Nos levantamos y después de desayunar en nuestra terraza, cogemos el coche dispuestos a ir a la parte antigua, visitar el casco y subir hasta el Castro dónde se encuentra en el monasterio de San Jorge y la fortaleza


Como en todas las ciudades antiguas y esta es la capital de la isla el coche hay que dejarlo en un parking antes de entrar, hay muchísimo espacio, dudo mucho que se llene incluso en pleno verano, dejamos el coche y empezamos a subir …. la verdad se me hizo más liviano de lo que pensaba. Las calles están impolutas. Se nota nada más entrar que es una ciudad en la que se vive todo el año no solo es una ciudad con tiendas de recuerdos y artículos para el turista de verano, allí conviven todo tipo de tiendas.


Nos animamos a sacar una foto a un interior de esas casas, donde se ve que la cama de madera la tienen en un alto en la mitad de la pieza, que sería el equivalente al salón.
El monasterio de San Jorge es muy bonito y hay una parte de la fortaleza y una antigua iglesia que están restaurando y de ninguna forma hay que perderse ese paseo y las vistas que se tienen desde arriba.
Cuando bajamos, nos paramos en una cafetería a tomar un pastel típico enorme recién frito con azúcar, yo que estaba tan contenta por todas las calorías perdidas en la subida….


Compramos un par de cositas de recuerdo y nos encaminamos a visitar unas cuantas playas, la capital de la isla está justo encima de las dos playas más grandes de la isla, que son Magazia y molos… son playas preciosas ,muy largas, con partes libres y con partes también organizadas. Hay para todos los gustos, pero como era nuestra primera visita, decidimos seguir.
Y al final paramos en una que estaba a pocos minutos de Linaria, la playa se llamaba Acherounas, esa fue la playa que nos adoptó, igual que nos pasó en Skopelos con Agnondas.
Una playa cómoda con parking al lado de la arena, unas cuantas tumbonas que te costaban 10 € con consumición incluida y sombrilla y como no una taberna encantadora donde comimos muy bien.
Allí estuvimos hasta casi que se ocultará el sol y a la vuelta volvimos a cenar en la terraza del apartamento, eso si bajamos después al puerto a tomar el helado.
El ferry pasa allí todas las noches, con lo que es muy normal ver a todos los de la tripulación cenando en los restaurantes y disfrutando de sus horas libres alli.