junto al puente que conduce al Blinde Ezelstraat y nos encontramos con una manifestación pacífica de los que parecían ser trabajadores de alguna empresa (es que todos llevaban los mismos anoraks). Miramos el reloj y como ya pasaba de las 14:00 entramos en la Basílica de la Santa Sangre que ya estaba abierta. No cobran entrada. Encontramos en la planta baja una capilla muy sencilla, casi austera. Subimos después al primer piso y encontramos otra capilla más llamativa, profusamente decorada.


En una esquina vimos una religiosa subida en un pequeño alto y unas pocas personas haciendo cola frente a las escaleras. Era allí donde se mostraba la ampolla con la Santa Sangre. Nos pusimos a la cola y en seguida nos tocó el turno. En la ampolla aparecía lo que se supone que es la sangre de Jesucristo y presentaba un aspecto como medio solidificada en parte, una matería como apelmazada. Una sensación un poco rara sentimos.
Salimos de la basílica y llegamos de nuevo hasta Grote Markt, donde ya no quedaba ni rastro de los camiones y tenderetes, daba gusto verla así.


Impresionante plaza, presidida por la imponente torre del campanario, el Belfort del siglo XIII de 83 metros de altura. Nos planteamos la posibilidad de subir más tarde (aunque finalmente no lo hicimos... me estoy dando cuenta al escribir el diario que dejamos un montón de planes en el aire Ojos que se mueven ).
También en la plaza está el Landhuis, Palacio de la Provincia y varios edificios con frontones triangulares y coloridas fachadas que acogían en tiempos sedes gremiales.
En el centro, una estatua en honor a Pieter de Coninck y Jan de Breydel, líderes de las revueltas contra los franceses.


La verdad es que toda la plaza es muy fotogénica y está muy animada, mucha gente paseando y también sentada en las terrazas de los bares y restaurantes.. De repente, nos encontramos con una cuadrilla de chicas que nos hicieron algunas fotos en Gante y con las que charlamos algo e intercambiamos impresiones.
Vimos que desde la plaza partía una calle, Steenstraat con mucho movimiento de gente, empezamos a avanzar por la calle y en seguida reparamos en que aquella tenía que ser la principal arteria comercial de Brujas. Muchas y muy buenas tiendas. También pasamos junto a San Salvators Cathedral.


Compramos unos bocadillos y unos refrescos y nos sentamos en una plaza que se abría en la misma calle comercial para zampárnoslos. A veces un bocadillo rico en una plaza bonita sienta mejor que una buena comida. Continuamos después caminando por Steenstraat hasta llegar a ´T Zand, una plaza muy amplia presidida por la fuente y esculturas de Stefaan Depuydt y Livia Canestaro (1985/86). Nos dio la impresión de que más allá de esa plaza empezaba la Brujas más moderna y menos típica así que volvimos hacia Grote Markt por una calle paralela a la que habíamos venido. También había tiendas pero nada que ver en nivel ni cantidad con la anterior.
Al llegar al Grote Markt vimos que había gente tomándose algo en los balcones o terraza de uno de los imponentes edificios de la plaza, así que decidimos que ya era hora de tomar la primera cerveza del día (además, los efectos secundarios de las cervezas del día anterior hacía tiempo ya que había dejado de notarlos). Al entrar en el edificio había un muñeco que hablaba y se movía e invitaba a pasar a una exposición o experiencia multimedia llamada Historium (museo, película, espectáculo, etc).


Lo cierto es que el muñeco en cuestión era increiblemente real, impresionaba verle y oirle hablar, pero preferimos ir en pos de la birra en vez de entrar al espectáculo. Nos tomamos un par de cervecitas Duvel en la terraza del bar Duvelorum, con estupendas vistas a la Grote Markt.
Abierta ya la veda de la cerveza nos fuimos a buscar el bar De Garre, del que habíamos leido que elaboran su propia cerveza. Nos costó bastante dar con el bar. En el plano lo teníamos señalado en una calle perpendicular a la calle Breidestraat, pero atravesamos varias veces la calle y no veíamos perpendicular alguna. Pensamos que el plano de la Lonely Planet sería erróneo y nos fuimos hasta un gran plano de la ciudad expuesto en un panel y que parecía puesto allí precisamente para aclararnos el tema. Pero el plano coincidía con el de nuestra guía. Qué cosa más rara!!


