Nunca me había pasado que al regresar a casa después de un viaje me despertara por las mañanas creyendo que aún seguía allí.
Incluso me ha parecido escuchar los sonidos de la selva en mi habitación.
Maldivas me ha parecido un destino de una pureza abrumadora. Un destino ideal para los que no tenemos prisa y sabemos apreciar la belleza de las cosas simples.
En Maldivas he sentido una conexión profunda con el entorno, con el océano...como nunca antes me había pasado.
A veces he tenido la sensación de ser un habitante más del arrecife.
He pasado tardes observando la vida secreta de los cangrejos.
Intrigada por el desenlace de las peleas de los ermitaños por un nuevo caparazón.
Emocionada por la ternura de los gatos callejeros.
Agradecida a las tortugas que me dejaron nadar a su lado.
Y a todas las mantas que me esquivaron.
He visto peces de colores imposibles.
Y me ha visitado una manada de delfines a 20 metros de la orilla.
Ahora miro con ojos limpios a los tiburones.
Y me he enamorado de los zorros voladores.
Existe un lugar donde es posible ir descalzo las 24 horas del día.
He apreciado cada amanecer, cada atardecer y cada noche estrellada.
Maldivas para mí es reconexión.
Con la vida, con la tierra y con el mar, conmigo misma y con lo esencial.
Es equilibrio. Es fluidez. Porque lo más simple es lo más valioso, y a menudo, lo olvidamos.
Nuestra aventura ha durado 23 días. Empezando con islas locales y acabando en Resort. Creo que se complementan a la perfección.
De entre casi 1.200 islas, la elección nunca es fácil. Rehice muchas veces el itinerario.
Creo que no hay islas feas. Todas son de arena blanquísima, aguas transparentes y palmeras ondulantes. Aunque lo mejor suele estar bajo la superficie del mar.
Las islas se distribuyen en Atolones, que son anillos de coral, habitualmente con forma ovalada o circular. Hay 26 atolones y unas 200 islas habitadas.
Hay una isla para cada viajero. La más recomendable para ti dependerá del viaje que estés buscando.
Al final, nos decidimos por el atolón de Ari Norte (o Alif Alif como le llaman ellos) cuyo punto fuerte es su extensa y hermosa vida marina. Este atolón incluye tres atolones naturales: Thoddoo, Rashdoo y la parte septentrional del atolón de Ari. Hay un total de 33 islas, de las cuales tan solo 8 están habitadas por locales.
Rashdoo es capital del Atolón.
Pasamos 7 noches en Thoddoo, 3 en Rashdoo y 4 en Mathiveri. Para acabar en la isla Resort Kuramathi durante 6 noches. El último día hicimos noche en la caótica Male.
4 aventureros y un pequeño dron.