Volvimos a atravesar la calle muy despacito y reparamos en un callejón, tras una puerta de aspecto gótico. Allí estaba!! Más que una calle parecía la entrada a un establecimiento, por eso no lo veíamos. Nos metimos por el callejón, llegamos al bar y nos sentamos en una de las mesas de la planta baja (creo que tiene dos pisos más el local). El camarero, en un castellano muy aceptable, nos recomendó la cerveza del local y le contesté que a por ella íbamos (aunque mi mujer optó por un refresco).


Y llegó la cerveza, servida en copa de balón, como si fuese un cognac y sobre una bandejita de madera. La cerveza era rubia. La espuma resulta ser super cremosa (qué buena primera impresión!!), pego el primer trago y pruebo una de las mejores cervezas que he tomado en mi vida. Qué rica está!. Gloria cervecera! Muy feliz A pesar de que el camarero me había comentado que la cerveza tiene 11º, también me dijo que no se notan y que la cerveza tiene un sabor muy suave. Y así resulta.
Me gusta el sitio, ambiente muy tranquilo y en todas las mesas se ve la cerveza de la casa. Me acabo la cerveza y me pido otra. Le pregunto al camarero si venden cerveza para llevar. Me contesta que sí, en botellas de litro y medio pero que en estos momentos tienen agotado el stock. Qué pena!! .


La 2ª cerveza me sabe aún mejor que la primera (supongo que la euforia producida por sus 11º algo tendrá que ver en esa percepción). De verdad que no os podeis perder esta cerveza si algún día visitais Brujas. Visita y cata obligada en el De Garre.
Volvemos hacia Grote Markt y nos compramos unas patatas fritas que degustamos en la terraza del local, en la misma plaza. Tras reparar fuerzas, seguimos callejeando por la ciudad y llegamos hasta ´T Poatersgat (el agujero del monje) un pub al que se accede por una diminuta puerta y bajando unas escaleras.

Puerta e interior de T Poatersgat


Me pido una cerveza elaborada en Brujas, una Fort Lapin Tripel que se deja beber, sin más. También es un local tranquilo, con música suave, techos abovedados. Estamos allí un ratito y salimos a la calle. La puerta que nos hizo tanta gracia al entrar no me hace ninguna gracia al salir y es que me pegué un golpe en toda la cabeza que incluso estuvo a punto de hacerme perder el equilibrio. Qué leche me dí!!!! Un buen trastazo. Mi mujer que se creía que estaba haciendo el tonto (como casi siempre, según ella) no me hizo ni caso cuando me di el coscorrón, tropecé y casi caigo hacia adelante.
Marchamos de allí, ella convencida de que soy un comediante y yo frotándome la cabezota. Aprovechamos en ese momento para comprar una camiseta del equipo de futbol del Brujas para nuestro sobrino (es la costumbre, allá donde vamos, camiseta del futbol de equipo local para el chaval).


Va anocheciendo sobre Brujas y se nota que muchos de los visitantes han marchado ya. Ya no hay el bullicio y el ajetreo que había antes por las calles. Brujas se ve mejor sin las hordas de japoneses que aparecían por todas las esquinas.
Nuestra idea era quedarnos a cenar en Brujas para verla iluminada por la noche y tomar el último tren de regreso a Bruselas (a las 23:22). No teníamos claro donde cenar así que el primer sitio que vimos con buena pinta fue nuestro objetivo, el restaurante T´Mozarthuys, un sitio muy bonito y en el que sólo queda una mesa libre. Para nosotros!! Cenamos bien: ensalada, lasagna, espaguetis….


Todo rico y también rica la Leffe oscura que me meto entre pecho y espalda.
Salimos después de cenar y encontramos otra Brujas, mágica!! Las calles iluminadas y solitarias, los canales tranquilos, la ciudad silenciosa…. Alucinamos!!! Nos alegramos un montón de habernos quedado hasta tarde. Tras pasear por sus calles iluminadas y sacar ni sé cuantas fotos, encontramos en los alrededores de Grote Markt un pub que está animadísimo. Entramos a tomar algo, se llama Des Amis y está a tope!!


Se está muy a gusto en el pub pero no podemos liarnos que si no perdemos el tren, así que tomamos una más y nos vamos. En todo el camino desde el centro hasta la estación no nos cruzamos con nadie por las estrechas y solitarias callejuelas. Aparecemos con tiempo en la estación donde apenas hay viajeros esperando y tomamos el tren que viene puntual y medio vacio. Tras una horita de viaje, llegamos a Bruselas y nos vamos directamente al hotel (son las 00:30 y el día, otra vez, ha sido intenso!!).

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  Últimos comentarios al diario  BÉLGICA, ENCANTADO DE CONOCERTE
Total comentarios 51  Visualizar todos los comentarios

Mogutu  Mogutu  29/12/2015 18:03   
Hola Máquinaaaa! Gracias a ti por leerlo y comentarlo tan amablemente.
La verdad es que resultó un viaje de lo más recomendable por muchas cosas. Viaje cómodo hasta el pais, desplazamientos cortos dentro de él. Ciudades francamente bonitas e incluso espectaculares en algunos casos. Y.... como bien cuentas.... la guinda de la degustación cervecera: un abanico inmenso de cervezas y una buena cantidad de agradables bares donde catarlas (sin olvidarnos de otras cuestiones como los bombones, las patatas fritas, las carbonade.....). Encima acertamos plenamente con el alojamiento, así que todo perfecto.
Muchas gracias de nuevo, Máquina, y un abrazo!!

Kotis  kotis  06/02/2016 16:16   
SIMPLMENTE espectacular el curro Mogutu. Cinco estrellas son pocas. Voy a imprimir tu diario y estudiarlo para mi próximo viaje por Bélgica. Muchísimas gracias por compartirlo.

Mogutu  Mogutu  07/02/2016 18:16   
Gracias a ti por tu leerlo y comentarlo, Kotis!! Disfruta del Bélgica, te va a gustar seguro. Las distancias son pequeñas y puedes ver mucho, muy interesante, comodamente y en poco tiempo!!!

Iskrenub  iskrenub  20/03/2016 19:35   
Comentario sobre la etapa: UN DÍA EN BRUJAS
Pero te has fijado en la primera foto del beguinaje? Eso es arte !. Yo quiero ir alli.
Muy bueno el diario. Estrellitas.

Mogutu  Mogutu  20/03/2016 20:23   
Hola iskrenub!!
El maldito tinypic que a veces nos hace jugarretas de éstas. Nos borra las fotos o las sustituye por otras. Ya está subsanado y el beguinaje luce ahora menos paradisiaco. Gracias por el aviso y por las estrellas!

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Fecha: Sab Jul 06, 2019 04:37 pm    Título: Re: Viaje a Bélgica - Consejos

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Coincido con los compis, yo te recomendaría en esa fecha visitar la costa y recorrer al menos desde Knokke hasta Oostende en el Kusttram

Otra opción es adentrarte también en Valonia o si te gusta la historia, entrar un poco a visitar sitios de las guerras mundiales
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Nov 06, 2007
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Fecha: Mie Jul 10, 2019 06:07 pm    Título: Re: Viaje a Bélgica - Consejos

gasolines Escribio:
Yo tambien quitaria un dia a Bruselas y uniria Malinas con Lovaina. Esos dos dias que ganas podias invertirlos en ver cosas de Valoina (Dinant, Namur,...)


Saludos

Aplauso Aplauso

Esa gran desconocida.

Angel
Olgalm28
Olgalm28
New Traveller
New Traveller
Jun 06, 2019
Mensajes: 3

Fecha: Dom Jul 28, 2019 08:15 pm    Título: Re: Viaje a Bélgica - Consejos

Espolonista he estado buscando info de la costa belga y está complicada la cosa. Más o menos tengo cosas que ver de cada sitio, pero lo mismo me acerco a alguna ofi de turismo. Si no, pues a la aventura Muy feliz Viajo la semana que viene, así que comento un par de eventos por si a alguien le puede interesar. Viajo a Bélgica y Holanda así que os digo de ambos: - El primer fin de semana de agosto es el orgullo gay en Amsterdam, principalmente el día fuerte es el sábado 3. - En Haarlem, cerca de Amsterdam, hay un evento en el que en ponen varios puestos de comida en una de las plazas. Creo...  Leer más ...
malik
Malik
Dr. Livingstone
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Sep 15, 2009
Mensajes: 7239

Fecha: Dom Ago 04, 2019 11:27 pm    Título: Re: Viaje a Bélgica - Consejos

gasolines Escribio:
Yo tambien quitaria un dia a Bruselas y uniria Malinas con Lovaina. Esos dos dias que ganas podias invertirlos en ver cosas de Valoina (Dinant, Namur,...)


Saludos

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